Vaya, esto no puede ser, tengo el libro de los días sin apuntar. Ya no tiene remedio. A partir de ya apuntalaré.
Ayer la última voz amiga que oí, antes de que me pusieran a hacer figuritas, fue la de la mujer guaraní, que no te hagan daño. Estoy tranquila, eso no hace ningún daño. Claro que yo no sabia nada de radiografías de rodilla.
El 2147 a la cabina nº 6. No hay nadie. Oigo la llamada otra vez. Salgo y a la puerta de la nº3 un batablanca escudriñando.
-Es que me han llamado a la 6 y no hay nadie.
-Ah, voy para allá.
Pues eso, que venga.
No hace falta ni descalzarse, boca arriba con la piernas bien estiradas.
Rápido express.
-Ahora de lado en posición fetal.
-¿En posición fetal?
- Sí, con la rodilla que está mal apoyada en la camilla, y la que está bien, sin apoyar
Y soy colocada: pierna de arriba flexionada con la rodilla en el aire, y la de abajo flexionada, apoyada y con los dedos tensados hacia arriba.
Pero algo falla, no es rápido express. Y vuelve a fallar. Y falla por tercera vez.
-Oiga, es que me canso- y descanso la rodilla superior, la apoyo sobre la camilla.
-Ah, no, que entonces no vale, el apoyo tiene que ser sobre la inferior.
A la cuarta sale. Menos mal.
-Pensé que venía a hacer una radiografía de rodilla, no figuras chinescas.
-Ahora boca abajo.
-¿Qué?
-Ahora tienes que ponerte boca abajo. Y con la pierna derecha flexionada hacia arriba.
El bata blanca me agarra por el pie, me dobla hacia atrás la pierna y grito de dolor.
-Ay, que me duele, pero si no me dolía y ahora me duele.
-Pues tienes que sujetar el pie.
Con el gripazo que tengo, que no encuentro el aire, y ahora el dolor, inconscientemente hace que la pierna se caiga. Eso no es problema, viene el batablanca con una sabanilla, no sé cómo, porque ya ni lo miro, me ata la pierna hacia arriba y como un atijo de vagabundo, espalda arriba, me lo pasa por el hombro para que lo coja con mi mano y sujete, y la pierna no se me caiga, así me será fácil.
-Ah, vale, pero ay, ay, ay -suelto el atijo, estiro la pierna al mismo tiempo, es que me está dando un calambre muscular en el muslo, aquí en la parte de atrás encima de la rodilla. Esperamos que se pase. Vuelvo a colocarme, es que boca abajo no respiro, me ahogo, él va corriendo a su cabina, y lo oigo gritar. Otra vez que ha fallado. Y falla otra vez, y otra, y cada vez que falla viene a mi camilla a colocar placas, y lo veo correr tanto que temo que resbale y se caiga.
-Oiga, no corra, que yo estoy bien, el dolor puedo soportarlo.
Salgo decidida a ir al médico de urgencias, por el asma y por la gripe. De camino, me encuentro a V., que es enfermera en una clínica privada, y se lo cuento. Ella que sabe lo despistada que soy, llorando de risa me dice: Tú te has despistado y en vez de entrar en clínica has entrado en gimnasio, seguro. Además no llevas radiografías, dónde tú habrás entrado. Te habrá pasado como aquella vez que en vez de esperarme en cafetería, me esperaste en bar de putas dos horas. Te habrás despistado. Seguro, tú has entrado en gimnasio, no en clínica.
Y los más pesimistas, me han dicho, date una vuelta por el YouTube o por la cámara indiscreta de vez en cuando...
Ahora no sabré hasta el lunes si tengo realmente las radiografías hechas, y me falta por contárselo a la mujer guaraní, que con ella sí que voy a reírme.