He doblado la esquina para no verte, me he adentrado en el laberinto, la piel llena de rasguños y aún te veo. La observo desde dentro. No le gustan los jardines. La observo desde afuera. Todo cuanto es lo lleva con ella por un mar lleno de medusas. Las cajas sólo contienen vacío que respira cuando no duerme. Pasan los días de sol y el cielo azul desaparece. El laberinto tiene escaleras que suben y bajan y no te llevan a ninguna parte. El laberinto tiene puertas que abres, cierras y abres hasta que compruebas que el siempre es sólo el ahora. El laberinto es como la torre de Babel pero sin lenguas. Es abrir los ojos y recoger piedras que luego has de tirar.
Este es mi laberinto, sin paredes. También lo es perderme en ti.
Este es mi laberinto, sin paredes. También lo es perderme en ti.