Chica chispa acaba de descubrir que hombre G no es un animal de cerebro plano y feliz. No. Él quiere descubrir los secretos, los familiares y los no familiares, y descifrar los sumarísimos, hasta llegar al primer texto original que según él se remonta a varios siglos previos a la escritura de la Biblia, muchísimo antes de ser vendida en cómodos y manejables tomos para decorar bibliotecas particulares y sacristías de ciudades desconocidas.
Lo primero que transcribe hombre G es un texto de uno de sus progenitores*:
Antaño fui un avezado regalador de velocípedos. Para R, H, J, X y algunos otros más, que se apostaban desasosegados frente a la puerta de mi casa después del primero. Me agradaría descifrar los rollos de papel higiénicos ajenos. Aparte de ser un terco cotilla, creo que leería más parábolas que en la Biblia.
(Firmado por el Conde de Galzerán, de la tercera dinastía del rey de Baviera, pariente directo del príncipe cruelmente asesinado un día de verano).
Hombre chispa exclama con gesto de sorpresa: al menos, ya sabemos a quién le corresponde correr la cortinilla de la hornacina de la estatua del príncipe en el hueco del ascensor. Sin duda Conde de Gelzerán fue un hombre adelantado a su tiempo. Copiaremos una parábola breve sobre el frío mármol de la entrada.
Alguien escribe en azul sobre la cristalera que protege los carritos:
Prohibidísimo leer biblias como objeto de fe, léanse como libros líricos oníricos.
Chica chispa hace globos con el chicle mientras se lima las uñas apoyada en uno de los carritos y tararea una canción, y es que parezco tonta tonta.
*Comentario del Conde de Galzerán, espero que no le importe demasiado que lo haya intercalado aquí.