12.8.18

El hijo de David pendía malherido del balcón de su casa desde el año 45. Su madre y su padre lo veían allí todas las mañanas al salir de casa y todas las noches al regresar. 
De la torre más alta de la última iglesia construida en la ciudad se cayó un albañil joven que tiraba de unas sogas. Yo no lo vi, ni los padres de David lo vieron. Pero mi bisabuela, de manos muy sabias, me lo contaba cada vez que pasábamos por la iglesia, hacía años ya acabada, y lloraba su muerte como si fuera uno de los suyos, o de los nuestros que también somos suyos.

29.7.18

Poemas del frío / Sandra Sánchez

IDENTIDADES

"Naricilla respingona y cuerpazo
de escándalo. Súper cariñosa",
Así reza la propaganda.
Sus vecinas, las del barrio -con desprecio -
la llaman "la cubana".
Adriana Silva, es el nombrey apellido falsos
que constan en los papeles que guarda
en la mesilla.
Las compañeras de la noche
le dicen "la Adri", con ese cariño
cómplice que les regala la mala vida.
La del piso, simplemente Adriana.
Y en las cartas que envía todos los meses
a su niño, firma solamente una palabra:
mamá.

Poemas del frío
Sandra Sánchez
Edita Heracles y nosotros 
Asturias 2018

 

22.7.18

La caída hacia arriba / Cristian Aliaga

En el vértigo

En el vértigo la música suena rota
o no suena.
Vas siguiendo con ojos nublados
la escena de la caída.
Pasan en un segundo objetos dispares, árboles,
rostros queridos, demonios, todo sube
respecto de mi cuerpo que intenta detenerse.
Nadie sigue el paso del que cae
aunque haya aprendido su nombre.


El dolor es dios

El dolor es dios, pero no sabe bailar.
La pequeña que juega con su globo
y lo hace rebotar entre los tubos y monitores
es dios, aunque no sepa sobrevivir.
La moribunda de ojos de almendra
tiene la mirada atravesada por la luz
que ya no puede mirar. Es dios en su ceguera iluminada.
El dolor es un dios equivocado.


La caída hacia arriba
Cristian Aliaga
Editorial Amargord
Colección ONCE
Madrid 2018

2.6.18

Poemas de la bancarrota y otros poemas / Javier Gil Martín



CIMARRONES

 ...historias de gatos que tienen frío
 RIGAS KAPPATOS

Escapado de la ciudad en obras,
del tráfico imposible,
del asfalto ardiente
y del insufrible humano que la habita,
él, también humano, no tiene más salida que la muerte
o eso creen las instituciones.

Porque no se puede vivir lejos
y vivir cerca es difícil,
porque no vale la pena morir atropellado
y es terrible morir solo.

Historias de humanos que tienen frío,
cimarrones a la búsqueda del otro.
El otro, esa abstracción que no vive en las ciudades
y que no vive en los bosques,
solo una idea en la cabeza
del humano que tiene frío.
Poemas de la bancarrota y otros poemas
Javier Gil Martín
Ediciones Espacio Hudson
Argentina 2017

14.5.18

METÆXTASIS / Óscar Ayala




 /YO TAMBIÉN HE NACIDO/

¡Yo también he yacido los días animales! 
Y el mar.
Y lo he ido desnadando, arrancándole agua
hasta encontrar indicios
de inocencia.

 (¿He escrito ya
que la vida es el tiempo que empleamos
en ordenar el mundo,
en esculpir el mundo,
en aprender a amar
las voces
del mundo?)

Yo también he vagado
en la esperanza de ser hallado en mitad de la noche,
confiando en ser parte de un animal,
aguardando a que alguien me declare
parte de algo.
Y he contenido mi existencia para no participar en el desorden,
en un último intento
de no rozar el aire.

 METÆXTASIS
Óscar Ayala
Ediciones de Baile del Sol,2018

18.4.18

Así pasan los años / Lauren Mendinueta


Así pasan los años


Pasan los años,
y aunque la vida me acusa de inmovilidad,
también yo he viajado.
Como una partícula de polvo
he revoloteado por la casa y me he  prendido a los libros.
Como un insecto he reposado a la orilla de las acequias,
o simplemente he sido una mujer que de tarde en tarde
ha mirado hacia el mar
buscando los barcos olvidados por la neblina
y que vuelven a la memoria.

Queda la palabra yo
Antología de poetas colombianas actuales
Selección de Verónica Aranda y Ana Martín Puigpelat
Ediciones La Palma
Madrid 2017

24.3.18

Manual para suicidas / Salvador Negro

En la luz turbia de las cuadras, una niebla interior, a modo de accidente con los primeros fríos de la noche, va poblándome el cuerpo. La ternura de signos arbitrarios, el relampaguear de las polillas, oscuras resonancias de pesebre, como la lámpara que zumba en la madera, un amasijo de figuras podridas, el desnivel de las paredes en que cuelgan telarañas y alfalfa.
Engullido por una lentitud para la que no hay ceremonial, voy destruyendo
la pequeñez de mi lenguaje, de mi rostro. Toco
agónicamente la luz,
y la cabeza de los animales, siento
deseos de morir en su belleza.


***


Lo que duele es lenguaje
antes de hacerse carne,
el infinito que te mide,
para que eventualmente
florezca en ti,
madure.

No has sabido vivir,
eres aún
el niño con legañas
que velaba a los pájaros
y les hacía mejunjes
que nunca
se tomaban.
Contemplar su agonía, 
confesarlo.


Manual para suicidas
Salvador Negro
Revista Abril, Octubre 2017, Luxemburgo

17.3.18

Pan duro / Ana Martín Puigpelat

Las mujeres barren el odio
que se acumula en los rincones.
Solía acumularse entre las patas
de las sillas,
sobre todo en la última donde se sentó el amor.

Y después de barrer,
convierten el asiento en leña
para sobrellevar
este invierno infinito.

***

La oscuridad será
tan lenta como la tortuga.

La oscuridad lo tiñe todo.

Diseñaré habitantes de lo oscuro
territorio del frío y de lo suave.

Creo que dotaré a mis animales
de poderes:
daré luz a sus ojos
y lo llamarán vista.

***

Tareas pendientes:

trigo para el pan,
sal para la lengua,
uvas para la lección de anatomía,
silencio en los astros,
más luz.

Pan Duro
Ana Martín Puigpelat
Ars Poética
Asturias 2017

14.3.18

El estro de los locos / Nicolás Corraliza Tejada


CAMPO DE BATALLA

Con los dedos
dibujar una sonrisa
que se extiende.
Romper la mueca
que deja el cansancio los lunes.
Busco itinerarios para entretener
al pasajero que me habita.


AQUÍ

antes había caballos.
Si nos quedábamos quietos,
se acercaban a regalarnos
el musgo de su hocico.
Hoy pastan las excavadoras
el óxido amargo de los puntales.

El estro de los locos
Nicolás Corraliza Tejada
Ravenswood Books Editorial
Almería 2018

10.3.18

Matar el tiempo / Luis Miguel Rabanal



 LV

Contando ovejitas negras, desgracias blancas y unicornios tostados.

Las mismas frases,

las más usadas y las más terribles y resecas por lo endebles, las que no quieren desasirse ahora mismo de mi voz que no es

mi voz.

Mirar que no falten nunca,
llevármelas conmigo al último cerco.


LXXII

Espera el hijo a que comience la tarde para reunir sus pasos con mis pasos de humo, tampoco opta por enmudecer igual que ha enmudecido la vida de quien con tanta amargura lo ama.

Duele atisbar en su cuerpo dulce y enorme cómo asume que va transcurriendo la hora de estremecerse por nada.

Llega de súbito la noche y nos sorprende apenas su tibia, su bronca sinrazón con palabras no dichas.

Matar el tiempo
Luis Miguel Rabanal
Ediciones Trea
Asturias 2018

12.2.18

Una manzana en la nevera / Sandra Sánchez


UNIFORMES

La niña de uniforme huye de la vida
que aún no ha comenzado.
Ha aprendido en los libros:
las guerras, las invasiones, una Historia
sin final feliz.
Cuando llegue a casa cambiará
la ropa del colegio
por la de la calle y colocará
sobre sus hombros una máscara
de piel y huesos, un rostro
que no muestre jamás
a la persona que la habita,

a esa
por la que ofrecen recompensa
en una Historia
sin final feliz.

Una manzana en la nevera
Sandra Sánchez
Piediciones
Guadalajara 2017

3.12.17

DE CIUDAD BLONDE / MJ Romero

Passp@rt

Algún día seré una supernova star
un faro cósmico
me raparé el pelo
y seré como tú
energía oscura
hacia el futuro. 

Eran él y su cólera en medio del río. 

La que cantó ayer y no aquí para nada se acercó al río, porque aquellas aguas nunca fueron aguas de río. 

Yo ayer canté. en medio de la lluvia. y luego caían cristales de nieve. y más tarde cayó agua nieve sobre mi cabeza. cabeza que nunca es plegaria. 

La cabeza, la que cierra los ojos para verte ayer. cabeza, objeto inmóvil para oír los sonidos repetidos de la pelota de ping-pong sobre la madera. una cabeza cuadro. o una cabeza ordenada en orden alfabético. nada es una palabra vacía nunca.

Quiero una cabeza vacía y mía. Y convertirla, convertirme, en plegaria. quiero. nada nunca. 


DE CIUDAD BLONDE
MJ Romero
Edita Asociación Pelagia Noctiluca
Sevilla 2017 

2.12.17

CHICA CHISPA / MJ Romero

32 

En la sección de carritos estas cosas no se hablan pero yo pasé la niñez entre carbayos, los niños jugaban a juegos de niños, juegos que ya apenas se juegan. Por eso me traje un roble, un poco de roble, muerto, claro, porque desgajas un poco de árbol y lo desangras. Si no le dais importancia a la mirada, a la mirada sobre el roble, podéis perder el camino de regreso y no llegaríais nunca más a la sección de las cajitas de madera, que nada tiene que ver con vuestras cajas recaudadoras, ni con vuestro oficio de cajeras. 


CHICA CHISPA 
MJ Romero
Eolas Ediciones
León 2015

30.11.17

OUTSIDER (O TODOS MIS TUTÚS EN VOS) / MJ Romero



Beduinos sin desierto, oh Babatú, y yo, Penélope, dormiré en P.
  
Bajo el volcán
no el de lowry
se revuelven los gusanos
gusanos grises de lava

sobre mis labios
gusanos
de baba
tu baba

al fondo del templo
rezan
plegarias de otro siglo
plegarias inteligentes

aguardami
a mí
baba de tu labio
te prometo
cadenas de plata livianas
dice plegaria

jardín secreto bajo el volcán
ciudad noche
de labios lívidos
no fingirás el llanto de mi plegaria
larva oscura de humo
en promesa humo
sueños o fogatas a lo lejos

¿entiendes livio mi plegaria?
la plegaria de mi boca
mi boca lágrima
en un solo tiempo de voz ahogada
en un solo tiempo de voz pianíssima
un solo pálpito de tiempo
para vivir en ti
para morir en ti

oh mi babatú
yo en plegaria-canción penélope
para ti.


OUTSIDER (o todos mis tutús en vos)
MJ Romero
Prológo y fotografías de Gregorio Fernández Castañón
Edita Asociación Cultural Camparredonda
León 2013

16.11.17

EL CUADERNO DE LA GUERRA (y algunas notas sobre la paz) / JUAN IGNACIO GONZÁLEZ

LOS NIÑOS DE LA GUERRA

Hay un destino cruel en el exilio,
trenes sin estaciones ni esperanza,
una madre que llora en el andén
en la estación de Hendaya.


Luego hay largos inviernos
por las gélidas aguas del Moscova.

El regreso,
siempre es un horizonte sin calendas,
una fecha que añora su almanaque.




El cuaderno de la guerra
(y algunas notas sobre la paz)
Juan  Ignacio González
Bajamar editores
Asturias 2017
 

13.11.17

EL TEMPLO DEL PRESTIDIGITADOR / VANORA MIRANDA

EL TEMPLO DEL PRESTIDIGITADOR

¡Sentada!
          Como había hecho durante cinco años.
Con sapos y ranas jugando
al cruz y raya en el córtex cerebral.
          Era el Templo de las cariátides podridas,
cuyos pasillos, con especial olor a intelligentsia,
producían anginas.
          Su césped era lo único que reconfortaba,
                        y entre ecos de versos
que relataban al marinero maldito,
          mujeres agorafóbicas masturbándose,
el poeta eléctrico llorando la muerte,
o el ritmo prerrafaelita de la barca del arte moribundo,
la ventana trasladaba a una habitación en Arles.
          La enfermedad invadía los árboles,
Van Gogh resucitaba durante el encarcelamiento
          ¡Casa Amarilla!
y entre lección e instrucción
los pupitres alquilaban el nombre
a los arbustos del Jardín del Poeta.
          Sin embargo, cuando se traspasaba
las puertas de salida se respiraba ese incienso
repugnante en los pasillos: olor fétido de dandy adiestrado.
          ¡Horizonte flamenco!
Bancos de parque, siameses de la pared,
aspirando a tabla de juegos del charlatán.
           La figura sin nombre, la pluma jorobada
en busca de sublimidad, de anacronicidad biológica,
simpatizante de Ignatius J. Reilly,
           observaba los excrementos de caballos
           en los resquicios de la iglesia de Pedro.
                                        - Ay, perdónales bendita - lo que seas- 
                                         pues en esta medievalidad moderna 
                                      pasamos hambre de tinta 
                                   y recibimos como pan la mentira. 
           Sí, hambre de tinta que nos descarta
como descendientes directos de Gutenberg.
Pasillos divorciados, psiquiátrico,
           ¡Plagio absurdo del Senado Romano!
           ¡Ejército de prestidigitadores!
Y las plumas jorobadas...
sus meros simplones curiosos.

Más poemas de Vanora Miranda en este enlace:
http://biblioteca.ucm.es/BUCM/escritores/escritores.php?idpagina=36837&nombreblog=escritores&autor=Miranda+Soriano%2C+Vanora

27.10.17

El abrazo contrario/ Rafael Saravia

VII 

Cuento la historia sin creerme el final dictado.
Ni las cazuelas se llenaron
siempre que la voz se alza pidiendo equidad,
ni el nombre avanza con más celeridad hacia la Tercera
que cuando se pronuncia involucrado de lluvia.

Las plazas siguen teniendo fugas;
ellas se aprietan las convocatorias en fechas señaladas
y ansían el amor libre fuera de domingos comerciales.

Los contenedores jamás han vivido una paz tan
[duradera
en época de hambre y disimulo.

No obstante, la especie evoluciona.
Se sabe esclava de su condición,
                                                    y eso ya es mucho saber.

En el siglo XXI,
apenas un par de décadas después de su inicio,
la vocación de libertad está demodé.
Dos asalariados valen una paga,
un funcionario sacia el doble de amargor
por menos de un sobre de sacarina.

La Seguridad Social es ese lugar donde duele la vida
[privada
y los enfermos son más subjetivos que en los espacios
[de Topor.
La justicia es un producto por encima de nuestras
[posibilidades.

No hay arcén para la disidencia,
no hay alternativa para el que piensa que vivir
es un derecho y no una subvención.

Cuento la historia sin intención de creer.
Los bocados de argumento están naciendo ahora.

La esperanza viene de hoy.

El abrazo contrario 
Rafael Saravia
Bartleby editores
Madrid 2017

14.10.17

Días de otoño a contrapaso

Mira a quien te mira con ojos cerrados
Dentro del corazón hay una fuente huérfana
de luz
Dormidos los ojos, no hay serenidad mayor
En el trasiego de carritos por los pasillos iluminados
Voces que gritan desconocidas
Palabras que quieren tranquilizar mientras avanzan
Hacia otras oscuridades del dolor

2.9.17

SHEREZADES / AMABLE ARIAS



INMACULADA


   Había empezado a salir con una chica rubia, blanca de color y un tanto atrevida. Tenía mucho genio.

   Estábamos en el estudio de la Parte Vieja y le quise meter mano. Entonces me dijo: "¡No me toques, que te quemo con el cigarro!". No le hice caso. Ella, con el cigarro encendido, sonrió pausadamente y lo aplastó, aún más pausadamente, en mi mano izquierda, entre el pulgar y el índice. El quemao lo aguanté sin decir ni mu, ni quitar la mano. Era un quemón bastante grande. Y al decirle luego "¡mira lo que has hecho!", me contestó enfadada: "¡Ya te había avisado!".

   Todavía hoy tengo la cicatriz.

   "Era una cabrona". Eso me lo dice Maru, riendo.

Sherezades
Amable Arias
Bassarai Ediciones
Zaragoza 2005


28.8.17

LA CICATRIZ / GRACIA IGLESIAS



La tristeza no tiene pasaporte ni billete de vuelta,
llega un día y se instala para siempre
con su ramo de ortigas,
prendiéndote en el pecho un nido destruido
de pájaros helenos
que extienden con las alas
su manto de ceniza.
Todo queda cubierto y no hay manera
de deshacer la tibia, oscura, mortaja ineludible.
Hay quien dice que puede superarse,
encienden farolillos de papel
con hermosas linternas de fugaz esperanza.
Pero todo es en vano,
la tristeza destruye
y no, no se puede curar,
solo lidiar con ella,
hacerle un hueco,
invitarla a la mesa y, por costumbre,
ir volviendo a la vida poco a poco,
como si no estuviera,
como si no arrojara su sombra despiadada
sobre cada segundo,
como si no afilara sus colmillos de hierro,
paciente, inquebrantable,
esperando el instante
de cerrarlos en torno a tu garganta.

La cicatriz
Gracia Iglesias
Edita Asociación Pelagia Noctiluca
Sevilla 2017

11.8.17

El jardín de los instantes / Pepi Bobis Reinoso

Así es mi casa

Mi casa es una barca
en medio del océano,
una voz interrumpida
por las hoces de un río,
una lágrima seca
prendida en el aire.

Mi casa es una luz
a medio gas entre cortinas,
Una transformación 
del bosque donde nací,
un escaparate de palabras.

Mi casa es como el mar y el monte,
la música de un violín
en una tarde de otoño,
una canción
en el punto cero del dial,
y una historia de aguas claras
donde nadar contracorriente
es lo que queda por contar.


***


No amaneció.
La noche se hizo en mí
de vuelos negros.
Y un silencio de muerte
me envolvió el corazón.


El jardín de los instantes
Pepi Bobis Reinoso
Edita Asociación Pelagia Noctiluca
Sevilla 2017

8.8.17

Octavo encuentro poético San Miguel de Escalada


...
Este año 2017, dedicamos el Octavo encuentro poético en San Miguel de Escalada como recuerdo y homenaje al libro iluminado, -lleno de luz- que nos dejó Maio a finales del siglo X. Un libro de Luz para todos los creyentes coetáneos del Abad Recesvinto, temerosos del próximo juicio futuro, tan cercano y profetizado unos años antes de cumplirse el primer milenio de nuestra era.
... 

(Alfredo García, coordinador de los Encuentros poéticos)


***

HICE NOCHE EN TI

Hice noche en ti. Qué goce fue habitarte. Tu cuerpo ardía entre mis manos, y yo me convencí de que el prodigio existe.

Hice noche en ti, pero hube de seguir camino cuando vino a buscarme el alba. Desde entonces, mi corazón no logra esclarecerse.

Antonio Merayo

***


¿ATRAPA A UN LADRÓN?

Debería bastarme
la lluvia de tus manos,
esa ternura ciega que parte de tu barbilla.

No pretender que existan
horizontes ni música
cuando baje el telón,
tras el fundido en negro.

No esperar nada más
que no lleve tu nombre.

Olvidarme del mundo,
desprenderme del tiempo,
porque no me hace falta.

Eres tú quien me salva,
debería bastarme.
Es más que suficiente.

Cerremos bien los ojos,
recibamos el beso
y creamos, al fin,
en la única escena
que merece la pena,
en la que el alma arde.

Marta Muñiz

***


POÉTICA

No soy, como Celaya, 
artesana del verso.
No busco plenitud en las palabras,
ni la inmortalidad.

Soy egoísta y manipuladora:
Utilizo el lenguaje
cuando lo necesito,
cuando me falta el aire,
cuando noto que ha dejado de trotarme
la sangre por las venas.

Igual que los diabéticos,
se inyectan insulina.

No es arte ni altruismo. 
No es conciencia social, 
ni egolatría.

Es solo instinto de supervivencia.

Julia Conejo

***


EL NIÑO

En la habitación más oscura salitre; entre la luz
como un relámpago en mis ojos y
una paloma arde en su blancura.

Era el niño delante del cerezo, el niño
conducido por relámpagos, perdido,
al pie del mundo que nos falta.
¿Cuánto tiempo cabe en los ojos de un niño?
¿Cuánto tiempo cabe en los ojos de Dios?

Antonio Agudelo


Octavo encuentro poético San Miguel de Escalada
Resonet vox poetae
Imprime Sorles S.L.
León 2017

7.8.17

¿A que no sabes? No sabes. Tampoco yo sé
La ignorancia es una nube sola en un camino de polvo
Rodéala con un círculo verde agua
Eso quiero, un círculo verde agua rodeándonos en los días de verano tristes.

5.8.17

Los relojes moviendo sus agujas hacia la izquierda para que encuentres las horas de la felicidad
Si recuperas sus manos abiertas.

4.8.17

Abres la boca y sapos de san Antonio corren por el follaje ocre. Infancia de un mes de septiembre
Quizá octubre sea un mes más próximo a las distancias.

2.8.17

El tiempo es largo- largo convirtiéndose en una extensa noche de horror
Fuera de la noche luce un sol
El cuerpo se convierte en un cuerpo doliente
Las manos, los ojos
un largo recorrido en la espalda
y los pies quietos.

Así esperábamos la llegada del tiempo y el tiempo no se movía, implacable en su lentitud.

11.6.17

Los poemas de Horacio E. Cluck / Luis Miguel Rabanal



POSOS

El derviche trenzaba la soledad, construía con su gesto otro gesto invariable, serenaba el contagio y colocaba esponjas impregnadas de colonia con dulzura en tu vientre. Prefieres el regocijo que sobreviene cuando ya no hay remedio: la garganta muy atribulada, magnolios podados en el Parque, nada de color rojo a pesar tuyo en los sueños. Cualquiera podría ser el comprador privilegiado de tu culpa, bajarte la nube y de un solo esbozo imaginar desvaríos. Alguien mima su teclado, se oye desde aquí el leve lenguaje que no acierta jamás, te amaré eternamente, le escribe en el papel invisible. Se apartan por fin como dos enamorados que sufren al unísono el celo asustado del infierno, se arrancan la ropa y suben cada uno sin cesar a su hastío, que es vendaval o que ya no es la usura. Ya no debes al derviche la risa, ahora tu oración es puntual y tristísima, enredas los dedos alrededor de un ínfimo espacio que no obtienes al rendir su tributo. Seguro que sufre, recordará sus montañas más tarde o temprano, si no se lo impides morirá junto a ti. A tu cuerpo le falta la sombra. 


De todas las ciudades que creí ver 
como un lamento que nadie imaginaba, 
solo en tu cuerpo encontré las calles perdidas 
y el licor necesario. 
Después vendrían otros cuerpos a soñarme 
y a ofrecerme su costumbre por monedas. 
Nada ya sería igual. 
                               Hoy las estaciones 
han cerrado sus puertas sin remedio. 
El viaje hacia uno mismo no termina nunca, 
idéntico a la muerte, idéntico a nosotros. 
De todas las ciudades, te dije, 
me quedo con tu boca,
un largo túnel para esperar la lluvia. 
Recuerda entonces que soy débil.


Los poemas de Horacio E. Cluck
Luis Miguel Rabanal
Huerga y Fierro Editores 
Colección La rama dorada
Madrid 2017

24.5.17

DE CIUDAD BLONDE / MJ ROMERO


Inmovilidad

(Para Luis Miguel Rabanal) 

Ser solo hoja
ahora que llegará octubre

hoja en tierra
a tus pies raíz de árbol
a tus dedos de pies inmóviles
y que tú soples
y volar
volar juntos como dos hojas
desde los pies del árbol.


DE CIUDAD BLONDE
MJ Romero
Prólogo de Lola Crespo
Edita Asociación Pelagia Noctiluca
Sevilla 2017

Si estás interesado en comprarlo, puedes hacerlo poniéndote encontacto con la Asociación Pelagia Noctiluca: librosdenoctiluca@gmail.com

1.5.17

Última alambrada / José Manuel Martín Portales

 X

construía un pensamiento donde habitar
porque era, ni más ni menos, un filósofo

¿acaso el poeta no habita las afueras
de toda casa, de toda construcción?
¿acaso ese habitar las afueras
no es un ya un no habitar?

¿no es un verso acaso el mendigo que aporrea la puerta
de los señores que están cenando junto a la lumbre
en torno a una conversación inteligente?
¿pide acaso, el poeta, cobijo,
que lo dejen entrar, o más bien pide
que los señores salgan al relente de la noche,
fuera del hogar que han construido?

pero cualquier forma de poder, incluso la más recóndita,
se complace ejerciendo la salvación
ofreciendo la lumbre de una caverna
donde sobrevivir.

Ültima alambrada
José Manuel Martín Portales
Ediciones de la Excma. Diputación de Soria
Soria 2017
Premio Leonor 2016



16.4.17

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

Esmero a perderse

Tardé tiempo en saber que el escritor es pariente de tres figuras asemejadas por su relación con la expulsión. Esas tres figuras son el monje, el ladrón y el mendigo. De cada uno de ellos, el escritor toma algo que le hace falta. Del monje, el retiro radical; del ladrón, la audacia; del mendigo, la plegaria. Así, en la soledad más absoluta, se roba y se suplica. Eso es escribir.
Eso me apliqué a mí mismo cuando comprendí que escribir era, antes que nada, una extralimitación, una operación de desobediencia y desorden: traspasar las lindes del idioma porque la lengua no es un modo de propiedad privada. Por eso, me atreví a repasar una y otra vez el mundo con palabras aún no vencidas del todo, palabras que oí o leí y que, nada más sonar, ya no tienen dueño legítimo. Basta con alargar la mano y tomarlas como se toma al paso la fruta de los árboles.
En otra ocasión, se me ocurrió comparar al escritor con un forajido. "Forajido": fora exitu. El que vive en las afueras. Un expulsado sin remedio. ya lo dije antes. De vez en cuando él se hace con un puñado de palabras que roba por la noche. Como esos animales nocturnos que penetran sigilosos en las granjas, entra en el mundo de los hombres, las deja allí y vuelve a irse no sin antes suplicar que alguien acabe de explicarle qué quiso decir en realidad con ellas. Ese es el verdadero sentido de publicar. Y hay algo más: su oficio le sobrepasa. Él supone que elige nuevas palabras -y eso parece- pero qué va. Son siempre las mismas, bajo máscaras inesperadas. Así, poemas recién escritos convocan de nuevo versos lejanos, que reaparecen sin avisar. Cuando cae en la cuenta, comprueba no sin desazón que ha vuelto a desandar  lo que parecía que ya estaba ganado. Escribir también es desaprender.
Entonces hay que volver a las afueras, entregarse al esmero de estar perdido mientras los demás se inclinan ante intereses que él no comprende del todo. Su obstinación es otra: pesar las palabras entre los dientes e irlas aceptando según una extraña legislación que él no domina.
...

Palabra, Luz, Materia
Amando Casado
Eolas Ediciones-Universidad de León
León, 2016