A pesar de todo, hay días buenos. Hay días que llegan buenas noticias, sorpresas agradables. A veces sucede. A veces podemos ponerles nombre.
Escribo los nombres:
Gloria Martínez Vicente y Ana Martín Puigpelat y Lyon,1943.
Gloria un día cambió el avatar de su blog, Lo raro es vivir, de repente aparecieron unos tacones rojos de aguja, y a mí, que nunca he calzado ni calzo tacones, me encantó. Una tiene en mente ese estereotipo de lo sexy que son unos tacones de aguja y más si son rojos (es solo una anécdota). Yo era asidua lectora de sus poemas, hasta que se fue a Italia y el blog dejó de ser actualizado. Dejé de oír su taconeo aunque seguía oyendo su voz por aquí cerca. De repente un día el blog se actualizó, cambió el colorido, el decorado…, pero seguía el mismo avatar y sus palabras.
Hoy abro el buzón y me llevo una gran sorpresa, me encuentro a Gloria con sus tacones en el buzón, nos envía un libro de Ana Martín Puigpelat con una carta especialmente entrañable, esas palabras que solo se escriben a los amigos, y que por respeto a la initimidad no transcribo.
El libro, Lyon, 1943, es de Ana Martín Puigpelat, Ed. El sastre de Apollinaire
Un libro corteza de árbol azul y negro, pero digamos que es un tronco herido de color azul y que el negro solo es la escritura del tiempo o de la vida sobre el árbol porque cuando lo abres y lo lees encuentras las heridas de la historia, que en un principio me llevó a ‘Hiroshima, mon amour’, a lo imposible, no exactamente el de G. Bataille, pero sí a un fuego próximo a él, porque la fogata del tiempo donde todo arde es el decorado de fondo, es el bosque donde este libro vive, y seguro que un cedro azul respira en su profundidad. Encuentras las heridas del amor, que no llega a ser herida, pero sí desvelos por el futuro: ‘Pone destellos y amarguras a un futuro inmutable’, ‘Si gano yo, perderás tu y entonces yo te pierdo’, ‘Si pierdes no podré verte morir’. Poemas hacia el futuro, llenos de simbolos, como esa ‘línea de ratas recorriendo en el cielo los suburbios del mar’. Un libro de poemas donde se refleja el paralelismo de la Historia sobre la historia personal del amor.
De no haberme conmovido y de no haberme gustado tanto, no hubiera escrito mis impresiones sobre el libro. Quiero que su huella permanezca en la ciudad junto a esas huellas de los tacones rojos.
Podéis leer un poema en el blog cuanto sé de vos:
