31 marzo 2009

Segunda nota

Felices ellas:
No puedo apartar de mí la imagen. La novicia de clausura sale de su convento para arreglar unos papeles. No puedo imaginarla, vistiendo su hábito de color marrón y tejido basto, de regreso a Burgos en el ferrari rojo descapotable, con el frío y el viento de hoy, pero es una realidad real real, es como una imagen de película, pero próxima a mi vida. Y esa sonrisa beatamente feliz. Todavía existen, sí, y son felices. El Señor cuida de mí, dice la novicia. Ahora lo entiendo, entiendo el porqué de todos mis males, soy mujer sin señor, no tengo señor, ni divino ni terrenal, nadie cuida de mí. No sueño, estoy en el siglo XXI, dios existe, las monjas existen, la felicidad existe. Y su madre me dice: Mi yerno nunca se enfada conmigo. Claro, es mudo, pienso yo. Y si existiera, seguiría siendo mudo.

30 marzo 2009

Primera nota

Ya no me queda nieve:
He perdido todas las notitas donde iba apuntando mis versos sueltos. Ha sido una silenciosa venganza de mis pies detenidos en una vida horizontal y casi plana. Ahora son versos perdidos. He buscado y rebuscado, no hay agujeros, ni ratas, ni ardillas, ni urracas, ni vuelan milanos, ni tengo gato, ni perro, ni siquiera loro y mis patos son solo imaginarios, ha sido un castigo para el autosilencio.
El sol entrará eternamente por esta ventana, y las luces de la noche.
He de mudarme, he de buscar un lugar más resguardado.

29 marzo 2009

Señores Caballeros dueños de la vida y del estío

Añoro ese momento en que las mujeres seremos dueñas únicas y exclusivas de nuestro cuerpo. Y qué, si nuestro cuerpo encierra esa oquedad de vidadolor. Caballeros de la santa cruz por qué quieren ustedes ser dueños del único hueco que les ha negado la vida.

Señor Caballero añoro ese momento en que el hombre y la mujer seremos dueños de nuestra vida y nadie nos obligará a hidratarnos y a alimentarnos. Espero que usted, cavalieri de la santa cruz, me diga si vendrá a hidratar y a alimentar a todos estos hijos que viven en tierras sin agua y sin pan a lo largo y ancho de nuestro pequeño planeta.

Eloisa Otero en su Isla Kokotero tampoco ha podido morderse hoy la lengua.

28 marzo 2009

Ruidos domésticos

Ahora mismo estoy ausente. Mi rótula rueda, al fin recupero mi vida espartana en su posición habitual, ya no soy un apéndice del sofá, blandura de cojines, ni mi cuerpo es atravesado por el frío del hielo. Rodillera para qué os quiero. Dirijo mi caleidoscopio hacia las montañas del Sur, de espaldas al mar, allí donde algún día tú naufragaste con tus sueños para mí, cuando tu voz era acuática.
En posición vertical, observo los ruidos domésticos, ¿adónde me lleva este ruido del olvido? ¿Quién dijo que el río del Olvido sólo fue atravesado por palabras vacías de tiempo? ¿ Y todo ese ruido de tuberías, y el no frost del frigorífico, y quién mira la fecha de caducidad de los yogures?

27 marzo 2009

Sombras

Nunca se acaba de tejer la red
jaula oxidada
que sirva de refugio

en algún lugar maldito cumplo
el pacto
de los días y de la palabra
nudo tras nudo

en mi otro cuerpo

donde nadie puede alcanzarme
algo inadecuado
para empezar
algo que te consuele

nudo tras nudo

mientras suena Breakfast In America
y todas las sombras
de los insomnes
asomadas a esta oscuridad
me acompañan
...

26 marzo 2009

Sobre el verde

La madre:
La madre gira, gira y gira, y todo gira a su vez a su alrededor. Se deja llevar en los brazos de él. Cuando nevaba, todos a palacio, y cuando hacía frío.

Él:
Él, con un pincel en su mano derecha y un vaso en su mano izquierda. Así todos los días, hasta que llega ella y le dice: dame las gracias por haber venido.

Ella:
Ella apenas habla. Observa, observa. Es testigo que graba en la palabra. Sabe que es la única que juega y no se lo dice ni a él.

El jardín se llenó de perros, falderos, caniches, pastores, guardianes, y de ovejas. Una vez al año llegaban de muy lejos coches antiguos, y botines de dos colores descendían, y todos exclamaban y se besaban. Algún hombre ya mayor buscaba en el beso los labios de las niñas, ellas luego se los restregaban y se los restregaban con estropajo de esparto hasta hacerlos sangrar para desprenderse de aquella asquerosidad de robo. Y todas las bocas se llenaban de fresas. Tantos colorines sobre el verde, pinceladas pasajeras a punto de irse en cada momento.
Y de la comisura de sus labios un hilito de sangre.
Al verano siguiente él ya no llegó.

25 marzo 2009

La mujer de barro me teje las palabras, no tiene hilos ya en sus manos ni en sus ojos. Sé que sólo ella tiene todas las palabras, las oigo en su silencio, las leo en sus manos llenas de venas y arrugadas cuando las mueve o cuando las reposa. Mira, mira, me dice. Yo miro y al mismo tiempo pienso no quiero separarme de esta voz. Es la voz del olvido, es la voz de la ausencia, es parte de la voz que encuentro siempre en la cueva donde me refugio
Prueba con valores de dos
no
no es una prueba metamática
luego seis a bajo
pobre hombre
quelque chose
mira a los ojos de la mujer
loca cuando te cruces con ella
otra vez

otra vez ir
hacia arriba o hacia abajo
actualizar el lenguaje de tu boca

ni en la profunda noche
ni en la superficie oscura
nunca guardaré el corazón
en una balsa de pirañas

ahora
para ti
la antología
de todos los insomnios

ni en la noche más oscura

siempre soy devorada por el pánico

otra vez ir
actualizar el lenguaje de mi boca
para ti

My dear, dear mind


Por los mapas
que en la geografía me dibujas
distingo las huellas
de tus zapatos gastados
y gastados son todos los rostros
en que tu mirada me refleja

en muchas palabras
leí tu voz
con pronunciación silenciosa
y en cada silencio interpreté
el sonido
de tus pasos

ningún sexo selló mi sexo
para siempre
sin pócimas para las heridas
del tiempo

cuando no hay luz
más oscuridad soy
dentro de tu nombre

y más oscura
en la eternidad del abrazo

más oscura.


24 marzo 2009

Perascorazón desde una luna de papel


La imagen me la ha enviado (* , que un día descubrió lo fácil que le resultaba hacer garabatos en su luna de papel. Otro día se dijo tal vez alguien me esté soñando. Últimamente sigue muy lentamente la senda plateada de los caracoles, pero igual que sigue esa senda muy a ras de sendero, podría seguir el vuelo de las mariposas, de hecho, a veces veo revolotear una mariposa negra muy cerca de su luna de papel.
Soy muy patosa, ya no puedo añadir la imagen a mi peracorazón de la última entrada, tampoco quiero que el regalo se quede perdido en una montaña oceánica de gmail.
Y si en los fusiles pusieron claveles en un mes de abril, me pareció sublime que en las peras corazón nacieran rosas porque eso quiere decir que cerca de nosotros ya no hay fusiles sino rosas.
Algunos verán peras floreros pero en esta ciudad serán perascorazón.
Y ahora el click senderil hacia los caracoles de luna aquí.
Luna, gracias también por el poema de Ana Blandiana
Imagen: Jack Spencer, "Pear/Roses" .

23 marzo 2009

Divertimento sin flor

Abre la mano y que del filamento de tus dedos surja la voz
hasta ese hueco de pera deforme
que pintan como un corazón enrojecido
que él sea la caja de resonancia
donde la música inundará el universo
inundará planetas cometas estrellas
errantes de cola alargada y luminosa
fugaces estrellas de este mundo
tan lleno de vanidades nebulosas
constelaciones agujeros negros
todo lo inundará la música
que sale como resonancia de tu pera corazón.

21 marzo 2009

Insomnio / Pepe Pereza

Llevaba un horario de vampiro. Se acostaba al amanecer y se levantaba de noche. Hacía tanto tiempo que era así que no podía recordar cómo había llegado a ese desequilibrio. Siempre le costó conciliar el sueño, se pasaba horas enteras tumbado en la cama esperando, cada vez más nervioso, más desesperanzado, viendo como el tiempo corría sin poder hacer nada para evitarlo, llenando el cenicero de desilusiones, leyendo hasta que cansado sus ojos empezaban a desenfocar las palabras, escuchando las lánguidas emisiones de los programas de radio nocturnos, cualquier cosa para continuar tumbado en la cama. Después de varias horas concentrándose para conciliar el sueño quedaba extenuado, hasta que por fin, la claridad del nuevo día se colaba entre las rendijas de la ventana cerrada y llegaba el sueño.
Al penetrar la tenue luz por la rendija de la ventana y encontrarse con la oscuridad del dormitorio se generaba un efecto de cámara oscura. El exterior de la calle quedaba nítidamente proyectado en el techo del cuarto, como si en la penumbra alguien hubiese puesto en marcha un proyector de cine. Mirando ese reflejo mágico, regalo de las maravillas de la óptica, llegaba el momento en que por fin conseguía dormirse.
Desde que ella se había instalado allí algunas cosas habían cambiado. La casa había cobrado vida, el frigorífico estaba lleno, la cocina se plagaba de apetecibles aromas a las horas de comer, la lavadora había resucitado y los tendederos blandían al viento las ropas bien lavadas con cariño y suavizante, del espejo del cuarto de baño desaparecieron las salpicaduras del dentífrico, las cortinas del salón recobraron sus colores originales y las veladas nocturnas se disfrutaban ahora con frutos secos y programas de televisión. Todo era perfecto.
Bueno...
Casi perfecto, porque el insomnio seguía haciendo presa en él, y con ella acostada a su lado, esas horas de espera eran más largas y tediosas, pues tenía que prescindir de todos esos complementos que le ayudaban a ir sobrellevando el tiempo: la lectura, la radio, fumar... Cualquiera de esas actividades la hubiera despertado, y ella madrugaba, así que sus horas de sueño eran sagradas. Él temía cada día más la hora de irse a la cama, tener que soportar a oscuras el paso de cada minuto, reprimiendo la necesidad de cambiar de postura, ahogando cada bostezo, cada anhelo... De vez en cuando no lo podía soportar y se levantaba para matar su aburrimiento viendo las teletiendas o simplemente quedándose sentado sin hacer nada en una especie de letargo demencial. Ese horario desorganizado y deforme le estaba haciendo enfermar. Debía levantarse antes de que ella llegara del trabajo, hacer la compra en el mercado y preparar la comida, con lo que apenas quedaban unas pocas horas para dormir. Estaba siempre tan cansado que la relación entre los dos se deterioraba por momentos. El mal ánimo se instaló en la casa como un inquilino fijo. Él intentaba combatir el insomnio a base de litros de valeriana y un recital de somníferos. Lo intentó con vino peleón, con desamparo, con desasosiego, con todas sus fuerzas.
Todo fue en vano, y pronto se vio solo de nuevo. El frigorífico se fue vaciando, los tendederos también, el fregadero de la cocina se llenó de platos mohosos y cubiertos resecos, el espejo del baño recuperó los puntitos del dentífrico... y él siguió su vida de vampiro, esperando a que el amanecer entrase por la rendija de la ventana y proyectase sobre el techo las mágicas imágenes que le prometían que el sueño estaba cerca.


(Del libro inédito Amores Breves de Pepe Pereza).
Un clik aquí para otro de Amores Breves.

20 marzo 2009

Felicidad

Él:
Fue la mirada más femenina de la familia. La heredó de la mirada de su madre, medio rasgada y como con un velo de nieve. Nunca quiso resignarse a su canon familiar y voló lejos, muy lejos. Todos perdimos nuestra mirada en él, la misma que salvamos de la nostalgia cuando ella lo dejó.

Ella:
Fui tan feliz en Salinas
, me escribió una tarde de invierno. Nunca más volvió a ver el mar Cantábrico. Él se lo había desbaratado todo, mucho antes de que ella me lo dijera.
Y su hijo nació ya perdido en un mar irrecuperable.

Ellos dos:
Los dos fueron leopardos fieles a sus propias manchas.

Yo:
Ahora que ya no los tengo sueño, a veces, con sus miradas rasgadas y tan llenas del dolor de la vida.

19 marzo 2009

V

Dices que si escribo es solo porque siempre me busco en selvas de mí misma.
Será por eso que doy tantas vueltas concéntricas sobre mí y todos los otros.
Será por ese falta de identificación plena con los lugares.
Vivimos creando espacios en un espacio vacío y atemporal que es la vida.
Algunos días somos demasiado extensos.
Será por eso.

(de poemas del desvelo)

18 marzo 2009

IV

Este sabor metálico y amargo de dentro
de mi boca
quemándome la lengua
sabor esférico
hiriéndome el paladar y las encías

el fuego
de algún sabor
ausente.

(de poemas del desvelo)


(El 3 de junio añado la siguiente nota: A partir de este poema hay un cuento en La luna es de papel que merece la pena leer, clic en La vida de los caracoles XXIII)


17 marzo 2009

III

Qué feliz el sueño
-dices- he soñado
como si los muertos no estuvieran
muertos

lástima
ningún sueño tan lleno
de felicidad nos acompaña
en estas noches
oscuras
de desvelo.

(de poemas del desvelo)

16 marzo 2009

II

La vida de una nunca es
de una
aunque lo parezca

la una
abre la ventana
entra el aire frío
y las luces
del día

la casa adquiere visos
de naturaleza muerta
lejanas las flores
y el verde

se despereza

despiertan
sus unos moradores

también yo soy moradora

y duermo

lejos
de aquí.

(de poemas del desvelo)

15 marzo 2009

I

Si no respiro me alimento de
ti
nombre extraño en
mi universo
de ti aspiro

esas pequeñas partículas O
para ver el sol

te miro
y sé

el alcatraz
sobrevuela
cansado
sobre el agua.


(de poemas del desvelo)


14 marzo 2009

0

Algunas palabras me esperan
y algunas otras
me acechan

las oigo sin nitidez
en mi oído derecho
el que es solo mío

el izquierdo oye silencios
del mundo
opacos
y mudos

traduciéndose

a tu lengua

a la suya
...


(de poemas del desvelo)

13 marzo 2009

Con rentintín

Aparta de mi esta primavera atroz de sibilante selva silbando.
Yo también quiero florecer como el almendro o ser como la flor del cerezo, o ser un manzano o un peral, y hacer esos movimientos lentos de danza oriental mientras la cima nevada de la montaña nos observa y se ríe. Pero lo que en realidad quiero ser es un pato oriental cruzando el césped del parque mientras va de un estanque a otro, y con voz medio humana pregunta quién me ha sacado del río. Del río de mi voz, quiero decir.
O me convierto en camino y me cruza un pato salvaje y otro, y otro. Y una bandada de patos no salvajes, sobre un pequeño camino de asfalto. Y como buen pato me paro en mitad del camino y observo, y pienso como un buen salvaje: ¿Verdad que son hermosos estos árboles en flor lanzándonos al aire polen y obstruyéndonos el camino de la voz? Os juro que en mi tierra los alados piensan cosas así, por eso hay tantos poetas.
Aún veo ese color de chicle, amor. Soñaré con él por el resto de mis noches de plumón de oca.

10 marzo 2009

Figuras chinescas

Vaya, esto no puede ser, tengo el libro de los días sin apuntar. Ya no tiene remedio. A partir de ya apuntalaré.
Ayer la última voz amiga que oí, antes de que me pusieran a hacer figuritas, fue la de la mujer guaraní, que no te hagan daño. Estoy tranquila, eso no hace ningún daño. Claro que yo no sabia nada de radiografías de rodilla.
El 2147 a la cabina nº 6. No hay nadie. Oigo la llamada otra vez. Salgo y a la puerta de la nº3 un batablanca escudriñando.
-Es que me han llamado a la 6 y no hay nadie.
-Ah, voy para allá.
Pues eso, que venga.
No hace falta ni descalzarse, boca arriba con la piernas bien estiradas.
Rápido express.
-Ahora de lado en posición fetal.
-¿En posición fetal?
- Sí, con la rodilla que está mal apoyada en la camilla, y la que está bien, sin apoyar
Y soy colocada: pierna de arriba flexionada con la rodilla en el aire, y la de abajo flexionada, apoyada y con los dedos tensados hacia arriba.
Pero algo falla, no es rápido express. Y vuelve a fallar. Y falla por tercera vez.
-Oiga, es que me canso- y descanso la rodilla superior, la apoyo sobre la camilla.
-Ah, no, que entonces no vale, el apoyo tiene que ser sobre la inferior.
A la cuarta sale. Menos mal.
-Pensé que venía a hacer una radiografía de rodilla, no figuras chinescas.
-Ahora boca abajo.
-¿Qué?
-Ahora tienes que ponerte boca abajo. Y con la pierna derecha flexionada hacia arriba.
El bata blanca me agarra por el pie, me dobla hacia atrás la pierna y grito de dolor.
-Ay, que me duele, pero si no me dolía y ahora me duele.
-Pues tienes que sujetar el pie.
Con el gripazo que tengo, que no encuentro el aire, y ahora el dolor, inconscientemente hace que la pierna se caiga. Eso no es problema, viene el batablanca con una sabanilla, no sé cómo, porque ya ni lo miro, me ata la pierna hacia arriba y como un atijo de vagabundo, espalda arriba, me lo pasa por el hombro para que lo coja con mi mano y sujete, y la pierna no se me caiga, así me será fácil.
-Ah, vale, pero ay, ay, ay -suelto el atijo, estiro la pierna al mismo tiempo, es que me está dando un calambre muscular en el muslo, aquí en la parte de atrás encima de la rodilla. Esperamos que se pase. Vuelvo a colocarme, es que boca abajo no respiro, me ahogo, él va corriendo a su cabina, y lo oigo gritar. Otra vez que ha fallado. Y falla otra vez, y otra, y cada vez que falla viene a mi camilla a colocar placas, y lo veo correr tanto que temo que resbale y se caiga.
-Oiga, no corra, que yo estoy bien, el dolor puedo soportarlo.
Salgo decidida a ir al médico de urgencias, por el asma y por la gripe. De camino, me encuentro a V., que es enfermera en una clínica privada, y se lo cuento. Ella que sabe lo despistada que soy, llorando de risa me dice: Tú te has despistado y en vez de entrar en clínica has entrado en gimnasio, seguro. Además no llevas radiografías, dónde tú habrás entrado. Te habrá pasado como aquella vez que en vez de esperarme en cafetería, me esperaste en bar de putas dos horas. Te habrás despistado. Seguro, tú has entrado en gimnasio, no en clínica.
Y los más pesimistas, me han dicho, date una vuelta por el YouTube o por la cámara indiscreta de vez en cuando...
Ahora no sabré hasta el lunes si tengo realmente las radiografías hechas, y me falta por contárselo a la mujer guaraní, que con ella sí que voy a reírme.

09 marzo 2009

Con sombras

Hoy, la ausencia de la metáfora de dios, porque no está el aire, ni el agua, ni el sol. Así debe de ser la ausencia de la metáfora de dios. Y el mundo deja de ser azul, de ser nube. El mundo deja de ser verde. Un cuerpo desnudo empapado en sudor. Todo lo que ibas a hacer y no has hecho. Y he dejado mi hombro para el llanto de la desesperación y me he dado tanta grima que no sé como quitármela. El cuerpo se defiende solo. Piensa en la imagen de un submarino, como una cápsula que ha de viajarte por el río de tus venas y arterias, y adivina en qué artilugio de la vida situarías un punto muerto, un punto de no navegación para dejarte ir a la deriva.
Por haber negado la verdad a la palabra.
(para Montserrat G. Juárez)

07 marzo 2009

Territorios

La tormenta está en un vaso de agua con el agua. Alguien llega, rompe el vaso y se cae el agua. Es un virus transoceánico, es un sol en pleno invierno, con un frío helado que duele hasta el tuétano de la rótula. Qué paisaje de simas, luego llega la fiebre de no ver y saberse múltiple y distante, integral de cuarzo dinamitado. Eres el ojo multiplicado y lejano que se queda con los borradores. Eres el disfraz de colores. Eres una pesadilla pisándome los talones de la muerte tenía un precio. Eres el chicle pegajoso en la suela de mi zapato. Eres como el amigo invisible de las fiestas.
Luego dirás que no te conozco, que ni siquiera te veo cuando se hunde el barco.
Oh, navegante encallado en dique seco. Ahora te ahogarás en el vaso de agua.

06 marzo 2009

De inercia

Cuando los días sean más largos, con más horas para el sueño y más horas para soñar, y tú acabes tu novela, y tú hayas escrito todos tus cuentos, y tú hayas encontrado la voz exacta para los versos de tus poemas y tú hayas llenado de fuerza los colores,
ah, entonces desolados ojos para vernos y leer en el negro cristal
convaleciente
porque nunca hubo paraíso
oscuro vínculo que nos ató alguna noche a la vida
de nombres breves
profundas simas, grita hacia ellas,
me niego a gritarme dentro del pozo,
un gran pozo
sociedad de sociedades anónimas
sociedades limitadas
sin límite vivir anónimamente, no,
la sociedad anónima no dice
no dice que dice lo que dice

el silencio de tu voz es lo único que me hace gritar

los últimos ojos que me hicieron llorar llegaron muertos
...

04 marzo 2009

Bah, vos, vos...

Cuanto sé de vos en una línea ínfima y perdida, trocitos de letras cayendo siempre en rompecabezas que cuidadosamente recojo. Tan siempre en un día y otro día, tan siempre es una noche y otra noche, música que inquieta. El borde de una uña cualquiera me produce hoy un gran dolor. Huir es el verbo que me acerca a la primavera. Ovillarme, invisible, tras las rocas, parapetos que dispongo concienzudamente para que nada ni nadie me alcance. Si ella vuelve yo ya estaré lejos, ovillada en tu palabra quizá, en la que aún no has escrito ni pensado. Oh, ese áspid silencioso a punto de despertarse. Cuando el lenguaje era sólo el asombro, el vendaval fuerte agitando, y el resto, línea recta de navegación, pero entonces ni tú ni yo estábamos, vigías de la noche, como lo estamos hoy.
Para esta noche tu voz de tango.

03 marzo 2009

Bolitas de hielo

Ayer
el mes pasado
el último año de
el primer día en
esta hora

tú oyes

el lenguaje gestos
tan en el frío
tan desnudos
tan jazz
entre los trenes

mi otro él

las bolitas de hielo
tanta boca
repetida
tan sin pan
en la calle
calle (imperativo sin sustancias)

el lenguaje del silencio

el poder del gesto
la hora
ahora mañana
por la mañana
mi otro yo

en algún lugar
en algún tiempo
las fresas salvajes
torrentes de voz.

02 marzo 2009

Dolmen

Un hombre atípico
un hombre dolmen
de ideas alargadas

hasta refugios
abiertos

fotografías
alambradas
no digas pluma
ni tinta

palabra de
exterminador.

01 marzo 2009

Furtivo con frufrú

Nada sucede para que la rutina se haga tan necesaria, a un día le sigue otra noche. Pierna en alto, el forzado reposo del guerrero que sabe a yodo. Abro la ventana para que entre la calle y así me llega el sonido de tu voz. Los ojos no son nada, en este evento de calles deshabitadas. Algunas puertas aún conservan sus antiguos picaportes dorados. Sabor amargo de naranjas chinas.
Nada sucede. La rutina para nada es necesaria. Entras furtivamente. Te oigo capturar lunas blancas. Las llevas con su frufrú de algodón entre las teclas. Las letras, inmóviles, observan con sus ojos ciegos la historia que nunca fue, cómic y pastiche. Tu silbido se ha estrellado dentro -contra- la pantalla.
Oh, Mrs Jones, Mrs Jones, aquí: mi realidad, ahí: tu fantasía con puertas de cristal.
Oh, Mrs Jones, cuánto te amé.