De niña trepaba a los árboles, dicen que siempre fui muy cabra. Ahora trepo por las palabras, a la inversa hacia abajo, y por ellas veo trepadores mejores y más hábiles. Hay otra clase de trepadores entre los que no me encuentro, ay de los trepas-trepas…, dicen las buenas lenguas, las no bífidas, que de ellos es el reino del laurel del reconocimiento y los nombres dorados sobre el frío mármol.
31 marzo 2011
29 marzo 2011
Hay días en los que parece que al fin sales, primero el flequillo, luego la frente, los ojos, la mirada inconclusa en ellos. pero no. las palabras son un caos, el mundo de las palabras es un caos, el mundo sin ellas sería un caos distinto. ellas, las palabras o su aire que se queda atravesado en el diafragma oprimiendo, y si sale equivoca su curso y llega a los ojos atravesando la mirada que era inconclusa sin llegar a estar y se convierte en río y el río en dique seco sin mar. Al final seguro que habrá un rompeolas. El rompeolas estará escrito: todas las palabras me gustan. todas las palabras me gustan. todas.
26 marzo 2011
23 marzo 2011
Yo tampoco me aburro de mí misma. Abro el frasquito y con un cuentagotas voy distribuyendo y observando una a una cada gota de distinto color. Mientras observo el color de las gotas no escribo. Hace tiempo que ella se ha ido y yo conservo los frasquitos mágicos. Si voy a su casa, que ahora está sola, recojo papeles. Muchos papeles siempre. no los leo. Los tiro en el contenedor más próximo a la casa. Recibos, cartas, notas, hojas de agenda arrancadas de cualquier manera.
Si estuviera viviendo en el norte de África no podría escribir ni obsevar bajo la mirada atenta de cualquiera de sus tiranos. Allí todos las gotas llevan el mismo color negro y rojo, como muchas de sus banderas.
Si estuviera viviendo en el norte de África no podría escribir ni obsevar bajo la mirada atenta de cualquiera de sus tiranos. Allí todos las gotas llevan el mismo color negro y rojo, como muchas de sus banderas.
22 marzo 2011
Sección 11
Reflejos.
Proyecciones.
Garabatos.
Me reflejo
me proyecto
me garabateo.
Sobre un fondo oscuro
una imagen oscura
de animal ciego.
Proyecciones.
Garabatos.
Me reflejo
me proyecto
me garabateo.
Sobre un fondo oscuro
una imagen oscura
de animal ciego.
20 marzo 2011
Lunas
Ayer la luna era grande y plateada
no tan grande ni tan plateada
como dicen
…
otra luna que no estaba entre las nubes ni muy lejos de ellas
una luna verde
como dicen que es el color de la esperanza
la luna que vi ayer algo más cerca.
no tan grande ni tan plateada
como dicen
…
otra luna que no estaba entre las nubes ni muy lejos de ellas
una luna verde
como dicen que es el color de la esperanza
la luna que vi ayer algo más cerca.
(para Olvido Marvao)
19 marzo 2011
Sección 10
vivir en el fondo del mar
ser alga sin llegar nunca a la orilla
(¿debería ser cómo la primera palabra?)
ser alga sin llegar nunca a la orilla
(¿debería ser cómo la primera palabra?)
18 marzo 2011
15 marzo 2011
En cualquier mundanal mundo 8
qué suerte tenemos le digo a mi hijo
que vivimos en un país civilizado
y nuestro vecino no nos denuncia
al gigante de pies negros como el oro negro y pastoso
y el gigante de corazón pastoso como su oro negro
no manda a sus mercenarios a matarnos por la noche
qué suerte no tener que abandonar nuestra casa y esperar
en largas colas a que los ricos habitantes del Norte
nos abran sus fronteras
qué suerte no tener que comprobar que los habitantes ricos de l Norte
saben darnos cada día una patada
qué suerte vivir tan lejos del desierto del gigante del oro negro
y qué triste que vivamos rodeados de corazones más hostiles que el desierto
y qué desgracia.
(cualquier esperanza abre puertas hacia el mañana
sin embargo nada hay peor que las falsas esperanzas)
que vivimos en un país civilizado
y nuestro vecino no nos denuncia
al gigante de pies negros como el oro negro y pastoso
y el gigante de corazón pastoso como su oro negro
no manda a sus mercenarios a matarnos por la noche
qué suerte no tener que abandonar nuestra casa y esperar
en largas colas a que los ricos habitantes del Norte
nos abran sus fronteras
qué suerte no tener que comprobar que los habitantes ricos de l Norte
saben darnos cada día una patada
qué suerte vivir tan lejos del desierto del gigante del oro negro
y qué triste que vivamos rodeados de corazones más hostiles que el desierto
y qué desgracia.
(cualquier esperanza abre puertas hacia el mañana
sin embargo nada hay peor que las falsas esperanzas)
14 marzo 2011
Turcios
Imagen copiada del blog: http://turciosanimal.blogspot.com/
Si viviera en Madrid no me perdería su exposición.
http://turciosart.blogspot.com/
Una de las imágenes que más me ha gustado encontrar en la web. La había perdido con los cambios de plantilla. Pero la ciudad aún conserva esta entrada:
http://alfaro-laciudadsinnombre.blogspot.com/2009/04/el-pez-arbol-turcios.html
http://alfaro-laciudadsinnombre.blogspot.com/2009/04/el-pez-arbol-turcios.html
Si viviera en Madrid no me perdería su exposición.
Exposición de TURCIOS ANIMAL en Madrid. ESPAÑA.
Del 17 de marzo al 17 de abril del 2011.
25 ilustraciones originales con bolígrafos de colores,en la Librería PANTA RHEI.
Calle Hernán Cortés, 7. Madrid. 28004.
Inauguración el jueves 17 de marzo. 19:30 h.
¡BIENVEINDOS!.
http://www.panta-rhei.es/http://turciosart.blogspot.com/
13 marzo 2011
Isabel Mercadé / Casicuentos de Luis Miguel Rabanal
(Ésta es, más o menos, la transcripción, con las repeticiones, comentarios, preguntas e incluso, tal vez, errores, propios de la expresión oral)
Buenos días. En primer lugar, muchas gracias a todos por estar aquí y a Ediciones Leteo por la oportunidad que me ha ofrecido de disfrutar de la lectura a fondo de estos “casicuentos” de Luis Miguel Rabanal.
A mí esto de los epígrafes siempre me ha parecido peligroso, eso de comenzar citando a un gran maestro que trata de uno de los grandes temas que a todos concierne, para lo cual eliges precisamente esos versos, esas frases en las que ha dado de lleno en el clavo, en los que ha alcanzado la enunciación casi perfecta y, claro, es como prometer que se va a dar algo, ¿no?, la réplica adecuada a lo que has citado, y eso supone correr el peligro de defraudar al lector que quizá esté esperando algo que luego no encuentra, o que lo que encuentre no tenga nada que ver con lo que él ha imaginado.
No es éste el caso de Luis Miguel. Abres el libro y lees:
“¿Qué era esta tierra, hijo de dioses, para ti?
Desde tu país de sueños, tú, soñador, avanzaste,
y en tus oídos resonaba la música antigua
y en tu cabeza los hechos de los muertos,
y aquellas épocas heroicas olvidadas hace tiempo.
Robert Louis Stevenson”
Y resulta que todo lo que esa cita ha prometido lo recibes con creces. Refleja exactamente lo que nos va a “casicontar”.
Comenzamos la lectura e imaginamos en seguida a un niño/adolescente que sueña desde su propio mundo, en un territorio, Olleir (Riello) que desgraciadamente no conozco, pero que imagino seco y húmedo, poco complaciente pero sólido, tal vez como algunas zonas del interior de esta tierra.
Es un lugar que no tiene nada que ver con la sensualidad y la suave melancolía del mediterráneo donde pasé mi infancia, pero aún así reconozco el territorio, es ese territorio, si no de la inmediata posguerra, sí de la larga y cutre “posposguerra”. Y aquí ya se sospecha que la época heroica antigua de Luis Miguel es, en realidad, mucho más reciente, es esa época de mineros y republicanos, pero también, las épocas perdidas y olvidadas de las que nos habla (y que el autor no ha olvidado aunque reniegue a veces de la falaz memoria) son sobre todo las personales, las que se soñaban cuando aún se tenía esperanza, o las que se vivieron en la infancia y en la adolescencia, en ese encuentro, como el protagonista de “La isla del tesoro”, con lo cruel del mundo adulto, pero también con lo maravilloso, con la búsqueda de ese cofre del tesoro que tal vez exista, aunque después resulte que el cofre del tesoro era precisamente esa época de sueños, ese cofre que se encuentra entre el polvo del altillo y que guarda “la vaca de goma, el cabás de las pinturas, dos o tres peonzas extraviadas. Cosas sin dolor, como tú bien sabes.”
Los héroes, pues, somos nosotros viviendo esa infancia y esa adolescencia, pues casi todas las infancias y adolescencias son heroicas, pero lo son también aquellos otros hombres a los que enmudecieron, esos fusilados a los que los niños, apenas sabiéndolo, visitan en uno de sus cuentos: “porque el verano termina y termina con él la mirada imprevisible. También en verano, pero hace tantísimo, dos camionetas renqueantes se detuvieron en esta misma curva. Tres hombres ensogados aguardaban su destino mientras los otros, con negras pistolas y camisas azules, sonreían y buscaban en sus bolsos algo que liar para matar el tiempo. (…) Desde antiguo los niños han sabido que los inocentes reposan en el recodo, amparadas sus tumbas por escobas y una época impunemente servil (…). Los niños, a su modo y cada año, los visitan.”
Recuerdo, de un reportaje sobre la república que realizó hace años la televisión inglesa, una imagen aparentemente poco dramática, pero que a mí fue la que me sobrecogió y emocionó, tal vez porque era la imagen de la dignidad del héroe, ese héroe y esa dignidad sin aspavientos, soñada y perdida. Sólo se veía una especie de patio de cárcel donde caminaban en fila india los republicanos detenidos tras la huelga general de Asturias, sobre todo huelga de mineros, del 34. Esa especie de desafío sereno, esa convicción franca en la mirada resuelta … esa imagen me ha vuelto varias veces durante la lectura de los “casicuentos” de Luis Miguel pues tienen, entre otras muchas virtudes, la de aludir a lo que no se nombra, la de dejar la huella de la que hablaba Derrida, esa huella de lo diferido, de lo no dicho, que se hace presente, precisamente por eso, en ciertas escrituras.
Es el caso de la de Luis Miguel. Supongo que los ha llamado “casicuentos” porque tal vez le debió de parecer pretencioso un título como el baudeleriano “pequeños poemas en prosa”, pero en realidad eso es lo que son. Con esos pequeños poemas en prosa nos empuja inevitablemente a través de imágenes insólitas, de metáforas llenas de ecos, de sugerencias, a volver a ese territorio que Freud definió como más grande que la propia realidad, el de la infancia, y, con ella, al del tiempo ido y las constantes pérdidas que nos regala, al de la memoria falaz pero aún así angustiosamente necesaria:
“Te cuento estas cosas para que el azar, esa amnesia renegada de los simples, no te conduzca a ti por su senda y más allá del tiempo conserves el suficiente arrojo que explica la memoria, aun cuando es falsa y se obtenga de un murmullo que no es verdad tampoco, como este que arranca el vendaval de la tierra donde una vez los árboles atesoraban tanta y tanta melancolía.”
Y no sólo la memoria personal, también la histórica, a la que así mismo alude de esa forma sutil y elusiva con la que se aprenden tantas cosas en la infancia y, como decía, con un tratamiento del lenguaje en el que no hay nada gratuito, no hay ningún adjetivo innecesario, ninguna metáfora inútil, todo es relevante, y cada palabra intenta alcanzar, y muchas veces lo consigue, ese algo no expresado y cuya dicción hubiera parecido imposible hasta que la encuentras aquí.
Yo había encontrado ese mundo indefinible sobre todo en imágenes, en algunas imágenes de películas como “El bosque del luto” de Kawasi o en la filmografía de Tarkovski, pero en esas películas extranjeras falta el elemento no dicho pero omnipresente en estos pequeños poemas en prosa que es esa terrible, larga y cutre posguerra española. En ese sentido tal vez sería más pertinente la comparación con “El espíritu de la colmena” de Víctor Erice. Seguramente no es necesario comparar estos cuentos con nada, ellos solos crean constantes imágenes en la mente del lector, pero a mi edad ya tengo inevitablemente esa inteligencia que llaman relacional y, para quien no haya leído los cuentos, creo que pueden ayudar a dar una idea de lo que en ellos se encuentra.
Siguiendo con las relaciones, he encontrado también en algún título o alguna frase una deliberada referencia a algún que otro poeta (Borges, Verlaine, Gil de Biedma) como un guiño de Luis Miguel al lector con el que compartir otras lecturas. Así, el título del primer casicuento “Plum el misterioso” me llevó inmediatamente a “Funes el memorioso” de Borges, aquel hombre que lo percibía todo en sus detalles y lo recordaba todo. No le he preguntado a Luis Miguel, pero creo que hay un gran guiño ahí, entre otras razones porque él, a través de “Plum el misterioso” nos va a hablar del recuerdo y la caprichosa memoria, de lo perdido u olvidado, y de la nostalgia de lo nunca alcanzado, de lo nunca conocido.
Aparecen también ya en este cuento esas insólitas imágenes que mencionaba antes y algo más que no he dicho, esos finales abruptos, como algo que cae, una piedra en el agua y cuyas ondas reverberantes tiene que construir y recoger el lector a través de su propia experiencia, de su propia memoria, así como esos otros ecos, frente al tiempo ido, frente a lo perdido y a la certeza de la muerte, de la vida palpitante, la vida que, a pesar de todo, no cesa, esa vida “que bulle”.
(Durante la presentación, realicé la lectura completa de “Plum el misterioso” y fragmentos de otros cuentos que dan cuenta de esas alusiones al silencio y el miedo de ese territorio común, la larga posguerra, esa vida incesante y llena de promesas que se percibe a cada segundo en la infancia y adolescencia, esa dura sensualidad de su tierra física, Olleir/Riello y, como decía, la vida palpitante a pesar de todo, esas imágenes insólitas con las que nombrar lo indecible, porque, ¿acaso hay mejor definición de ese tiempo perdido de la infancia y adolescencia que “los días de júbilo enorme y de tenaz pesadumbre” con que lo resuelve Luis Miguel? Transcribo aquí algunos párrafos de “Plum el misterioso” y los fragmentos leídos de otros cuentos.)
“Todas las mañanas había un suceso que escandalizaba con su aroma invernal a los niños de Ceide. Los ojos se les abrían desmesuradamente a la contemplación del último terror, un hombre macilento los miraba crecer como desde un sueño triste, y bajaban al río cargados de razones a jugar con los otros, a estorbar a los gatos incluso, o a vivir de tal forma que no se supiese nada.
Plum era el más pequeño (…) como en ascuas se recuerda la confusa niñez que embarga tanto, y dijo a sus amigos cosas coloradas y aventuras terribles. Confesó ser el pionero que echado en la tierra escucha llegar la nieve, se jactó de mirar desde el fondo de sus gafas nuevas la cercanía de lo que bulle: cangrejos podridos en la orilla, el humo agrio de las casas (…)
Y se construyó la noche igual que siempre y mientras el frío envolvía el necio pensar de los mayores, alguien, no lejano del todo, lloraba como ayer porque ese terror que ahora le aferra la garganta tampoco hoy era posible…
(…)
Detrás de las casonas vivía una mujer mendiga que adoraba a los niños dándoles dedales de azogue para llevar a sus casas y caramelos ácidos que encontró una tarde justo en el bolsillo roto de un fusilado, de aquellos que morían con la cara vuelta y muy poco temerosos de dios, como debe ser la muerte, les decía a los niños.
(…)
Escucha, encontrarás a quien una tarde quiso robarte la niñez sin nada que ofrecerte a cambio, pero existe el perdón y contemplas su rostro envejecido, y crees haber regresado a los días de júbilo enorme y de tenaz pesadumbre, ya sabes.
Como él, también tu pronuncias esas palabras terribles que significan daño y pereza, te ata las manos la memoria y sueles confiar aún en la vida, pues si no qué ligaduras habrías de romper, qué conocimiento podrías ofrecer a tus contrarios para salvarte,
(…)
Aquel verano decidimos que la vida merece la pena. Que a pesar de todo hay palabras que escudriñar (…) y que la niñez es tan hermosa como una niña perfumada que nos confiesa haber visto dos o tres leones, hambrientos y azules, en la era de Quinto, sin más.
(…)
Nada escuchaba que pudiese entorpecer mi asalto a las mojadas bocas de las minas (…) Yo pretendía parecerme a uno de aquellos hombres valerosos que hablaban casi siempre sin abrir la boca, como los héroes de corazón tan formidable.
(…)
Se estrechaba el tiempo como una cometa. En el bosque, al pie de La Arenera, algo raro sucedía en el cobertizo recién estrenado de los guardias. La lluvia no dejaba oír bien los gritos del nuevo prisionero. Pobre Donomán y, sobre todo, pobres de nosotros. (…) llegó por fin la niña de Valencia que desde hacía tanto tiempo esperaba y eso sí que era el amor.
El cuerpo no perdonado de aquel hombre…”
En resumen, estos “Casicuentos”, que parecen así mismo fragmentos aparentemente inacabados, estos pequeños poemas en prosa, cuentan mucho más que tantas historias que se quieren redondas y perfectas, sobre lo que a todos concierne e importa, la infancia y la adolescencia, esa época de los sueños y de las esperanzas, del miedo y de la audacia, del descubrimiento maravillado de la vida, del lenguaje, del sexo, del amor, de la crueldad, y, después, el recuerdo, lo perdido, ya apenas algunas palabras que tal vez signifiquen algo, y, a pesar de todo, la vida sigue bullendo, y está también, siempre presente, esa invocación, ese otro al que dirigirse con la esperanza, tal vez, de no estar del todo solo:
“Al levantarlo, es ella quien castiga, ella quien secará la sangre, se tambalea y se adivinan las roturas. Días grises de cama y escayola con que iniciar el cuidado sin cariño. Ojalá hubieras sido tú el que empujase muy lejos de sus labios la agonía.”
Muchas gracias.
Publicado por Bel M. en domingo, marzo 13, 2011
Copiado del blog de Isabel Mercadé:
12 marzo 2011
Ortigas
El cisne negro me ha defraudado. Sin embargo, me ha gustado su batir de alas.
La Historia también me defrauda, no así el avance entrecomillado de la humanidad hacia cualquier abismo cuyo fin no vislumbramos.
Humanidad-animalidad. solo un pequeño guión nos separa.
Luces al atardecer. El tango en la estación del frío.
La historia me ha silenciado durante días, ataques de pánico recurrentes, dolor, dolor hasta llegar a ser dolor físico. Pirañas del tiempo, alcatraces sobrevuelan las ciudades próximas al mar. Chirridos sin esperanza. Haré una lista de libros que quiero leer, casi todos de poesía. Que la vida chirríe más fuerte. Con más voz. Como arrancar ortigas. al día siguiente me enteré de que alguien se las comía. Las ortigas.
La Historia también me defrauda, no así el avance entrecomillado de la humanidad hacia cualquier abismo cuyo fin no vislumbramos.
Humanidad-animalidad. solo un pequeño guión nos separa.
Luces al atardecer. El tango en la estación del frío.
La historia me ha silenciado durante días, ataques de pánico recurrentes, dolor, dolor hasta llegar a ser dolor físico. Pirañas del tiempo, alcatraces sobrevuelan las ciudades próximas al mar. Chirridos sin esperanza. Haré una lista de libros que quiero leer, casi todos de poesía. Que la vida chirríe más fuerte. Con más voz. Como arrancar ortigas. al día siguiente me enteré de que alguien se las comía. Las ortigas.
11 marzo 2011
Sábado 12 de marzo a las 12 en Bernat
Copiado de Club Leteo
http://labernatsereinventa.blogspot.com/2011/03/cafe-con-letras-sabado-12-de-marzo-las.html
Os invitamos a la presentación de las dos últimas publicaciones de Ediciones Leteo en la compañía de Óscar Solsona, Isabel Mercadé y un buen café en la librería Bernat de Barcelona.
Os esperamos entre libros, cucharas y azucarillos este sábado 12 de marzo de 2011 a las 12h.
Ediciones Leteo + Bernat
Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza, de Luis Miguel Rabanal
Siete - Los perros del cielo, de Yaiza Martínez
Acto presentado por Óscar Solsona
http://lasuperficiedelpajaro.blogsome.com/
e Isabel Mercadé
http://amapolasenoctubre.blogspot.com/
http://www.clubleteo.com/
http://labernatsereinventa.blogspot.com/2011/03/cafe-con-letras-sabado-12-de-marzo-las.html
Os invitamos a la presentación de las dos últimas publicaciones de Ediciones Leteo en la compañía de Óscar Solsona, Isabel Mercadé y un buen café en la librería Bernat de Barcelona.
Os esperamos entre libros, cucharas y azucarillos este sábado 12 de marzo de 2011 a las 12h.
Ediciones Leteo + Bernat
Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza, de Luis Miguel Rabanal
Siete - Los perros del cielo, de Yaiza Martínez
Acto presentado por Óscar Solsona
http://lasuperficiedelpajaro.blogsome.com/
e Isabel Mercadé
http://amapolasenoctubre.blogspot.com/
http://www.clubleteo.com/
06 marzo 2011
He cerrado las páginas de los periódicos con disgusto y con dolor.
Y reescribo: no tengas miedo al dolor si el dolor te abre los ojos. pero mis ojos ya estaban abiertos.
Ni un triste cuento me contaré hoy. y mi contador de cuentos missing. missing.
Buscaré palabras. haré frases. me contaré algo. quizá. en otro momento.
Y reescribo: no tengas miedo al dolor si el dolor te abre los ojos. pero mis ojos ya estaban abiertos.
Ni un triste cuento me contaré hoy. y mi contador de cuentos missing. missing.
Buscaré palabras. haré frases. me contaré algo. quizá. en otro momento.
05 marzo 2011
En cualquier mundanal mundo 7
desde el desierto y las tormentas de arena
al esplendor de las ciudades
de los antiguos burgos transformados
nadie mira ya hacia allí
ahora cae la nieve sobre la ciudad
y un esplendor blanquecino pinta con transparencias nuevas el ojo
antes de divisar el nido oculto de azulones
que sobrevuelan las aguas
al esplendor de las ciudades
de los antiguos burgos transformados
nadie mira ya hacia allí
ahora cae la nieve sobre la ciudad
y un esplendor blanquecino pinta con transparencias nuevas el ojo
antes de divisar el nido oculto de azulones
que sobrevuelan las aguas
03 marzo 2011
Interior 3
Desearía ser otra otra vez
como un ácaro sobre mi talón avanzando hacia la espalda y dejar allí el rastro de la picadura
y luego teorizarme
y suprimir la condición
la politesse
y escribir
deseo ser otra otra vez
y avanzar como un ácaro hacia mi cerebro y dejar en él el rastro de la picadura.
como un ácaro sobre mi talón avanzando hacia la espalda y dejar allí el rastro de la picadura
y luego teorizarme
y suprimir la condición
la politesse
y escribir
deseo ser otra otra vez
y avanzar como un ácaro hacia mi cerebro y dejar en él el rastro de la picadura.
02 marzo 2011
A las siete treinta la cadena ser me despierta
me oigo en las noticias
me ducho
me visto
me desayuno
me visito en visitas médicas
me devuelvo a mi memoria
me tropiezo
y me comienzo en el día
a veces se me olvida besarme en ti
a veces se me olvidan las llaves en la cerradura de la puerta
a veces me olvido y me dejo en casa
y me lo disimulo como si realmente fuera conmigo
…
me oigo en las noticias
me ducho
me visto
me desayuno
me visito en visitas médicas
me devuelvo a mi memoria
me tropiezo
y me comienzo en el día
a veces se me olvida besarme en ti
a veces se me olvidan las llaves en la cerradura de la puerta
a veces me olvido y me dejo en casa
y me lo disimulo como si realmente fuera conmigo
…
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