30 septiembre 2011

22

¿Pero qué hace? ¿Por qué se detiene en hacer estas cosas tan extrañas como rayar cristales o lanzarnos bolitas de papel?

No lo sé pero ella siempre está haciendo esas cosas que nos parecen tan extrañas. Ayer, sin ir más lejos, a todos los que entraban vestidos de blanco les lanzaba serpentinas de colores y gritaba yuju, yuju. Más de alguno se llevó un buen susto y se cayó al suelo al otro lado de las cajeras, pensando estas que los caídos en el suelo querían saber de qué color tenían pintadas esa mañana las uñas de los pies.

Chica chispa dice que las cajeras cobran según el tipo de esmalte de uñas que ellas llevan cada mañana, por eso muchos se tiran a sus pies y las bolsas del supermercado suben y bajan y ella las explota, porque adora el ¡boom boom!

Sin duda que no es otra cosa que la exhibición de las cosas pequeñas.

29 septiembre 2011

Ella es el charco donde se reflejan las historias.
Las historias son simples como la vida cotidiana.
Sujeta las frases con fuerza, pero se le escapan por el desagüe invisible más próximo.
Solo si desaparece, lejos de ella misma, puede situar la palabra en otros mundos menos visibles.
¿De qué estrella caerías tú?

28 septiembre 2011

21

Parece una Venus.
No se parece en nada a la idea que tenía del príncipe.
Ustedes no lo conocían como yo -les responde hombre chispa-, mientras se esfuerza en colocar la estatua en el hueco del ascensor.

Uno de los chinos de la tienda de al lado se acerca con delicadeza a hombre chispa, lleva a una niña en brazos y asiente con la cabeza a la correcta colocación de la estatua.

Chica chispa, como una autómata, da golpes rítmica y constantemente en una de las jardineras con la rueda delantera de la bicicleta.
Primero fue la esparraguera, ahora este ripio de flor de pascua. Esto no es un parque ni un jardín botánico. Estoy que echo chispas, mira, estoy más azul que nunca –le dice al hombre chino, que se sonríe e inclina levemente la cabeza con gesto de amabilidad.

Chica chispa sigue golpeando la jardinera con la rueda de la bicicleta.
Hombre chispa acaba de colocar la estatua sobre un pequeño pedestal en el hueco del ascensor.

27 septiembre 2011

20

El cocodrilo se arrastra detrás de un flamenco blanco. Así nunca llegaremos, piensa chica chispa. No se puede dar un paso. Todos asisten atónitos al espectáculo. Espectáculo rastrero, dice chica chispa. Y de repente ¡boom! El cocodrilo se desinfla y queda en nada y el flamenco se cae al suelo como un globo desinflado. Oh, qué pena, dicen las madres que llevaban a sus niños cogidos de la mano. Alguno de ellos llora.

Hala, hala, a mirar se va a Roma -dice chica chispa-, o a Guatemala -la corrige hombre chispa.

26 septiembre 2011

19

No confunda usted mi nombre con mi asco, aunque indecisos los dos, son independientes. Aunque me sitúe de cara a la pared para no ver otras caras, las intuyo con mirada inquisitoria mientras me ven destrozar papeles con los dientes. Desbrozo así el mural donde he de situar una lista larga de nombres que hombre chispa me ha entregado para colocar en lugar bien visible.

A hombre chispa le gusta hacer listas y listas de distintos temas y destinadas a distintos fines, no siempre conocidos ni controlados.

25 septiembre 2011

18

Venía de Galicia. Hombre chispa parecía dispuesto a contar algo de su vida. Pero al observar a tanta gente a su alrededor cuchicheando y mujeres arremolinándose en la zona de los carritos, porque chica chispa empezaba a contar lo más verídico de la historia que ella conocía, hombre chispa se calló, hasta sus ojos se callaron con una bajada brusca de párpados, como si un grito de silencio surgiese de ellos. Huyó a la zona de refrigerados para que el frío le dejara paralizada la voz. Quiso convertirse en uno de esos hombres helados perdidos en las altas montañas de su país, ser una estatua de carne congelada, ser carne de buey sobre un plato dispuesto sobre el mantel estampado de una mesa en una noche de invierno fría, y oír cómo chica chispa le contaba a él, solamente a él, la historia que ella creía verídica.

24 septiembre 2011

18

Están buscando un zulo, un zulo de ideas se entiende. Analizan concienzudamente cómo introducir el zulo con las ideas en un cofre supersónico. Una nave espacial que choque directamente con cualquier sol. Un sol diana de todos los odios y temores. Contra cualquier sol, dice hombre G.

Ningún camino te lleva hoy a Roma, ni todos los aviones te aterrizan en Nueva York, ni los trenes paran en la estación en que chica chispa quiere detenerse para siempre. Hombre G, tendrás que ser tu propio sol y tu propio zulo, yo, como mucho, seré un cofre supersónico.

23 septiembre 2011

17

Chica chispa acaba de descubrir que hombre G no es un animal de cerebro plano y feliz. No. Él quiere descubrir los secretos, los familiares y los no familiares, y descifrar los sumarísimos, hasta llegar al primer texto original que según él se remonta a varios siglos previos a la escritura de la Biblia, muchísimo antes de ser vendida en cómodos y manejables tomos para decorar bibliotecas particulares y sacristías de ciudades desconocidas.

Lo primero que transcribe hombre G es un texto de uno de sus progenitores*:

Antaño fui un avezado regalador de velocípedos. Para R, H, J, X y algunos otros más, que se apostaban desasosegados frente a la puerta de mi casa después del primero. Me agradaría descifrar los rollos de papel higiénicos ajenos. Aparte de ser un terco cotilla, creo que leería más parábolas que en la Biblia.

(Firmado por el Conde de Galzerán, de la tercera dinastía del rey de Baviera, pariente directo del príncipe cruelmente asesinado un día de verano).

Hombre chispa exclama con gesto de sorpresa: al menos, ya sabemos a quién le corresponde correr la cortinilla de la hornacina de la estatua del príncipe en el hueco del ascensor. Sin duda Conde de Gelzerán fue un hombre adelantado a su tiempo. Copiaremos una parábola breve sobre el frío mármol de la entrada.

Alguien escribe en azul sobre la cristalera que protege los carritos:
Prohibidísimo leer biblias como objeto de fe, léanse como libros  líricos oníricos.

Chica chispa hace globos con el chicle mientras se lima las uñas apoyada en uno de los carritos y tararea una canción, y es que parezco tonta tonta.


*Comentario del Conde de Galzerán, espero que no le importe demasiado que lo haya intercalado aquí.

22 septiembre 2011

16

Ya habíamos regalado la tercera bicicleta cuando hombre F dice que no demos a nadie la bici, porque es suya.

Chica chispa explica a todos su reciente descubrimiento, la importancia de la invención de la rueda.
Gracias a las ruedas nos hemos librado de una buena mojadura, mis rizos siguen intactos - explica chica chispa, mientras estira uno de sus rizos azules.

Hombre G, convencido de que a él le corresponde la bicicleta regalada porque el inventor de la rueda figura en su árbol genealógico, se dirige a grandes zancadas a la estantería de los rollos de papel higiénico. Algunos rollos son portadores de grandes secretos, escritos con tinta invisible. No está dispuesto a entregarle así como así la bicicleta a hombre F.

Se abre el turno de apuestas justo en el recinto de los carritos. Chica chispa apunta con sus uñas las apuestas sobre los cristales que hacen de pared. De momento va ganando hombre G como sucesor del inventor de la rueda y como heredero de la tercera bicicleta. La explicación es muy sencilla, nadie conoce al recién llegado hombre F.

De momento, los cristales han quedado rayados y azulados.

21 septiembre 2011

15

Si las tres bicicletas de la entrada son nuestras, nos sobra una. Una bicicleta no es nuestra. A saber quién se habrá unido al pequeño grupo de dos. En cualquier momento el hombre G. extraviado se pondrá a repartir monedas de cincuenta céntimos y le regalaré la bicicleta del personaje desconocido, le diré: toma, para que llegues antes a casa.

De todos modos, si sigue lloviendo, no necesitaremos bicicletas, necesitaremos paraguas. Así que me voy rápido a la entrada a ver si logro realizar el trueque, antes de que chica chispa se vea desbordada por la lluvia.

20 septiembre 2011

III

La hoja era un gráfico con los días de la semana, estaba lleno de números. Ninguno entendía el gráfico. Ninguno entendía el significado de los números. Como nadie entendía optaron por tirarlo. 



II

Los cajones de la mesa estaban llenos de objetos pequeños: tajalápices, gomas de borrar, clips, lápices, tijeras, subrayadores… En la casa ya no había niños en edad escolar, pero la mesa conservaba los objetos de alguien que fue niño.


I

Mis hijos no nacieron todos. En cualquier galaxia se puede encontrar el reflejo de lo que no ha existido nunca.
S&P rebaja la nota a Italia. ¿No progresa adecuadamente Italia? ¿No alcanza los mínimos exigidos? Dicen que es por fragilidad política y débil crecimiento. ¿Fragilidad política? ¿Y quién es este dueño del saber que rebaja notas? Rebaja la nota a  'A+aA'. ¿Es un maestro de escuela, un catedrático de universidad, un director de orquesta o de teatro? ¿Y qué es una agencia que sube y baja notas, rompe puertas, tira trastos por la ventana y crea tempestades? ¿No convendría cambiar de contenidos o, dado que son tantos los suspensos, no convendría cambiar de ente evaluador? ¿No convendría empezar a calificar a las agencias calificadoras?
Ignorantes del mundo, así pluralizada, que es una.

19 septiembre 2011

14

Entre pared y pared hay un espacio falso y muerto, donde apenas pude distinguir un cadáver negro carbonizado y con los dientes blanquísimos mordiendo un trozo de madera, estaba como encogido por el paso del tiempo. Llamé al servicio municipal de limpieza y con una bomba muy potente lo absorbieron. No quise saber nada más ni decir mucho más. Firmé los papeles y punto final.

Nadie sabe de esta espacio falso entre los armarios empotrados de las habitaciones. Nadie habla nunca de ese olor nauseabundo y aunque se quejan del mal olor que hay por todo el recinto no se les ocurre investigar su procedencia, ocupados como están con la colocación de la estatua.

¿Y qué es una estatua sin pedestal?

18 septiembre 2011

12

Chica chispa se hace lacitos para el pelo con los rayos azul eléctrico de la tormenta de la tarde y con lo que le sobra se pinta las uñas y los labios.
No soy una chica electrificada, eh?, ni se lo piensen…, que me los meriendo.
No teman acercarse, no como, no muerdo humanidades a no ser las de hombre chispa.
Solo mírenme y adórenme porque nunca en su vida verán nada parecido a mi azul de electricidad.
Oh, cuánto lo siento se ha ido la luz general.

Hombre chispa la ve alejarse a toda prisa gritando que va a merendar.

17 septiembre 2011

11

Antes de las balas y las detenciones nocturnas, antes de las torturas nos mirábamos de ojo a ojo. Ahora todo ha cambiado nos miramos a los pies o como muy alto a las rodillas. Cuando la estatua esté lista la miraremos de pies a cabeza y volveremos a mirarnos a la cara.
Una estatua fetiche, como nosotros.

16 septiembre 2011

10

Es muy grave -dice una comunera-, pero que muy grave, que esta planta creciendo hermosa como un árbol se haya reducido a la mitad y tenga las hojas enfermas y gotas de agua en el envés.

Es tan grave, tan grave, que cuando este espécimen de mujer voceadora no esté, la planta árbol se irá al contenedor de basura de portería. Mis ojos ya echan chispas. Hoy no me traslado en carritos, he de alimentarme de hojas vegetales y ensordecerme con los ecos de los gritos que se oirán mañana, cuando descubran la ausencia de la planta gigante. Hombre chispa entenderá que me deshaga de pertenencias que solo ocupan lugar.

15 septiembre 2011

9

El chapoteo del agua es el único sonido que sale de la portería esta mañana.

Los carritos están alineados a la entrada, a la espera.

Hombre chispa ocupa el lugar de siempre y mira de reojo las futuras componendas de chica chispa, que va de un lado a otro con una hiperactividad exquisita pero desquiciante para cualquier persona ajena al recinto.

14 septiembre 2011

8


Una vez dentro de la caja de ascensores, hombre G. lee todas las cláusulas resolutorias concernientes a la ubicación de la estatua que todavía no han comprado.

Guardan estrechas relaciones unos con otros, pero ante la ausencia del príncipe de Baviera se deshacen los vínculos como si el luto los monopolizase como individuos aislados. Así hombre chispa y hombre G dejan a un lado su hermandad y se miran como extraños.

De coincidir en algo, será en un punto geográfico lejano, de coincidir será de pasada, quizá en Zambia o más allá, pensó hombre chispa.

13 septiembre 2011

7


Cuando él llegó de Baviera hubo un cruce de historias.

Los comuneros reunidos intentaban apalancar el edificio patrio. Chica chispa alardeaba de morderles los dedos de los pies cuando ellos se quedaban quietos y discutían sin enterarse de lo que sucedía metro y medio más abajo de su voz.

Sin príncipe no hay monumento, dijo hombre chispa a los comuneros.
Una pequeña estatua será suficiente, dijo un comunero.
La colocaremos en el ascensor o quitamos el ascensor y la colocamos en el hueco del ascensor en el bajo a modo de petit comité de recibimiento.

En ese momento él recordó la esparraguera estrellada contra los cristales de la puerta y pensó en los chinos, los chinos del negocio de la casa manzana de al lado.

Una estatua made in China.

12 septiembre 2011

6


Ella, mientras corroe paredes y cajeras automatizadas:

De todos los frentes que mantiene abiertos, el más preocupante es saber que las casas son tumbas abiertas, manzanas agujereadas de continuo termodinamitándose. 

***

Él, según va observando cómo ella tiene cada mañana sus colmillos más afilados:

No podrá corresponder a las dentelladas de mis colmillos con la misma intensidad.

10 septiembre 2011

5

Solo el hombre chispa sabe con exactitud cuándo el edificio comenzó a hacer aguas, cuándo los pies iniciaron ese extraño deambular sobre una piscina casi vacía o sobre una barca medio hundida, o sobre un río de cauce escaso. Así, ahora, los pies se enraízan en algas flotantes lejos de cualquier árbol y la planta esparraguera, que en un momento de enfado tiró desde el fondo del portal hacia la puerta de la calle, flota y va como él a la deriva. 

Este será un edificio en ruinas, dice constantemente chica chispa, y sin disimulos va corroyendo las paredes de la portería desde los cimientos.

08 septiembre 2011

4

Él iba a menudo a correos con la prensa debajo del brazo, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, iba con un porte de cierta dejadez. ¿Giraba dinero a su familia? Chica chispa dijo muy en secreto que si hombre chispa iba a correos un día a la semana era porque le gustaban los sellos. Para algunos fue decepcionante.
Retina display.

06 septiembre 2011

3

Cuando el hombre chispa llegó a Baviera, el príncipe ya había sido asesinado y perdió el ritmo inicial del tiempo. Recogió unas monedas que había dejado ocultas como un gran tesoro debajo de una teja roja caída en el patio de la casa, ignoró los enfrentamientos surgidos en las calles y continuó Bayern web.com

04 septiembre 2011

2

Soy la chica de las bagatelas. Era niña bagatela hasta que el hombre chispa llegó al supermercado.

Qué niña más rica, decían babosos y babosas al llegar al anclaje de los carritos. Y yo dedicaba una sonrisa angelical a cada baba.

Llegó él y me dijo tú serás una bagatela en mi ciudad de chispas. Y yo feliz afilé mis uñas y mis dientes, sobre todo mis colmillos, y sonreí descontrolada y salvajemente.

Erosiono a las cajeras, solo el hombre chispa comprende. 

Cuando llegan mascotas corro hacia las puertas de cristal de la entrada y a modo de saludo extiendo uno de mis pies para ver feliz el aterrizaje.

Mantengo mis uñas y mi dentadura intactas porque algún día me cambiaré de supermercado y me trasladaré a ciudad chispa con hombre chispa.

03 septiembre 2011

¿Y cómo será ser solo pensamiento sensación o nada sin tener que arrastrar un cuerpo pesado dolorido y cansado?
Falta energía. Inyecta energía. Una palabra clave. O un chasquido de dedos mágico o milagroso. Et voilà. La vida recomienza. La mañana sin este clima pesado y húmedo, densísimo para mis neuronas, comprimiendo mi sien derecha, con sus dedos invisibles sobre mi garganta atenazándome. Que la mañana recomience en un día cualquiera de noviembre. O dar vida a un barquito de papel.

02 septiembre 2011

Aquel hombre trabajaba en una esquina del supermercado, siempre estaba allí de pie, decía que era su trabajo.

En su cerebro llevaba una ciudad, a veces vivía en ella y entonces nadie lo encontraba en su sitio. Era un hombre feliz. No era un hombre estúpido.

Cuando se aburría acercaba una chispa a cualquier rincón de su ciudad, cuando la ciudad ardía el hombre dejaba de aburrirse y se convertía en un ser peligroso.