Fue escrito en 1996 y 1997, estuvo a punto de ser editado en el año 2000 y por avatares del mundo editorial no pudo ser hasta este año, con un previo paso por internet en el blog "Elogio del proxeneta", hoy ya desparecido.
1. (
Acerca del título)
Quizá en un primer momento sorprenda el título. El porqué de su elección lo encontramos al final del libro, en el Apéndice, donde una Nota del editor (se sobreentiende un editor literario o ficticio) nos explica que entre tres posibles títulos se eligió este por sorteo. Por supuesto que existen otras interpretaciones.
2. (Acerca del
protagonista )
En el Apéndice también, firmado por Horacio Estanislao Cluck, leemos en una especie de prólogo que antes del fallecimiento de J.L.C. una amiga le entrega varios cuadernos escritos por el proxeneta y nos dice de él que era un hombre muy enfermo que escribía para sí mismo trozos de memoria.
Yo he querido entender que escribía en el presente, intercalándolo con episodios de su pasado, en esos cuadernos editados posteriormente ya como
Elogio del proxeneta,
3. (¿Qué cuenta de sí mismo?)
Escribe en un diario que da comienzo un 25 de abril, no sabemos de qué año, aunque esto no es un dato importante desde el punto de vista literario, y lo concluye el 25 de abril del año siguiente. Nos habla de sus enfermedades, de sus internamientos en hospitales, de cómo le cuidan y le aman y le detestan las prostitutas, de las medicinas que toma, de sus cambios de casa, sobreentiéndase burdeles, de sus recuerdos, sus lecturas... Es un personaje lleno de ternura, irónico, y a veces mordaz. A través de él conocemos un sinfín de
personajes secundarios que entran y salen de su vida, pero solo cinco permanecen a lo largo del libro, son: Betty, Charlotte, Laura y Virginia y en buena parte el poeta Horacio E. Cluck.
Lectura de la pág. 58, del día 16 de noviembre.Ya en el tramo final, en la página 115 , en la entrada "6 de marzo" podemos leer que vive en una residencia de ancianos regentada por religiosas, que él parece confundir con prostitutas, y a partir de este dato comienza mi confusión. ¿Dónde está realmente? Me pregunto si lo que sucede, sucede solo dentro de su cabeza o sucede en el exterior, o si es todo un conjunto de realidad, recuerdos y fantasía mezclados en su mente. Ya dudo de si cuando "oye ese ruido de tractores" lo oye porque existe en la realidad o es uno de sus recuerdos o algo que solo él percibe.
Y esto lleva a reconsiderar una segunda lectura, donde se pueda ir analizando el extraño mundo de la memoria, los lugares que cita y hasta sería conveniente discernir el
yo literario del
yo real, el yo que recuerda la Guerra Civil, la posguerra y sus afrentas, o las fechas de los cumpleaños, del yo que está detrás de las casonas o del que jamás regresará a Andrados.
Se podría hablar también del hallazgo de
personajes reales convertidos en personajes literarios: Memé, Luis de Dios, Xen, Rufus, Borja el hijo del cartero, Menéndez; de i
nfinidad de lugares como La casa de la calle Rodeo, La playa de El Arañón, Xagó, la casa de la calle Dr. Graiño, El Parque de Ferrera, Las Meanas, La calle La Sal, calle del Pez, Cambados...
Asimismo se encuentra una con nombres que inciden en la historia que se narra de forma aparentemente irracional, tales como Antoñita Moreno, Supertramp, David Gilmour, Ballard, Corín Tellado, Heráclito, Cirlot, Borges, Santa Gertrudis, Maupassant...
Mezclados con lugares y personajes puramente literarios, es el caso del escritor Ordás de Bocanegra, de Bar-Elemig-Lana el Turco, de El Apagador de luces de Alfaro...
2ª lectura de la pág.15, del día 7 de junio.
Una obra con la que el autor ha pretendido de alguna manera parodiar y a la vez homenajear los diarios que él leía en aquellos años 90 y en mi opinión lo consigue con un gran dominio del
lenguaje, muy trabajado, que va desde los coloquialismos a las metáforas más surrealistas, un léxico nada repetitivo, un lenguaje eminentemente poético en muchas ocasiones, porque no debemos olvidar que Luis Miguel es ante todo poeta.
Por último son de destacar ciertos
neologismos, como Ivaginaciones,
Localismos como: Guaxa, Nun ye igual, queso de Cabrales, oso de Oscos, zancajos.
Sumado a una gran a
bundacia de adjetivación: fémina magnámina, manos maconudas, ilógicos lunares, recónditos melindres, etc. Podemos observar en los adjetivos, sobre todo en los epítetos, una gran carga de ironía. Ironía que recorre en mayor o menor medida la totalidad del libro.
Resumiendo, ¿apología de la prostitución? Nada de eso. Si acaso una apología de la soledad, del olvido, del dolor, de la muerte...
Para terminar, lectura de un texto que le gusta especialmente al autor Pág. 123, día 13 de abril.
Nota: os dejo un enlace en el que se comenta, clic en el blog del periodista
Fernando del Busto, Archipiélago Avilés.