17.5.08

Gloria

Te veo llevando sal para las heridas, también un poco de vinagre, y sobre tus párpados pesan las telarañas. Eres la más anciana de la ciudad. Un desconocido te lleva siempre cogida de la mano, caminas muy despacio y cuando me miras a los ojos y me preguntas tu expresión se ilumina y desaparece la tela del tiempo. Ahora estoy sola y ya nada me importa de la vida, me dices, y el desconocido malicioso intenta consolar al tiempo, aún bebe su buen vaso de vino, dice él, y yo te imagino bebiendo ese elixir de la vida que te prolonga sobre los recuerdos. Ya no te enfadas, para qué. Has olvidado las citas de los libros y sólo ausencias duermen contigo, tus palabras de aire quedan en los soportales nuevos.