16.3.15

CHICA CHISPA / MJ ROMERO



Miro la muralla china y pienso en cuántas manos de cuántos hombres. Reducido a un problema matemático sería: x o 2y. Oigo el lenguaje, no el lenguaje de las palomas o de los caballos o de las moscas. Escucho con atención las palabras que van de boca en boca. Cuántos años y cuántas bocas para nombrar y llegar a este refinamiento de símbolos donde queda oculto el origen. 

Hace tiempo que los símbolos nos encriptan en el lenguaje. Si lees atentamente, observarás algas flotando bajo el mar de las palabras y galerías luminosas en las simas más oscuras. Al escribir somos como topos haciendo galerías, ignorando cuál de ellas llegará a la luz. 

Autor: Romero, MJ
Prólogo: Mercadé, Isabel
Lugar y fecha de edición: León 2015
Editorial: Eolas Ediciones
Páginas: 128
Encuadernación: Rústica
Idioma: Español
ISBN: 978-84-15603-78-8
PVP: 12€

http://www.universitarialibros.com/libro/chica-chispa_97275

http://issuu.com/eolas.ediciones/docs/chica_chispa?e=0/11886557

13.3.15

Por las mujeres que llenaron de globos de todos los colores los cielos de sus hijos y vieron cómo explotaban en las mañanas más radiantes en los surcos azules sin alcanzar las estrellas de sus sueños.

3.3.15

Por la mujer que recibió de frente el bufido seco de sus hijos y se lo tragó y lo digirió como si fuera el mejor de los vinos avinagrados.

27.2.15

Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977) / Luis Miguel Rabanal

Muy pronto:



LAS NIÑAS AZULES (DOLLY HAZE) 

Parecería que el mar no es suficiente
para ella, que los nombres que la saben terminan
por amarla con sus brazos.
Ella misma se asemeja cruelmente a un naufragio, o a un abismo.
Cuando habla en voz baja de nosotros querríamos besarla
pues su dulzura es breve
y solo entonces reconoce nuestro aliento, recuerda nuestra boca.
Quizá sea ella la niña más azul de la distancia
y sin embargo la hemos atravesado tantas veces con el pudor
sucinto del deseo, con la verdadera pausa,
que es como un corazón que nos desviste poco a poco.
Pero después se calla, guarda su cabeza en la cajita mágica y extensa
de la noche y querría llorar como un ciempiés gigante
y nos miente con anémonas y vodka.

A veces ella dice que nunca más prestará atención
a nuestras manos,
que ya nunca volverá a gemir en nuestro pelo.
Pero nosotros seguimos sin creerla, su azul solamente es un arroyo
que nos tiembla cada día y la amamos y por ello es que se la puede ver
en días de septiembre con sus pequeñas caderas
repletas de nostalgia, con sus manos algo grises, con su pecho unánime.
Y al fin nos mira nuevamente y parece nuestro cuerpo
pues tal es su amargura, pues tantas veces en él hemos sido habitadores
de lo oscuro y de lo plácido como necios transeúntes, como estanques
apenas de su sueño.

 De Labios de la locura (1983) — 


En “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, Editorial Renacimiento, Col. Calle del Aire, Sevilla 2015. Frontispicio de Antonio Gamoneda. Prólogo de Tomás Sánchez Santiago. Epílogo de MJ Romero.

Enlace para pedirlo directamente a la editorial aquí

26.2.15

Para la cantactriz que con náuseas recuerda las noches de solicitud extrema y sobre el escenario se dirige hacia el cielo más azul. 
Oh,días de gloria. Laudemus.

25.2.15

Por las mujeres que de sus melenas lanzaron hilos hacia la larga noche del puerto y se convirtieron en yedra y escalaron los muros del agua.

21.2.15

La mujer que de tanto comerse las uñas se quedó sin dedos y acarició con sus muñones las olas desde la orilla y vio a las mujeres de sandalias caminando sobre la arena de las manos de sus hijos. La enfermedad solo es un trasiego de manos, les dijo desde la orilla.

20.2.15

REGRESIONES / VICENTE MUÑOZ





LA DESCARGA 

(Lenguas de fuego) 


el día de la descarga yo tendría unos seis años... me asomé a la ventana de aquel hotel junto a la playa y agarré la farola que iluminaba la terraza... mis manos empezaron entonces a temblar, no podía soltarlas, veía desde la terraza a mis padres en la arena pero no podía gritar, la descarga me llenaba el cuerpo y el mar brillaba a lo lejos salpicado de extraños tonos sepia bajo el sol... hasta que de pronto mis manos se libraron solas del metal y eché a correr escaleras abajo con aquel tembleque dentro y un sabor acre en la boca, buscando los brazos protectores de mi madre... he estado a punto de morir luego otras veces, supongo que algunas sin saberlo, pero no recuerdo algo tan terrible como aquella descarga eléctrica en mis manos y los tristes y ominosos tonos sepia sobre el mar, lenguas de fuego, la sensación de estar asomado al precipicio, inmóvil, llegando inexorablemente al fin de algo...

Regresiones
Vicente Muñoz
Ediciones Lupercalia

18.2.15

La mujer mutada en mater amantísima en el desbordamiento de la vida, linda criatura, lindez de neuronas electrocutadas por azar o por no caber en sí de gozo. 
Fue un cuadro de mujer hecho realismo, la pura abstracción sobra en todo nacimiento. 
Luz púrpura para el regreso.

17.2.15

Por la mujer que se tragó todas las balas antes de que la policía detuviera su coche y, ya muerta por sobredosis, nadie reclamó su cuerpo. 
Valiente ella y su espíritu que siguió conduciendo sin rumbo su vida hacia el abismo. 
Valientes ellas que apagaron su sed con más sed y saciadas se murieron sobre el gris.

16.2.15

Por la mujer que se levantó la falda rumbo al paraíso. Oh Michel, Michel. Y se murió de amor en la orilla de las palabras. 
Se incendió la casa vacía y las tiras de su piel fueron rastro de un sendero hacia la nada 
Y la nieve resbalaba por los senderos, sin máquinas quitanieves sobre las carreteras. Incomunicados, dijeron, incomunicados con la nada.

14.2.15

La mujer que acordonó el cuello de su hijo pensando que era su amante y fuera de sí extendió sus venas al sol. 
Ay, amor, amor, hijo mío. Perdóname los ojos, perdóname los insectos de mis cejas y de mis cuencas ya vacías.

12.2.15

La mujer a la que cosieron la boca y cubrieron el rostro. Ríos de sangre bajan por sus muslos, tiñen sus tobillos y humedecen los granos de arena. 
El insecto palo en la mirada del niño y las patas del arañón negro sobre el manto negro de las mujeres del pueblo.

10.2.15

La mujer con ángel cuando había ángel, la mujer abandonada al exterminio cuando solo había totalidad.
A la de tres saltan las piedras y se escachan, los goznes del portón se oxidan, chirrían y despiertan al más durmiente de la noche.

9.2.15

Soy la mujer descabezada, la mujer descerebrada del circuito de Praga y no quiero recobrar la cebeza, ni hueca ni con el cerebro dentro, ni el cerebro suelto fuera de su cabeza, ni el cerebro dentro de ninguna cabeza. Pienso en el día en que esto mismo suceda con mis huesos, volaré en el viento.

5.2.15

La frase del día de hoy es larga
la alargué cuando miré en sus ojos
la alargué cuando pensé en sus días
sé simple y veloz
sé audaz, sé gigante y microorganismo
casi bacteria y virus letal
sé su ausencia y su presencia
sé la totalidad y el vacío
no la vida más hermosa
no la vida más triste y más bella
no la más dura
para cuando escribas los días felices
los días de cielo azul que cubrieron las lluvias y la nieve
y el dolor.

2.2.15

MANUSCRITO DEL ALBA / JOSÉ ANTONIO LLAMAS

Pongo el silencio

Pongo el silencio alrededor del cuello
como serpiente viva que encontré en la vida
cuando escarbaba en un ayer remoto.


Sol de abril

Labios del sol de abril que me besáis ahora,
¿dónde estabáis? El invierno cruel me tuvo
entre sus brazos.


José Antonio Llamas
"Manuscrito del alba"
Eolas ediciones
León 2014



31.1.15

EL SILENCIO / SALVADOR NEGRO


XXVII

QUE SU NOMBRE DESATÓ LA TEMPESTAD

Y tiene
que justificar su existencia.

Algo dentro de él
conoce que irrumpió en el silencio magnífico,
que su nombre desató la tempestad y horror entre los animales,
que envenenó con su presencia la manzana,
que toda la belleza se escondió, que ahora la busca en vano,

así, también

he recorrido el mundo
para encontrar lo que venía conmigo.

Salvador Negro
"El silencio"
LápizCero ediciones
Madrid 2014




30.1.15

Por los días felices de alpargatas rojas sobre verde
y pétalos de geranio sobre las uñas
los días de altercados locos entre los nidos de los pájaros al alcance de los gatos
las tardes de barro diluido en agua dentro de los botes de hojalata

24.1.15

a la altura olvidada del mundo
a la ruptura más rocosa
del escucha corazón escucha
a luz de mimbres y soterramientos
a los hijos para el olvido
y dolor de dolor dolor
destellos minerales en los ojos
cuando digo él y es él
agitando manos en banderas
dislocadas
fuera de este lugar
está el mundo
la casa en la grieta del arroyo rojo
la casa cuando era una casa cueva y cibernáculo

22.1.15

EL CUADERNO DE LAS MIGRACIONES / ESTEBAN FERNÁNDEZ


XVII

Son brasas las sombras.
La estepa del paso y el vicio del instante
se recrudecen estos últimos días.

Antes de todo fue amor y sentido,
pero el atardecer tira el sol y los sueños
hacia un canto sin forma
que los amantes conocen antes de conocerse.

No existe tarjeta de residencia en el amor.

La fricción de los cuerpos deja paso
a la fricción de las palabras,
como brasas deportando el último calor del fuego.

Ver que la sombra solo arrastra, del cuerpo,
una pizca de exilio
                                 aún ardiente.

Son brasas las sombras de lo que no existe.

 Esteban Fernández
"El cuaderno de las migraciones",
Heracles y nosotros n.º 12
Gijón 2014

15.1.15

La belleza era ella vista en expansión, vista en panorámica cerrada.
Abrías una espicha y saltaba el frigorífico de las palabras congeladas por el frío.
Sucedió tiempo y diluvió el cabello negro de los niños de hojalata
mira mis huesos de hojalata reducidos a granitos de pan para que tú comas
y te alimentes de la gran alimaña que es el tiempo.
No sufras por los días que han de transcurrir
solo espero cerrar la puerta
abrirla y que entres
pasa pasa
adéntrate en mi
solo espero a cerrar la puerta cuando él llegue
el último día para susurrarle:
era belleza verte morir
amar ciegamente
punzadas de médula incesantes
agobiante el dolor era belleza en los días grises estrellándose contra los cristales de las ventanas de nuestra casa
circular sobre el espacio verde de la tierra
en círculos cerrados
circular y olvidarnos de los pasos circulares
los ojos abiertos al dormir y al soñar de la noche
las olas de la playa de los quebrantos
carretera recta y luego las curvas
las curvas de la vida en precipicio hacia el olvido
así eras tú
así erais en perfecta armonía con ella
y con ella en la belleza
si hubo una plegaria fuiste tú
y fui yo rodando rodando como las piedras
la locura del hermano
las puertas de los armarios cerradas
los enchufes arrancados
las manillas de las puertas arrancadas
las voces de la noche arrancadas
las miradas de sus ojos arrancadas a la noche
los tics del lenguaje y los tics sobre la piel
convertidos en piel de sapo a través
campo a través de piel a través para encontrarnos
trocitos de piel en las palmas de mis manos
antes de dormir ninguna madre buena ningún padre bueno
madre padre dormid
duermen tranquilamente
la solución era una taza llena de alquitrán para rellenar tus venas y luego mis venas
mis arterias coaguladas cauterizadas por el paso de los rayos de sol uniformados
bajo los focos del escenario del quirófano ya oscuro
calla, cállate, calladlo ya, cállame yo no me dejes que hable mas

corté por lo sano
corté lo sano con un bisturí de vidrio

6.1.15

León tras las sebes de un ayer / Gregorio Fernández Castañón

Un libro grande, enorme, gráfico, con fotografías de León y con más de una sorpresa, tal y como Gregorio nos tiene acostumbrados. Nada falla en la edición de Camparredonda.




León tras las sebes de un ayer
Autor: Gregorio Fernández Castañón
Editado por Camparredonda, Salamanca-León 2014

Página web de Gregorio Fernández Castañón:
 http://www.gregoriofernandezcastanon.com/

23.12.14

LLuvia de palabras / Antología de poetas avilesinos



Sendas

 “Las bolitas azules han echado a volar como si fueran canicas gigantes sobre un verde infinito”. (Mar Iona) 

Necesitamos ampliar el verde
el escenario de los pájaros
sin alas
la turba que no arde
observar
que hay cerdos inteligentes
estudiando la senda de los caracoles
pezuñas fosilizadas
bajo el asfalto
voces dulces que dicen palabras dulces
y se desplazan sobre la autopista del tiempo.

MJ ROMERO

 

 

19.12.14

y parece invierno aunque invierno no ha llegado todavía
y parecen ramas desnudas con hojas alfombrando sobre verde
y es la luz del atardecer oscureciéndose sobre los charcos
saltan los niños saltan y salpican con el agua ennegrecida
gritan los niños en la tarde oscureciéndose entre las salpicaduras
y muy cerca la luces amarillentas de los coches que pasan
rodadas que huyen hacia delante
y los bancos del parque quietos a la sombra
 de la noche que llega
y tú no has nacido todavía.

12.12.14

El silencio y la punzada en el oído tienen la misma consistencia. El silencio es un laberinto espacial que martillea en una cáscara de nuez mientras ella se dirige al muro de los lamentos y se calla y proyecta sus designios más humanos sobre la pared que cierra. Calla, calla. Hay un hurón oculto en cada sombra de la ciudad y no responde. La comunidad más ciudadana y cívica se reunió ayer en presencia de técnicos y burócratas. Silencio, silencio, gritaron los burócratas mientras los técnicos explicaban el devenir del tiempo sobre las estructuras ocultas. 
Yono no asistió, redactó una nota de parabién para los técnicos. No me siento a salvo en esta ciudad estructurada hace siglos en laberintos sigilosos, donde los secretos corren a raudales de voces desbocadas por las urgencias del tiempo y sus temporales. Firmado: Yono. Así, sin más florituras que su nombre en tinta azul.

11.12.14

El ladrón de sentimientos / Felipe J. Piñeiro

Sin perdones

Los silencios que presagian lo gastado
del delicado corazón
y quizás los que has usurpado,
pero no puedes llegar
y querer aprender en este día no propicio,
en el no despertarás, ni ante el reclamo
lleno de fachadas ni ante las contradicciones entre
máscaras de miedo abstractas sin más verdugo que
uno mismo,
porque el amor deshabita con garra suave
y amordaza silencios.



En los pasos encontrados

Y en ese instante lo vio por primera vez,
al niño hombre anciano
caminando entre pasos entrelazados
por el sendero donde las cuestas
ni subían ni bajaban,
donde lo llano era piedra
y la piedra era lo llano,
tiempo después lo encontró de nuevo
en ese extraño camino,
donde el niño
quiso ser hombre,
el hombre, anciano
y el anciano,
quiso ser de nuevo
niño.

Felipe J. Piñeiro, “El ladrón de sentimientos”, Eolas Ediciones, Col. Eria, León 2014. Prólogo de Vicente Muñoz Álvarez.