26.5.16

La verdadera historia de Montserrat C / Luis Miguel Rabanal


LAS CEREZAS DE ALEJANDRA 

 Pasos de nadie: es sólo el aire 
buscando su camino. 
OCTAVIO PAZ

 Ahora que me acuerdo, en el lodazal de Porqueras solo estacionaban los entendidos en física cuántica y en enfermería. Los demás, los que erraban por repechos, recodos tan próximos al melodrama y tormentas de antimonio, se tenían que conformar con los pasadizos inmundos de otras ocasiones, o lo que es lo mismo, aparcar frente a las tapias del camposanto, donde los nombres en vez de ser nombres propios son algo más que pecados cautelosos cogidos con las pinzas de depilarse A. el entrecejo, y en las salidas a la tierra del otro lado en las que el ladrón no es ladrón, ni siquiera anestesista con ilustre tenedor de libros que patrulla los caminos por si acaso. Lugares así sin trascendencia, excepto cuando el alcohol de quemar le señalaba con su dedo sucio otra vez a Eradio, el maduro vigilante y el menos necio de los necios, y no podía ya negarle el abrazo bondadoso, el que ahoga la garganta sin circunspección por guarecer tan estupendamente bien la casa de citas de las citas. La filosofía pura es la filosofía que carece de malos pensamientos, no obstante, para empezar, mejor desinhibirse y abortar cualquier parodia por muy pequeña que esta sea en el localucho gélido del reparador de engranajes, asimismo llamado taller, a secas, de pinturas y de chapa. Porque sería cruel no registrarlo en la pizarra de ejercicios espirituales de Carmela, de nuevo ella, la bellísima Carmela irresoluta, que se hallaba sumida en el frívolo coloquio de la jornada de la tarde con Rosario Mínguez en el momento de presentarse en el bufete Don José Esteban profiriendo tales exclamaciones de desesperación que cualquiera podría presagiar que no traerían nada bueno al desarrollo casi definitivo de la historia. Historia sin relato esta que dista mucho de aquellas ceremonias contemplativas en las que uno se topaba con la mugre insolente de Elisa y de Joel dispersa por la estancia, y en apariencia dulce, pero mugre al fin y al cabo y sin limpiar. La sevicia es el entramado del débil, ya lo dejó escrito San Mamerto. El asunto era que del tropezar siempre se lamentan los que poco han tenido que ver en el encarecimiento de la vida en el psiquiátrico, no sea que los chiquillos se vistan con las ropas tan ajadas y luego froten en sus ojos como si tal cosa la calamidad y el estraperlo. Esa tendría que haber sido la costumbre, si no hasta ahora sí a contar desde el 13 de diciembre, al cambiar de manera enérgica la forma de comportarse la muerte y el bostezo con la diversión: las manos no habitadas ya por nadie, la podredumbre de la desmemoria por más que alguien se asomara a mirar por la rendija cómo perdía voz la voz inusual de la muchacha perpleja por el abandono de Miriam al salir de su clase de piano con los cabellos revueltos y enredados a saber por qué manos a otras manos turbias. A veces se desconoce la irrealidad por causas asustadas y no por un desconocimiento que termina de salir de la bañera con sus sales azules y sus ricitos blancos. De tal modo conoció la herrumbre el interlocutor improcedente, el que cruzaba sus manos sin cesar en interludio en plena galerna, el que sonreía para hacer carcajear a quien consentía a diario el cambalache, ¿a que sí? El fresco de la tarde es el fresco de la tarde y punto, protestó el vendedor de paraguas. 

La verdadera historia de Montserrat C
 y otros relatos no menos imposibles 
Luis Miguel Rabanal
León, 2016
118 págs.13€
Haz clic en Eolas Ediciones si quieres comprarlo directamente a la editorial.

22.5.16

Búfalo perdido no lloró por la noche
contó los once dedos de sus manos treinta y dos veces antes de dormirse
ni siquiera soñó con las estrellas que habían desaparecido del cielo
en tierra de lluvias
cuando se despertó ya no llovía ni lucía el sol
y en vez de flores descubrió tijeras de acero inoxidable
sobre las plantas y los arbustos
no era ningún milagro imaginativo
se había despertado en tierra de despedidas.

16.5.16

Di quién eres
Y él decía
Soy yo
Soy yo

Di qué piensas
Y él respondía
Pienso en ti

Y el ti era solo una pequeña proporción del tú
Nunca tan categórico como el yo
Un yo absoluto en el lenguaje del tú

12.5.16

La muerte sobre un caballo pálido (apuntes para una tempestad) / Lola Crespo



Te daré una palabra pero no tendrás la siguiente.
 Así volveré cada palabra nueva hacia mí..."
J. Oteiza

Te prometo que no habrá más dolor tras este dolor.
Te prometo el invierno y el azul del glaciar roto.
Te prometo tierra en la garganta y pus en las ingles.

Te prometo la tortura del perdido,
el humo del incendio atravesando tus pulmones,
faros en ruinas que se alumbrarán con el fuego de almendros
heridos,
la travesía de la angustia.

Y no será más que la superficie muerta de todas mis melancolías
la única que conseguirás besar.

La muerte sobre un caballo pálido (apuntes para una tempestad) 
Lola Crespo Rodríguez
Cangrejo Pistolero Ediciones
Sevilla 2016

27.4.16

PINTADAS / JOSÉ L. CAMPAL


Derecha o izquierda,
exclusión o integración,
billetera o calderilla,
disolución o resistencia,
evasión o inversión,
selección monetaria o natural,
jerarquía o aspiración,
ego o logos.


Todo en esta vida es elección.
(La erección también.)

Un poema de José Luis Campal Fernández, de su último libro Pintadas, editado en Babilonia ediciones.

14.4.16

No sueltes las riendas
creerás que son tuyas
como uñas clavadas sobre los girasoles
no son tuyas ni de nadie
madejas de tiempo
leer y hacer la compra
cocinar lavar leer
cuidar arropar y escribir de cuando en cuando
como las libélulas que sobrevolaban la fuente
cerca del río
cerca del abrevadero
donde continuaba la infancia.

28.3.16

Ayer llovió y sopló fuerte el viento
hoy no ha llovido y el viento no sopla los resquicios de las calles desde el mar
las partículas de carbón permanecen flotando sobre las copas de los árboles
sobre los tejados
y sobre nosotros que somos parte de la calle
si ecualizamos el sonido distinguimos sonidos de aves marinas
bufidos de motores
ruedas de patines
y voces humanas tejiendo una gran red terrestre.

10.3.16

Se me queda mirando después de jugar a colgarse de las cortinas detrás de una presa invisible para mí. 
Ella entiende del paso de las horas, incluso de las horas en punto. 
La última ternura llegada a la casa.

5.3.16

De los vagabundos de la vida
De los infortunios
De las peras ácidas y los cazadores furtivos
De la oscuridad de algunos inviernos
Y la clarividencia de las noches
De los escribidores
Del tedio y los tediosos
De los ombligos del mundo
De los resucitados de papel que adoro
De los dos mares que avanzan y forman una ría
De los ríos que no llegan al mar
De los sombras que caminan sobre las aguas
De las líneas que dibujo en tu mano
De los monstruos que soñamos despiertos.

6.2.16

No era un juego escribir en las fisuras
relacionar los saltos con las caídas
los maullidos breves y guturales con los contratiempos
y los maullidos dulces y prolongados con el hambre
en las autopistas de aire sobre las que corre el felino
quedan volutas del gozo infantil
felicidad minina antes de cualquier desastre.

29.1.16

VIGA / GSÚS BONILLA

MASTERCLASS

Tanta casa sem gente, tanta gente sem casa.


Ahora que ves 
el tamaño del desastre:

kilómetros de estructuras metálicas
abandonadas

toneladas
de hierro fundido
a la intemperie

espacios inútiles
que cobijan la nada

aire que entra y sale
sin compromiso

nidos de cigüeña
en lo más alto de la codicia
en el amor por el dinero

ramas secas, barro, hierbajos
como una lección de la naturaleza.

 

23.1.16

Veintiún poemas de amor / Adrienne Rich / Versiones de Sandra Toro



I

Donde sea, en esta ciudad, parpadean las pantallas
con pornografía, vampiros de ciencia ficción
y asalariados doblándose bajo el látigo,
también hay que caminar... nada más, caminar
entre la basura mojada, con las crueldades
de nuestros barrios en primer plano.
Tenemos que entender que nuestras vidas son inseparables
de esos sueños rancios, del borboteo del metal, de esas desgracias
y de la begonia roja que destella peligrosamente
en la cornisa de un edificio de seis pisos
o de las chicas de piernas largas que juegan a la pelota
en el patio de la escuela.
Nadie nos imaginó. Queremos vivir como árboles,
sicomoros llameantes en el aire sulfúrico,
moteados de cicatrices, pero floreciendo con exhuberancia,
con nuestra pasión animal enraizada en la ciudad.

Veintiún poemas de amor
Adrienne Rich
(EE.UU. 1929-2012)
Versiones de Sandra Toro
Postales Japonesas Editora
Córdoba (Argentina), 2015

16.1.16

Mira hacia otro lado y verás frutas confitadas
El otro vendrá que bueno lo hará ha llegado
Los que siempre dicen no han aplaudido
El teatro permanecerá abierto hasta la madrugada
No mientan
La escalera está truncada en mitad de los escalones
en orden ascendente.

15.1.16

SACRIFICIO / ALBERTO R. TORICES

Quiso gritar, maldecir o insultar, delatar. Quiso llamar a los mayores, salir a la calle y despertar a todo el vecindario, como si se estuviera quemando la casa. Sólo llegó a despegar un poco los labios. Salió de la cama para encarar mejor la magnitud de aquel horror. Miró la manta apartada y las sábanas en desorden pero sin arrugas, sin tiempo para que quedaran arrugas en ellas; miró hacia la ventana, hacia donde estaba la otra ventana, la de Diana, aunque la persiana le impedía verla. Se preguntó si soñaba, si también soñaba que había despertado en medio de la noche y su hermano no estaba en su cama, y que sentía tal furia que de pronto se abalanzaba sobre la cama vacía y comenzaba a descargar golpes en el colchón, en la almohada, como un loco. 
Sueño o vigilia, qué podía hacer ahora… ¿Salir en su busca, chivarse a su madre? Agotado tras forcejear con la nada, tras vapulear al que no estaba donde tenía que estar, el chico se limpió las lágrimas y los mocos con la manga del pijama y se tiró en su cama, desesperado. Le dolía la cabeza, ahora sí, enloquecedoramente. Sacó el almohadón y lo enrolló en torno a su cabeza, apretando el nudo hasta hacerse daño. Se alegraba de que le doliera la cabeza: garantía casi segura de que no pegaría ojo. No iba a salir en busca de Julio, no se pondría en ridículo otra vez; tampoco despertaría a nadie: no iba a darle a su hermano el gusto de llamarle chivato. En ese momento, además, ya no habría nada que evitar, la traición habría sido consumada. El chico se entregó a pensamientos y fantasías que abarcaban un amplio espectro, desde lo místico a lo criminal, pasando por todo el vasto rango de la sensualidad. Se veía ardiendo en una hoguera, solemne, digno, sin inmutarse; o apuñalado por la espalda, acariciando el filo que lo atravesaba; pero también se le ofrecían papeles de verdugo, de justiciero, y barajaba las armas que mejor se prestarían a ello: la espada, el rifle de precisión, el lanzallamas… Deliraba y encontraba consuelo en ello. Y algo tenía que hacer mientras pasaba el tiempo y esperaba. Imaginar, también, de manera inevitable, lo que estarían haciendo, o repitiendo, y en qué lugar, de qué manera, cuántas veces; suposiciones asistidas o espoleadas por el recuerdo de aquella revista que había descubierto un día entre los libros de su hermano, la revista que había hojeado una y otra vez, y que dejaba siempre en su sitio, hasta que un día desapareció. Su hermano sería capaz, al chico no le cabía duda, pero Diana… ¿También Diana era capaz de todo eso? 

SACRIFICIO
ALBERTO R. TORICES
Gadir Editorial
Madrid 2015
IV Premio de Novela Corta "Fundación Monteleón" 

14.1.16

SE RUEGA SILENCIO / PEPE PEREZA


37
El centro comercial es un universo en sí mismo. Se podría considerar que la primera y segunda planta son galaxias, y las secciones de alimentación, moda, complementos, perfumería, electrodomésticos y limpieza son los planetas. Cada uno de ellos está habitado por una raza diferente. Por ejemplo: los seres que ocupan el planeta Perfumería son muy distintos en modo y gesto a los del planeta Alimentación. Los primeros son elegantes y sofisticados, mientras que los segundos son más de andar por casa. Todo el sistema está estudiado, no se deja nada al azar. Se siguen varios protocolos y el orden de jerarquías está claramente diferenciado. Dentro de ese estatus, nosotros ocupamos el escalafón más bajo. Con nosotros me refiero a los cuatro pringados que han contratado para la campaña navideña. Es decir, tres chavales y yo. Nuestro trabajo consiste en vestirnos de Papá Noel y repartir folletos a los clientes. La tarea es sencilla y carece de responsabilidades. Esa es la parte buena. La mala es la miseria de sueldo que nos pagan, la cantidad de horas que tenemos que trabajar y, sobre todo, el calor que da el puto disfraz. En estas fechas la calefacción está a tope y no paramos de sudar. No hace ni una hora que he empezado el turno y ya noto cómo el sudor humedece el cojín que llevo atado a la tripa. Recorro los pasillos repartiendo las ofertas del día. El flequillo de la peluca me ciega y la barba se me mete en la boca dejándome la lengua llena de pelos sintéticos. Llego a la sección de congelados. Aquí la temperatura es más baja. Me planto junto a uno de los arcones frigoríficos y espero a que los clientes pasen a mi lado para entregarles el folleto. De vez en cuando me traslado donde están los yogures. Esta zona también está refrigerada. Entre ambos pasillos hago mi ronda y así evito asarme dentro del traje.

Se ruega silencio
Pepe Pereza 
Ediciones Lupercalia

3.1.16

Oh, padre, míranos no sabemos vivir sin ti
las inscripciones sobre piedras que dejaste son de año inmemorable
y nadie descifra los signos inconexos,
al atardecer morimos
reunidos sobre el fango
y sobrevivimos cubiertos por los plásticos
de las abundancias
cuando llega un nuevo día

oh, madre, qué sería de nosotros sin ti
tierra de rocas y de pleamares
cuerpos crecientes
con heridas que supuran hacia el interior

mientras en algún lugar alguien canta la canción
del adiós.

1.1.16

Abre el mundo del bosque para Fleur, no para que se adentre en él si no para que halle los árboles del regreso
amaina los vientos y las olas para Harry para que fríos sus ojos recuperen la altura de la tierra en la que flota
la ciudad es una obstrucción hacia su universo
la ciudad de las luces nos ha devorado en ellos y en su interior solo reina oscuridad
cuando caes
como en una fosa séptica

 y revuelo de cancanes de otro siglo

27.12.15

8
Las tiradas de la prensa local se agotan rápidamente. Las hojas de los periódicos cubren las aceras y cuando llueve la gente resbala y maldice al estúpido de Max por haber desaparecido tan prematuramente.

25.12.15


Si alguien que aún no haya leído Chica Chispa le apetece hacerlo, pase por la web de la editorial: http://www.universitarialibros.com/libro/chica-chispa_97275
Soy la ruina de mi editor, Héctor Escobar.
7
La ciudad ha sido invadida por los servicios secretos del estado. Tipos entre medio timoratos y medio idos por su subliminal inteligencia. Los ciudadanos investigan a los agentes del servicio de inteligencia. No se fían de estos personajes tan versátiles en el disfraz, no se fían de su afán simulador ni de tanto disimulo entre los ciudadanos, como si no fuesen reconocidos.

23.12.15

5
Sin noticias de Sky, la silla de ruedas de Harry. No está aparcada en el pasillo central de su casa como debiera, nadie cree que pudiera avanzar con ella por los caminos del bosque y es uno de los mayores enigmas del día.

22.12.15

4
Sin noticias de Harry, uno de los últimos mohicanos del norte. Estaba demasiado mayor para sobrevivir a tantos disgustos, murmuran algunos. Otros se inclinan a pensar que se ha adentrado en el bosque para recuperar a Fleur. Nadie quiere comentar sobre la posibilidad de que haya ido a buscarla al fondo del mar.

20.12.15

3
Sin noticias de Fleur, una de las hijas de Max. Dicen que se ha perdido en la frondosidad del bosque al saber que su padre había volado hacia la luna. Los más pesimistas imaginan que se ha lanzado al mar donde esperan que se estrelle uno de los satélites que regresa del espacio.

19.12.15

2
Sin noticias de Fox, amigo íntimo de Max. La última alcantarilla que abrió para limpiar las cloacas de la ciudad lo envolvió en un gas pestilente y se precipitó hacia una sima no señalada en los planos. Su familia enciende linternas en todas las alcantarillas en señal de duelo y por si acaso, si vuelve en sí de su desmayo, pueda regresar a la superficie.

17.12.15

1
Sin noticias de Max. Se ha subido al tejado a practicar morse y hemos visto maravillados cómo la luna lo absorbía desde el túnel de las lluvias. Las plañideras han agotado los clínex de los supermercados y, atónitos, los niños ante tanta llantina corren con sus mascotas atadas al cuello como si fueran boas en una Nochevieja fría.

14.12.15

Aquí o allí taladraron tu voz a mi voz sin grasa perineo sin luz tu voz en mi voz dentro del mundo cuando aún no 
Aún no se había producido la sutura ni la herida ni los ángeles ni las diosas 
Aún no había nacido el futuro ni el ayer solo un presente sin compasiones 

Ella no es como yo 
Escribe poemas de amor 
Escribe poemas al hijo 
Poema a la musicalidad misma del verso 
Ah, del poema 

Ella es en yo 
Lo expande todo a su alrededor y se convierte en el centro neurálgico de la tela de araña 
Extensión ilimitada 
Extrarradios de tactos de seda 

Ya no escribe poemas de amor 
Ya no escribe poemas al hijo ni al padre ni al hermano 
Ya si escribe apenas 

El árbol desramado 
El árbol aún en raíz 
Frente de nieve 
Y catapulta en sus ramas ausencia de ramas 

No olvido 
catapulto la extensión de los adioses.

8.12.15

El frío cae en las gotas de lluvia
nos cubren los pómulos fríos las gotas de lluvia
nos cubren los labios y los párpados
escarbamos con los dientes el vacío del frío
el frío que aún no ha llegado
y las gotas dulces se diluyen bajo la lengua
así será mañana
así será ayer cuando leas.

5.12.15

CHICA CHISPA EN SHANGRILA


Agitación en el sector de los carritos

 Fragmentos escogidos de una nouvelle de MJ Romero 


Selección y composición por Mariel Manrique de fragmentos
de la nouvelle Chica Chispa, MJ Romero,
Eolas Ediciones, _____: 2015.

¿Y cómo será
ser solo pensamiento, sensación o nada
sin tener que arrastrar un cuerpo
pesado, dolorido y cansado?

O cómo dar vida a un barquito de papel.

Soy la chica de las bagatelas. Era niña bagatela hasta que el hombre chispa apareció en el supermercado. Qué niña más rica, me halagan babosos y babosas al acercarse al anclaje de los carritos. Y yo dedico una sonrisa angelical a cada baba. Llegó él y me dijo: Tú serás una bagatela en mi ciudad de chispas. Erosiono a las cajeras, solo el hombre chispa comprende. 

Cuando el hombre chispa llegó a Baviera, el príncipe ya había sido asesinado y perdió el ritmo inicial del tiempo. 

Este será un edificio en ruinas, repite constantemente chica chispa. Y sin disimulos va corroyendo las paredes de la portería desde los cimientos. Ella, mientras corroe paredes y cajeras automatizadas: De todos los frentes que mantiene abiertos, el más alarmante es saber que las casas son tumbas abiertas, manzanas agujereadas que continuamente son refugio de termitas. Él, según va comprobando cómo ella tiene cada mañana sus colmillos más afilados: No podrá corresponder a las dentelladas de mis colmillos con la misma intensidad. 

Cuando él regresó de Baviera hubo un cruce de historias. 

Los comuneros reunidos intentan apalancar el edificio patrio. Chica chispa alardea de morderles los dedos de los pies cuando ellos se quedan quietos y discuten sin enterarse de cuanto sucede metro y medio más abajo de su voz. 

.....

Fragmento copiado de la revista Shangrila, nº25, herramientas mínimas
Noviembre 2015 

http://shangrilaediciones.com/pages/bakery/shangrila-revista-25-133.php 
http://textosred.blogspot.com.es/2015/12/xxiv-la-supervivencia-herramientas.html

30.11.15

VIÁTICO / NICOLÁS CORRALIZA TEJEDA

                 SEMEJANZA

Cuando era niño,
recuerdo a mi padre haciendo números
con una caligráfica prodigiosa.
Apenas pisó la escuela,
y sus pies se acostumbraron rápido
al aullido de los caminos donde brota el jornal.
Ya no busca nada.
Se ha sentado a esperar indiferente
el vaivén seguro de las estaciones.

VIÁTICO
Nicolás Corraliza Tejeda
Ediciones de La Isla de Siltolá
Sevilla, 2015