27.4.16

PINTADAS / JOSÉ L. CAMPAL


Derecha o izquierda,
exclusión o integración,
billetera o calderilla,
disolución o resistencia,
evasión o inversión,
selección monetaria o natural,
jerarquía o aspiración,
ego o logos.


Todo en esta vida es elección.
(La erección también.)

Un poema de José Luis Campal Fernández, de su último libro Pintadas, editado en Babilonia ediciones.

14.4.16

No sueltes las riendas
creerás que son tuyas
como uñas clavadas sobre los girasoles
no son tuyas ni de nadie
madejas de tiempo
leer y hacer la compra
cocinar lavar leer
cuidar arropar y escribir de cuando en cuando
como las libélulas que sobrevolaban la fuente
cerca del río
cerca del abrevadero
donde continuaba la infancia.

28.3.16

Ayer llovió y sopló fuerte el viento
hoy no ha llovido y el viento no sopla los resquicios de las calles desde el mar
las partículas de carbón permanecen flotando sobre las copas de los árboles
sobre los tejados
y sobre nosotros que somos parte de la calle
si ecualizamos el sonido distinguimos sonidos de aves marinas
bufidos de motores
ruedas de patines
y voces humanas tejiendo una gran red terrestre.

10.3.16

Se me queda mirando después de jugar a colgarse de las cortinas detrás de una presa invisible para mí. 
Ella entiende del paso de las horas, incluso de las horas en punto. 
La última ternura llegada a la casa.

5.3.16

De los vagabundos de la vida
De los infortunios
De las peras ácidas y los cazadores furtivos
De la oscuridad de algunos inviernos
Y la clarividencia de las noches
De los escribidores
Del tedio y los tediosos
De los ombligos del mundo
De los resucitados de papel que adoro
De los dos mares que avanzan y forman una ría
De los ríos que no llegan al mar
De los sombras que caminan sobre las aguas
De las líneas que dibujo en tu mano
De los monstruos que soñamos despiertos.

6.2.16

No era un juego escribir en las fisuras
relacionar los saltos con las caídas
los maullidos breves y guturales con los contratiempos
y los maullidos dulces y prolongados con el hambre
en las autopistas de aire sobre las que corre el felino
quedan volutas del gozo infantil
felicidad minina antes de cualquier desastre.

29.1.16

VIGA / GSÚS BONILLA

MASTERCLASS

Tanta casa sem gente, tanta gente sem casa.


Ahora que ves 
el tamaño del desastre:

kilómetros de estructuras metálicas
abandonadas

toneladas
de hierro fundido
a la intemperie

espacios inútiles
que cobijan la nada

aire que entra y sale
sin compromiso

nidos de cigüeña
en lo más alto de la codicia
en el amor por el dinero

ramas secas, barro, hierbajos
como una lección de la naturaleza.

 

23.1.16

Veintiún poemas de amor / Adrienne Rich / Versiones de Sandra Toro



I

Donde sea, en esta ciudad, parpadean las pantallas
con pornografía, vampiros de ciencia ficción
y asalariados doblándose bajo el látigo,
también hay que caminar... nada más, caminar
entre la basura mojada, con las crueldades
de nuestros barrios en primer plano.
Tenemos que entender que nuestras vidas son inseparables
de esos sueños rancios, del borboteo del metal, de esas desgracias
y de la begonia roja que destella peligrosamente
en la cornisa de un edificio de seis pisos
o de las chicas de piernas largas que juegan a la pelota
en el patio de la escuela.
Nadie nos imaginó. Queremos vivir como árboles,
sicomoros llameantes en el aire sulfúrico,
moteados de cicatrices, pero floreciendo con exhuberancia,
con nuestra pasión animal enraizada en la ciudad.

Veintiún poemas de amor
Adrienne Rich
(EE.UU. 1929-2012)
Versiones de Sandra Toro
Postales Japonesas Editora
Córdoba (Argentina), 2015

16.1.16

Mira hacia otro lado y verás frutas confitadas
El otro vendrá que bueno lo hará ha llegado
Los que siempre dicen no han aplaudido
El teatro permanecerá abierto hasta la madrugada
No mientan
La escalera está truncada en mitad de los escalones
en orden ascendente.

15.1.16

SACRIFICIO / ALBERTO R. TORICES

Quiso gritar, maldecir o insultar, delatar. Quiso llamar a los mayores, salir a la calle y despertar a todo el vecindario, como si se estuviera quemando la casa. Sólo llegó a despegar un poco los labios. Salió de la cama para encarar mejor la magnitud de aquel horror. Miró la manta apartada y las sábanas en desorden pero sin arrugas, sin tiempo para que quedaran arrugas en ellas; miró hacia la ventana, hacia donde estaba la otra ventana, la de Diana, aunque la persiana le impedía verla. Se preguntó si soñaba, si también soñaba que había despertado en medio de la noche y su hermano no estaba en su cama, y que sentía tal furia que de pronto se abalanzaba sobre la cama vacía y comenzaba a descargar golpes en el colchón, en la almohada, como un loco. 
Sueño o vigilia, qué podía hacer ahora… ¿Salir en su busca, chivarse a su madre? Agotado tras forcejear con la nada, tras vapulear al que no estaba donde tenía que estar, el chico se limpió las lágrimas y los mocos con la manga del pijama y se tiró en su cama, desesperado. Le dolía la cabeza, ahora sí, enloquecedoramente. Sacó el almohadón y lo enrolló en torno a su cabeza, apretando el nudo hasta hacerse daño. Se alegraba de que le doliera la cabeza: garantía casi segura de que no pegaría ojo. No iba a salir en busca de Julio, no se pondría en ridículo otra vez; tampoco despertaría a nadie: no iba a darle a su hermano el gusto de llamarle chivato. En ese momento, además, ya no habría nada que evitar, la traición habría sido consumada. El chico se entregó a pensamientos y fantasías que abarcaban un amplio espectro, desde lo místico a lo criminal, pasando por todo el vasto rango de la sensualidad. Se veía ardiendo en una hoguera, solemne, digno, sin inmutarse; o apuñalado por la espalda, acariciando el filo que lo atravesaba; pero también se le ofrecían papeles de verdugo, de justiciero, y barajaba las armas que mejor se prestarían a ello: la espada, el rifle de precisión, el lanzallamas… Deliraba y encontraba consuelo en ello. Y algo tenía que hacer mientras pasaba el tiempo y esperaba. Imaginar, también, de manera inevitable, lo que estarían haciendo, o repitiendo, y en qué lugar, de qué manera, cuántas veces; suposiciones asistidas o espoleadas por el recuerdo de aquella revista que había descubierto un día entre los libros de su hermano, la revista que había hojeado una y otra vez, y que dejaba siempre en su sitio, hasta que un día desapareció. Su hermano sería capaz, al chico no le cabía duda, pero Diana… ¿También Diana era capaz de todo eso? 

SACRIFICIO
ALBERTO R. TORICES
Gadir Editorial
Madrid 2015
IV Premio de Novela Corta "Fundación Monteleón" 

14.1.16

SE RUEGA SILENCIO / PEPE PEREZA


37
El centro comercial es un universo en sí mismo. Se podría considerar que la primera y segunda planta son galaxias, y las secciones de alimentación, moda, complementos, perfumería, electrodomésticos y limpieza son los planetas. Cada uno de ellos está habitado por una raza diferente. Por ejemplo: los seres que ocupan el planeta Perfumería son muy distintos en modo y gesto a los del planeta Alimentación. Los primeros son elegantes y sofisticados, mientras que los segundos son más de andar por casa. Todo el sistema está estudiado, no se deja nada al azar. Se siguen varios protocolos y el orden de jerarquías está claramente diferenciado. Dentro de ese estatus, nosotros ocupamos el escalafón más bajo. Con nosotros me refiero a los cuatro pringados que han contratado para la campaña navideña. Es decir, tres chavales y yo. Nuestro trabajo consiste en vestirnos de Papá Noel y repartir folletos a los clientes. La tarea es sencilla y carece de responsabilidades. Esa es la parte buena. La mala es la miseria de sueldo que nos pagan, la cantidad de horas que tenemos que trabajar y, sobre todo, el calor que da el puto disfraz. En estas fechas la calefacción está a tope y no paramos de sudar. No hace ni una hora que he empezado el turno y ya noto cómo el sudor humedece el cojín que llevo atado a la tripa. Recorro los pasillos repartiendo las ofertas del día. El flequillo de la peluca me ciega y la barba se me mete en la boca dejándome la lengua llena de pelos sintéticos. Llego a la sección de congelados. Aquí la temperatura es más baja. Me planto junto a uno de los arcones frigoríficos y espero a que los clientes pasen a mi lado para entregarles el folleto. De vez en cuando me traslado donde están los yogures. Esta zona también está refrigerada. Entre ambos pasillos hago mi ronda y así evito asarme dentro del traje.

Se ruega silencio
Pepe Pereza 
Ediciones Lupercalia

3.1.16

Oh, padre, míranos no sabemos vivir sin ti
las inscripciones sobre piedras que dejaste son de año inmemorable
y nadie descifra los signos inconexos,
al atardecer morimos
reunidos sobre el fango
y sobrevivimos cubiertos por los plásticos
de las abundancias
cuando llega un nuevo día

oh, madre, qué sería de nosotros sin ti
tierra de rocas y de pleamares
cuerpos crecientes
con heridas que supuran hacia el interior

mientras en algún lugar alguien canta la canción
del adiós.

1.1.16

Abre el mundo del bosque para Fleur, no para que se adentre en él si no para que halle los árboles del regreso
amaina los vientos y las olas para Harry para que fríos sus ojos recuperen la altura de la tierra en la que flota
la ciudad es una obstrucción hacia su universo
la ciudad de las luces nos ha devorado en ellos y en su interior solo reina oscuridad
cuando caes
como en una fosa séptica

 y revuelo de cancanes de otro siglo

27.12.15

8
Las tiradas de la prensa local se agotan rápidamente. Las hojas de los periódicos cubren las aceras y cuando llueve la gente resbala y maldice al estúpido de Max por haber desaparecido tan prematuramente.

25.12.15


Si alguien que aún no haya leído Chica Chispa le apetece hacerlo, pase por la web de la editorial: http://www.universitarialibros.com/libro/chica-chispa_97275
Soy la ruina de mi editor, Héctor Escobar.
7
La ciudad ha sido invadida por los servicios secretos del estado. Tipos entre medio timoratos y medio idos por su subliminal inteligencia. Los ciudadanos investigan a los agentes del servicio de inteligencia. No se fían de estos personajes tan versátiles en el disfraz, no se fían de su afán simulador ni de tanto disimulo entre los ciudadanos, como si no fuesen reconocidos.

23.12.15

5
Sin noticias de Sky, la silla de ruedas de Harry. No está aparcada en el pasillo central de su casa como debiera, nadie cree que pudiera avanzar con ella por los caminos del bosque y es uno de los mayores enigmas del día.

22.12.15

4
Sin noticias de Harry, uno de los últimos mohicanos del norte. Estaba demasiado mayor para sobrevivir a tantos disgustos, murmuran algunos. Otros se inclinan a pensar que se ha adentrado en el bosque para recuperar a Fleur. Nadie quiere comentar sobre la posibilidad de que haya ido a buscarla al fondo del mar.

20.12.15

3
Sin noticias de Fleur, una de las hijas de Max. Dicen que se ha perdido en la frondosidad del bosque al saber que su padre había volado hacia la luna. Los más pesimistas imaginan que se ha lanzado al mar donde esperan que se estrelle uno de los satélites que regresa del espacio.

19.12.15

2
Sin noticias de Fox, amigo íntimo de Max. La última alcantarilla que abrió para limpiar las cloacas de la ciudad lo envolvió en un gas pestilente y se precipitó hacia una sima no señalada en los planos. Su familia enciende linternas en todas las alcantarillas en señal de duelo y por si acaso, si vuelve en sí de su desmayo, pueda regresar a la superficie.

17.12.15

1
Sin noticias de Max. Se ha subido al tejado a practicar morse y hemos visto maravillados cómo la luna lo absorbía desde el túnel de las lluvias. Las plañideras han agotado los clínex de los supermercados y, atónitos, los niños ante tanta llantina corren con sus mascotas atadas al cuello como si fueran boas en una Nochevieja fría.

14.12.15

Aquí o allí taladraron tu voz a mi voz sin grasa perineo sin luz tu voz en mi voz dentro del mundo cuando aún no 
Aún no se había producido la sutura ni la herida ni los ángeles ni las diosas 
Aún no había nacido el futuro ni el ayer solo un presente sin compasiones 

Ella no es como yo 
Escribe poemas de amor 
Escribe poemas al hijo 
Poema a la musicalidad misma del verso 
Ah, del poema 

Ella es en yo 
Lo expande todo a su alrededor y se convierte en el centro neurálgico de la tela de araña 
Extensión ilimitada 
Extrarradios de tactos de seda 

Ya no escribe poemas de amor 
Ya no escribe poemas al hijo ni al padre ni al hermano 
Ya si escribe apenas 

El árbol desramado 
El árbol aún en raíz 
Frente de nieve 
Y catapulta en sus ramas ausencia de ramas 

No olvido 
catapulto la extensión de los adioses.

8.12.15

El frío cae en las gotas de lluvia
nos cubren los pómulos fríos las gotas de lluvia
nos cubren los labios y los párpados
escarbamos con los dientes el vacío del frío
el frío que aún no ha llegado
y las gotas dulces se diluyen bajo la lengua
así será mañana
así será ayer cuando leas.

5.12.15

CHICA CHISPA EN SHANGRILA


Agitación en el sector de los carritos

 Fragmentos escogidos de una nouvelle de MJ Romero 


Selección y composición por Mariel Manrique de fragmentos
de la nouvelle Chica Chispa, MJ Romero,
Eolas Ediciones, _____: 2015.

¿Y cómo será
ser solo pensamiento, sensación o nada
sin tener que arrastrar un cuerpo
pesado, dolorido y cansado?

O cómo dar vida a un barquito de papel.

Soy la chica de las bagatelas. Era niña bagatela hasta que el hombre chispa apareció en el supermercado. Qué niña más rica, me halagan babosos y babosas al acercarse al anclaje de los carritos. Y yo dedico una sonrisa angelical a cada baba. Llegó él y me dijo: Tú serás una bagatela en mi ciudad de chispas. Erosiono a las cajeras, solo el hombre chispa comprende. 

Cuando el hombre chispa llegó a Baviera, el príncipe ya había sido asesinado y perdió el ritmo inicial del tiempo. 

Este será un edificio en ruinas, repite constantemente chica chispa. Y sin disimulos va corroyendo las paredes de la portería desde los cimientos. Ella, mientras corroe paredes y cajeras automatizadas: De todos los frentes que mantiene abiertos, el más alarmante es saber que las casas son tumbas abiertas, manzanas agujereadas que continuamente son refugio de termitas. Él, según va comprobando cómo ella tiene cada mañana sus colmillos más afilados: No podrá corresponder a las dentelladas de mis colmillos con la misma intensidad. 

Cuando él regresó de Baviera hubo un cruce de historias. 

Los comuneros reunidos intentan apalancar el edificio patrio. Chica chispa alardea de morderles los dedos de los pies cuando ellos se quedan quietos y discuten sin enterarse de cuanto sucede metro y medio más abajo de su voz. 

.....

Fragmento copiado de la revista Shangrila, nº25, herramientas mínimas
Noviembre 2015 

http://shangrilaediciones.com/pages/bakery/shangrila-revista-25-133.php 
http://textosred.blogspot.com.es/2015/12/xxiv-la-supervivencia-herramientas.html

30.11.15

VIÁTICO / NICOLÁS CORRALIZA TEJEDA

                 SEMEJANZA

Cuando era niño,
recuerdo a mi padre haciendo números
con una caligráfica prodigiosa.
Apenas pisó la escuela,
y sus pies se acostumbraron rápido
al aullido de los caminos donde brota el jornal.
Ya no busca nada.
Se ha sentado a esperar indiferente
el vaivén seguro de las estaciones.

VIÁTICO
Nicolás Corraliza Tejeda
Ediciones de La Isla de Siltolá
Sevilla, 2015

21.11.15

Superar los días de lluvia y viento fuerte, el hálito dormido de las mascotas, los rasguños sobre la piel, el abracadabra de los cuentos que nos persiguen por las almohadas, las toses irritativas y productivas, los volcanes no hallados. 
Y luego.

16.11.15

CELEBRAR EL AULLIDO / PALOMA CORRALES

                                    (restar)

tener a mano un árbol
rehacer la escritura con raíces y ramas
con música
con hambre
con los nombres perdidos
que lo contienen todo

con el beso perenne
de la madre que espera
al hijo que no está
que ya nunca estará

con el revés del mundo
donde los niños muertos caminan
por palabras llevadas

rehacer la escritura
como una resonancia del útero
con el dolor
el terrible dolor
           de lo sustraído.


Celebrar el aullido
Paloma Corrales
Ediciones de La Isla de Siltolá, 2015

15.11.15

Gregor Samsa frente a la ventana / Francisco Álvarez Velasco

INVENTARIO PARA UNA INFANCIA LEJANA

En el papel:
el perro, la paloma,
arena blanca por los márgenes
y un poco de serrín,
la luz del vidrio roto
y la piedra de sal para la vaca,
el zapato de la madre ahogada,
la soledad del perro,
el cántaro llenándose.

Y el oro del aceite
y la mancha oxidada del vinagre.

En la pizarra:
el rastro de la tiza,
el triángulo de Dios,
la casa con el humo
y un camino y un árbol,
las letras de tu nombre
en tres colores.

Y el gris de la mañana
y el oro de la tarde.

En la pared;
los rostros de la noche,
los ojos de la fiebre,
los labios de la aurora
y el piar del gorrión
que anuncia la tormenta,
el derrumbe del día.

Y la sombra del cuervo
y la voz de las tórtolas
en los sauces del Luna,
en los chopos del Órbigo.

Gregor Samsa frente a la ventana
Francisco Álvarez Velasco
XXXI Premio Jaén de Poesía
Ediciones Hiperión, 2015
 

8.11.15

CRISÁLIDA DE LUNA / FELIPE J. PIÑEIRO

Decir.
Del avaricioso criado en oro
y el pobre en barro.
Del que no conoces,
del que otros dicen,
de compañeros sin compañía,
del jefe cabrón,
del hambriento con dinero,
de la vida sin días,
del inmigrante sin culpa
y del político sin condena.
Decir de la mujer sin pecho,
de la fuente sin agua,
de la risa sin gracia,
de la calma de la tormenta,
de los dioses sin Dios,
de la tumba abierta,
de la flor sin color
y del espino sin flor.

CRISÁLIDA DE LUNA
Felipe J. Piñeiro
PiEdiciones