Se ha marchado. No sé si decir que ya era hora, o qué pena que se ha marchado. Tendré que pensarlo. ¿A que en negrilla se piensa mejor? Por favor, cuando me transcribas, transcríbeme en negrilla. Se me antoja ser su pensamiento más negro. Quiero ser su circunstancia más consustancial.
No diré nada en su contra.
Cualquier cosa que diga puede ser usada en mi contra.
Cualquier cosa que calle no será usada en mi contra.
Conclusión: no diré nada en su contra.
No quiero que rueden cabezas. No más cabezas. No quiero más cabezas. De verdad. Ya no me gustan las cabezas. De verdad. Prefiero caretas, máscaras, cualquier antifaz antes que una cabeza. Elijo conservar mi cabeza, así, sobre mis hombros. No espere usted que yo hable o actúe en su contra. Lo que fue ya fue. Y punto. No merece la pena volver sobre ello. A todos nos quedan todavía ampollas. Todos tenemos la lengua cortada dentro de la cabeza, que como usted puede ver mantenemos en su sitio. Yo no pienso hablar ni irme de aquí, puede usted transcribirlo, en negrilla si no le importa. ¿No será usted un negro? Y si lo es, ¿un negro de quién? ¿Se ha casado con Quién o permanece al margen? Se lo pregunto porque están los días muy revueltos y pueden robar cabezas. Sí, por aquí y por allá hay ladrones de cabezas. Yo solo le aviso por si usted escribe por encargo para otro, eso le convertiría en negro. Y ya sabe que dinero fácil, trabajo bien hecho. Todos quieren como escribidor a un negro aplicado. Si aún está a tiempo lárguese cuanto antes, póngase a salvo. Salve sus ideas. No se acerque a la cocina, por si las moscas.
No diré nada en su contra.
Cualquier cosa que diga puede ser usada en mi contra.
Cualquier cosa que calle no será usada en mi contra.
Conclusión: no diré nada en su contra.
No quiero que rueden cabezas. No más cabezas. No quiero más cabezas. De verdad. Ya no me gustan las cabezas. De verdad. Prefiero caretas, máscaras, cualquier antifaz antes que una cabeza. Elijo conservar mi cabeza, así, sobre mis hombros. No espere usted que yo hable o actúe en su contra. Lo que fue ya fue. Y punto. No merece la pena volver sobre ello. A todos nos quedan todavía ampollas. Todos tenemos la lengua cortada dentro de la cabeza, que como usted puede ver mantenemos en su sitio. Yo no pienso hablar ni irme de aquí, puede usted transcribirlo, en negrilla si no le importa. ¿No será usted un negro? Y si lo es, ¿un negro de quién? ¿Se ha casado con Quién o permanece al margen? Se lo pregunto porque están los días muy revueltos y pueden robar cabezas. Sí, por aquí y por allá hay ladrones de cabezas. Yo solo le aviso por si usted escribe por encargo para otro, eso le convertiría en negro. Y ya sabe que dinero fácil, trabajo bien hecho. Todos quieren como escribidor a un negro aplicado. Si aún está a tiempo lárguese cuanto antes, póngase a salvo. Salve sus ideas. No se acerque a la cocina, por si las moscas.




