13.12.09

Secretos / Luis Miguel Rabanal

Está de pie y brilla en el hueco la alianza de J. Pero antes de todo protegían su sed con ásperos brebajes, se diría que es triste volver a retomar la furia que se extravió sobre tu carne, quién de los presentes pondrá la cordura. No hay humor más negro y posible que el que ocultan al huir los desalmados, besaron tu boca para ser perseguidos, amorataban tu piel para que allí la vida confirmase su azul de metileno nefasto, algo de aquello con que reescribir noviembre con letras desiguales. Basta ya, vienen a por ti los agoreros rubios, se cuelgan de tu brazo y de sus arterias surgen caballos aciagos y concisos. Mientras la lluvia no es lluvia siquiera sino un mar de disfraces, ella dispone su hamaca para colgar un poco la cinta del pelo o la misma rudeza, es por mí por quien ha llegado tarde, suelo ser el imbécil que otorga. Nada más lejano que la cobardía que se da de bruces contigo, estrecho tu espalda, ni tengo fuerzas ni quiero ser el empalado que acostumbras a llevar a la orilla a beber. Algo le ocurre hoy a esta muchacha, turbia e irremediable, que no alcanzas a mirar, que se vierte y se vierte y se vierte y se sale, que huye sin ti.


Copiado de Mas palabras para olvidar de Luis Miguel Rabanal. Con estas perlitas me haré un collar.

5.12.09

Tiempo del agua

Allá donde nace el río estará el principio de todo. También el de las piedras, y el de la luz, y el de la atmósfera que nos envuelve. Y su murmullo es el idioma que domina el movimiento.
Zen y Za


Verano. Ella me protege. Es por las venas de sus manos. Es por la ausencia de letras venas en mí. El río. Vacas siempre bebiendo en el recodo del río. Miro sus grandes ojos, cuando me miran, y sus manchas negras. Culebras. Libélulas azules volando cerca del agua. El lagarto verde sobre la piedra al sol. Sobre la piedra los huevos pequeñitos al sol. Arañas sobre el agua de la fuente. No quiero agua. Desde aquí, sin sed. Fuente de arañas. La mano-letra venosa desaparece. Desaparece un invierno. Cristales sobre el agua de los charcos. Cristales para la niña cogida todavía a la mano-letra venosa. Crece con ella. Salta. Crece en ella. Desaparece. Salta sobre el cristal de los charcos. Desaparece. Cristales rotos sobre el agua. Crece con ella. Con su ausencia, que es ella.
Verano agua. El mismo verano todos los veranos. Todos los veranos el mismo lagarto verde al sol sobre la misma piedra. Al sol. Las mismas libélulas azules sobre el agua. Ya no hay fuente. Recupero la sed. Soy agua para él, que bebe de mis labios.
El mismo verano que se repite todos los veranos. En el agua, sobre el verano nace el otoño. Cuerpo otoño. Cuerpo otoño de manos-letras venosas. Medular. En los guijarros. Para ser. Médula de sus manos.

4.12.09

Antes del agua

En el tronco de un castaño milenario se asentaron las raíces de un pino. Eso me impresionó. También me hizo pensar saber que el tiempo del agua, que el equilibrio de las mareas no siempre fue el mismo. Sabernos troncos para nuevas raíces y aun así morirnos algún día.
Zen y Za

¿Cuándo la máscara se convierte en piel sobre el propio rostro? ¿Cuándo las palabras son el disfraz que se superpone a la máscara? ¿ Quizá cuando la médula queda oculta y revestida?

La médula es un cuerpo propio y de manos-letras venosas.

Quizá mi máscara se haya convertido ya en mi propia piel sobre mi propio rostro.
Soy mi propia médula y tengo sus manos-letras venosas.

Soy
a pesar de la máscara convirtiéndose en piel

oculta y revestida de palabras.

2.12.09

Fragmentos / Pepe Pereza


Fragmento 1


En la fachada de la Iglesia Cristiana Adventista que está en la calle Luis Barrón hay una cruz ensartada en la pared. La otra noche, justo debajo de la cruz, alguien con un spray escribió un mensaje que decía: "Dios es mujer y además es negra". Esa misma mañana uno de los fieles volvió a pintar la fachada de amarillo. Tuvo que aplicar varias capas de pintura para poder ocultar el curioso mensaje. Sin embargo, cada vez que paso por allí, no puedo evitar pensar que debajo de la pintura amarilla hay un mensaje que dice que Dios es mujer y que además es negra.


Fragmento 6


De regreso a casa, justo cuando pasamos por delante del tanatorio, un compañero de trabajo me comenta que por la mañana ha visto dos cigüeñas follando sobre la cúspide de la columna que preside la puerta principal del edificio. Mi compañero se lamenta por no haber tenido a mano su cámara fotográfica. Me enciendo un cigarro y miro hacia la columna en la que está inscrita verticalmente la palabra: TANATORIO. Me imagino la escena con las cigüeñas follando sobre la columna y le digo que es una pena lo de la cámara porque la foto realmente hubiera merecido la pena.


Pepe Pereza
nos tiene acostumbrad@s a cuentos más extensos, pero hace unos días estrenó en su blog esta nueva etiqueta fragmentos.