31.12.10

Pregúntale a Alejo / Luis Miguel Rabanal

De pronto el verano ya era un lugar incomparable. Villaseca y carbón y la nueva advertencia del Hombre del Saco. Quiero decir que vivía por primera vez la hermosa aventura de ser niño lejos de casa, con ella vigilante y los días más largos que recuerdo.
Nada escuchaba que pudiese entorpecer mi asalto a las mojadas bocas de las minas, ni el estrépito del monte cuando las vagonetas cargadas descendían y yo lloraba mucho por no reconocer a Alejo aún, tiznado y monstruoso, ni más tarde en Carrasconte el ritual de la merienda. Yo pretendía parecerme a uno de aquellos hombres valerosos que hablaban casi siempre sin abrir la boca, como los héroes de corazón tan formidable.
Llegada la noche resumiría el poder de las imágenes advertidas como si mañana me marchara, aunque dijese ella que no, que antes tendría que aprender el rumor triste de las viejas sirenas avisadoras de la desgracia, reparar en esos trenes tranquilos, casi melancólicos, y en cómo su humo se desgarra y escuecen los ojos. Como el propio dolor.
Precisamente viví los días para contártelos, para soñarte a ti con ellos y creer que era tuya la mano que tiraba y tiraba de Rolindes y, sin poder llorar apenas, le exigías que te llevase con Alejo, al otro lado de todo. Hoy lo transcribo con meridiana claridad. Estabas allí, junto a nosotros, sin saberlo. 
(Luis Miguel Rabanal )

Copiado de 'Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza', 
más aquí
y aquí en http://www.clubleteo.com/

Os deseo 365 días felices, en este número tan 'par' 2011, es un número saltarín y saltimbanqui, ahora que apenas quedan trapecistas haremos piruetas.

23.12.10

Fragmentos / Pepe Pereza

Pepe Pereza es un gran cuentista. Siempre leo sus cuentos de un tirón esperando la sopresa del final por un lado y con pena de acabarlo por otro. En algunos de sus libros sus historias se van uniendo unas a otras de un modo sorprendente. A parte de cuentos, de vez en cuando, escribe unos fragmentos que rayan en el lirismo, y me encantan. Esta tarde, he ido a su blog y busqué en su etiquetas 'fragmentos', he elegido seis para dejar en esta ciudad en estos días tan grises, y navideños.

I
Me concentro única y exclusivamente en respirar. Solo eso, respirar. No es tan difícil si te concentras. Inspirar y expirar. Se trata de llenar y vaciar los pulmones de aire para que todo lo demás siga funcionando. Inspirar, expirar. Así una y otra vez, sin descanso.

II
En casa hace frío. Con un maullido inquisidor mi gato me sugiere que encienda la calefacción. Me quedo quieto en el sofá, mirándole fijamente. En frente, él me sostiene la mirada. Seguimos mirándonos durante un par de minutos. Poco a poco, el verde de sus ojos me va absorbiendo a otros mundos fuera de este… Cuando comprende que no voy a moverme (al menos hasta que acabe con el porro que me estoy fumando) emite una especie de gruñido y, de un salto, se encarama en el sofá. Alargo la mano para acariciarle el lomo pero me esquiva ofendido y va a acomodarse al otro extremo. Le miro y él pasa de mí. Se ha hecho un ovillo y tapándose los ojos con una pata trata de dormir. Llego a la conclusión de que mi gato es una puta, si no recibe algo como pago, no da muestras de cariño.
III
Mi gato murió hace poco. Después de dieciséis años juntos su ausencia es dolorosa y triste. He intentado escribir algunas líneas para honrarle, pero me he dado cuenta que cuando algo te toca de lleno, las palabras son insuficientes, al menos las mías.

IV
Hoy me siento tan pequeño, tanto, que esa partícula de polvo que viaja por el salón me parece inmensa cual planeta. Soy inferior a la mosca que acabo de aplastar contra el cristal. Mil veces más insignificante que el pelo púbico que ha quedado enganchado en el desagüe de la bañera. Hoy no me siento humano. Hoy soy un despojo que no se atreve a levantar la cabeza. Hoy me vas a permitir que me esconda en mi agujero, que me arrope con mi vergüenza y purgue culpas.

V
Una mañana de camino al trabajo, a la altura de la farmacia que está en la calle Gonzalo de Berceo, justo enfrente del parque, oí decir a una señora que iba acompañada de una niña pequeña:
- Mira, ahí va la paloma azul.
Para cuando quise mirar ya no vi nada, tan solo unas sombras fugaces que se alejaban en el cielo y se perdían entre los tejados.
- Sí, es azul – dijo la niña, convencida de que había visto algo maravilloso.
No le di importancia hasta que otra mañana al pasar por el mismo lugar vi a una pareja de abuelos sentados en un banco. Lo que me llamó la atención fue que ambos estaban mirando al cielo protegiéndose los ojos con sus manos a modo de viseras y diciendo:
- Jamás en mi vida he visto una paloma igual.
- Pá mí que alguien la ha pintado de azul.
Miré al cielo y el sol me golpeó en las corneas. No pude ver nada.
- Lo extraño, aparte de su color, es que siempre se la vea por la misma zona.
- Le gustará este sitio.
Seguí caminando a ciegas, tratando de enfocar y recuperar la visión. Me pregunté si la gente se estaba volviendo loca o realmente existía una paloma azul que revoloteaba por los alrededores. A partir de ese momento cada vez que pasaba por allí echaba un vistazo en busca de la paloma azul. Durante días escuché varios comentarios que confirmaban su existencia pero no pude verla. La otra tarde, al volver del trabajo, iba pensando en la misteriosa paloma. Me preguntaba si realmente era tan espectacular como decían. Al llegar a la farmacia de la calle Gonzalo de Berceo, como por arte de magia, la paloma bajo del cielo y fue a posarse a mis pies. Efectivamente era azul, de un azul cobalto maravilloso. Me quedé parado admirando la singularidad de la paloma. No podía creerme lo que estaba viendo. Nunca en mi vida pensé que existiesen palomas de ese color, pero si mis ojos no me engañaban debía de haberlas, al menos una, la que tenía delante.
Han pasado un par de semanas del encuentro y mantengo la duda de si efectivamente la paloma era azul o alguien se tomó la molestia de pintarla de ese color.

VI
No, no y no, esta noche no. No lo quiero hacer y no lo voy a hacer… He dicho que no y es que NO. No creo en Dios, en ningún Dios. Me asquean todas las religiones, por lo tanto es ridículo que lo haga. Convencido de mis palabras apago la luz y me acomodo para dormir… Una especie de sonsonete empieza a taladrarme la conciencia. ¿Y si por negarme a rezar le pasa algo a alguno de mis familiares, por ejemplo a mi madre? Hago uso de la lógica y me digo que eso no va a ocurrir. Trato de dormir… No puedo, la idea de que un accidente malogre a uno de los míos no se me va de la cabeza. Me rindo y refunfuñando suelto la oración:
“Gracias por el día de hoy. Gracias, sobre todo, por el bienestar de mis seres queridos y por el mío propio. Deseo de corazón que todos sigamos disfrutando con salud (sobre todo mi madre), felicidad, amor y un buen sueldo a final de mes. Deseo, también, que alcancemos metas y se cumplan nuestros sueños.”
El conjuro está echado, finalmente el sueño llega.

http://pepepereza.blogspot.com/search/label/fragmentos

(Pepe, gracias a ti, por todo esto. Este año espero leer algunos de tus cuentos en libro de papel, con ese olor tan especial de tinta de imprenta.).

22.12.10

Presentación de Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza de Luis Miguel Rabanal

Así que “hambrientos y azules”, hoy, 22, presentaremos Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza, de Luis Miguel Rabanal, un autor al que hace mucho que queríamos ver en nuestro catálogo y por fin parece que sí.

La presentación se enmarca dentro de los actos de las X Jornadas Leteo, tendrá lugar a las 20.30 hs. en el Salón de Actos del Ayuntamiento de León (C/Alfonso V), y nos acompañarán en la mesa José Manuel Trabado y Tomás Sánchez Santiago.

Una perla del tesoro y un abrazo:
 ÑUBEROS
«Qué discurriría Celsa si pudiese volver, si sus ojos fueran capaces de penetrar en lo que llegó a ser su casa. Qué nos diría ahora que sabemos el curso implacable del pasado y ya no nos burlamos de su ruina, ni de sus cabe-llos siempre enrevesados por la dejadez y la demencia. Qué palabras pondría en nuestra boca, como muescas inmisericordes del odio, y qué miserias recordará cuando ya no seamos más que figuras sin sombra, lo mismo que ella en aquel tiempo.

En la era velaba sus ciruelas claudias y nos aterraba su rostro, su estatura irrisoria de mujer que grita, sus negros vestidos inflados de orina y sufrimiento. Sucedió en verano porque si no el recuerdo no sabría, sucedió en los años más voraces de la niñez cuando deseábamos su muerte con tejas e insultos que enrojecen la memoria. Celsa nos pegaba si podía, hablaba de fechorías a los padres sin cuento, de las llamas en su casa una vez que regresaba de lavar en las cuatro gotas del río.

Mereceríamos, por ello, ser despedazados por los tigres terribles del lugar, mas fue ella quien pagó con creces nuestra desazón de niños. Se la llevaron unos hombres, con los brazos atados, a la ciudad de los locos y nunca más la vimos. Ardió su casa con la tormenta, su casa de escalera insignificante donde nos sentamos a soñar y a escupir muchas veces, su casa desconchada y para siempre maldita.

Qué pensaría, si pudiese, de nosotros Celsa: los pequeños caníbales vecinos que hacíamos añicos sus cristales sin piedad. Qué susto nos daría esta vez y, de repente, que el ñubero volviera a tronar y la vida atenazase a la vida como antes.»

Del Epílogo:

«Aquí desplegó Rabanal el abanico entero de sus asuntos, la ‘summa’ de todo lo que nos había venido contando durante años, así como la quintaesencia de una voz de rotunda personalidad y de un estilo instalado desde entonces en niveles de alta maestría, de puro virtuosismo. Seguramente, este libro caerá en manos de lectores que podrán confirmarlo. A los otros, a los afortunados que por vez primera se asomen a la escritura de Luis Miguel Rabanal, sólo cabe felicitarles, y envidiarles mucho por haberles tocado en suerte que su acceso a esta ciudad sagrada de las letras haya tenido lugar por la puerta franca.»

Título: CASICUENTOS PARA ACARICIAR A UN NIÑO QUE BOSTEZA
Autor: LUIS MIGUEL RABANAL
Epílogo: Alberto R. Torices
Cubierta: Sandra Muñiz Justel
Publica: Ediciones Leteo, Colección Relojero de Banaguás, nº 7
ISBN: 978-84-614-4380-2
Páginas: 116
PVP: 10 €
Información y pedidos:
leteo@clubleteo.com
www.clubleteo.com

(Según nota de Ediciones Leteo). 

 Y en La crónica de León:
http://www.la-cronica.net/2010/12/22/vivir/leteo-consigue-llevar-a-luis-miguel-rabanal-a-su-catalogo-108830.htm

1.12.10

Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza/L.M. Rabanal

La ciudad es un pozo. No un pozo de poemas. pero es un pozo.de aguas revueltas. algo llega, un nuevo libro de Luis Miguel está a punto de llegar.
Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza que muy cuidadosamente editará Ediciones Leteo.
Algún día volveré a escribir.
Hoy os dejo esta portada.