Mostrando entradas con la etiqueta velpister. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta velpister. Mostrar todas las entradas

26.7.10

Jens Peter Jensen o Velpister o transeúnte del olvido




Pequeño telón arrollado por un coche familiar


He ofrecido mi alma
al diablo,
pero no me la quiso.
Demasiado impura,
dijo.
 


La ciudad de Dite



Poema, y cuadros, de Jens Peter Jensen copiado de su blog transeúntes del olvido.
Escribir muchas gracias es poco, Peter,  las palabras de esta ciudad innombrada nunca serían tan divinas o demoníacas como las de la ciudad de Dite.

24.3.10

Corregir

Si recorriera todas las callejas por las que anduve para volver a encontrarte no me encontraría.
No puedo volver atrás y reescribirme. Sin embargo intento corregir las palabras, que la gramática no falle, que me sirva para expresar todo el ello que normalmente dejamos desvaído para no tropezarnos otra vez con el mismo tiempo de ruina. Eso hago estos días corrijo algunos textos escritos por aquí para agruparlos de algún modo, cosa difícil, no tengo mucho tiempo, lo hago a saltos, así que soy como una cabra venida desde el monte a la ciudad. Cuando lo tenga todo lo dejaré aquí, sin demasiado ruido. Seguro que desearé meterme debajo de las piedras, que es el equivalente a un clic sobre supr o delete.Cómo se parece delete a deleite.
Es un modo de evitar la publicidad. Otro modo de evitar al dios google, ese que todo lo sabe, parece el más listo de la clase, el listillo. Una enciclopedia errada muchas veces.
Hoy me ha impresionado la entrada de Peter, en transeúntes del olvido. Después de leerla se hizo un gran silencio. Guardé mis etiquetas. Las cambié por otras. Él vive tan próximo a ese Finis Terrae que es casi su metáfora más viva.

12.11.09

El albañil absurdo / Velpister

Construyo mi vida a base de puertas ciegas,

muros inútiles, pasadizos absurdos,

escaleras cortadas,

ventanas que miran a los muros inútiles,

puertas que llevan a los pasadizos absurdos,

pasadizos absurdos que acaban en puertas ciegas y

sigo construyendo y construyendo.

Hasta el cemento lleva demasiada arena,

cuando haya acabado se desmoronará todo,

por culpa del mortero.

Así de frágil,

así de expuesta

es mi vida.


Copiado del blog de Velpister el niño que aplaude en su escondite