Primera mirada
Tantos pájaros en la cabeza, todos volando, todos sin alas volando.
Tantos pájaros volando desde las manos, todos volando, todos.
Segunda mirada
Otra cosa son las mariposas, sobre los dedos, ellas no vuelan, con alas rotas no vuelan.
Vuelo cerrado. Los colores rotos vuelan sobre las uñas.
Sin mirada
Círculos, círculos solamente ante mis ojos. A él no lo mires, antes sin ojos.
(Publicado en Giroscopio2)
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5.9.09
25.10.08
Rastros
Si cruzas el puente, quedarás sin ojos, me dice ella al oído. Da igual, ya no tengo ojos, le digo en voz aún más baja para que no me oiga. Pues te quedarás más sin ojos, hasta sin ojos futuros te quedarás, me grita al corazón, y esas lágrimas no serán nada para entonces. Muerdo el llanto que me impide ver, muerdo hasta la voz que no me sale. Pierdo las palabras que oigo y las que ya no escucho. Me hace trampas. Yo también sé hacerlas, si antes no tropiezo.
Tropiezo y me tambaleo justo en el borde mismo del puente. Ya no sé quién soy, si la que se queda en el borde justo del puente o la que se está cayendo sin ojos
y se caen las palabras
las malditas
las de ella
las de la locura
y las de él
y las tuyas
y dónde estaré yo
en qué palabra
Tropiezo y me tambaleo justo en el borde mismo del puente. Ya no sé quién soy, si la que se queda en el borde justo del puente o la que se está cayendo sin ojos
y se caen las palabras
las malditas
las de ella
las de la locura
y las de él
y las tuyas
y dónde estaré yo
en qué palabra
25.8.08
Un día de sol
Hoy todo está detenido. Al venir para casa un sol ya débil me ha cerrado los ojos y no he podido mirar de frente. Conmigo de la mano viene un niño, que es todo preguntas, este camino dónde acaba, y ese dónde acaba, y ese dónde acaba, hasta que al fin le digo: los caminos no se acaban nunca porque tú vas por ellos. Y se ha callado, de momento no más preguntas.
Ahora, la casa en silencio. Unos duermen la siesta y otros se han ido a la playa y otros están a punto de llegar. Cuando lleguen desapareceré en ellos si puedo o me mantendré a distancia, una distancia prudencial, no transgresora socialmente, de tú a tú pero con aire de por medio. Necesito que nadie ajeno a mí traspase mi espacio vital, no es una manía, es una necesidad.
Hubiera preferido ser caracol o tortuga para protegerme hasta de la luz pero no, ser lo que soy es suficiente.
Ahora, la casa en silencio. Unos duermen la siesta y otros se han ido a la playa y otros están a punto de llegar. Cuando lleguen desapareceré en ellos si puedo o me mantendré a distancia, una distancia prudencial, no transgresora socialmente, de tú a tú pero con aire de por medio. Necesito que nadie ajeno a mí traspase mi espacio vital, no es una manía, es una necesidad.
Hubiera preferido ser caracol o tortuga para protegerme hasta de la luz pero no, ser lo que soy es suficiente.
31.7.08
Un río que ya no existe
De la casa que está tan cerca del río, y que lleva años abandonada, sólo recuerdo el esqueleto del gato en un rincón del hórreo. Tú cuentas los huesos, te inventas sus nombres. Ella piensa en las arañas que comenzarán a caer sobre los hombros. El recuerdo lo cambia todo, los nombres de las culebras, los nombres de las flores y hasta el tiempo de las manzanas, y también el lugar exacto donde estaban las fuentes y el río, ahora encauzado y cubierto. Nuestra infancia es el recuerdo de un río que ya no existe. Salgo a la quintana, en ella te espero todas las tardes, lejos de las voces, y tú silbas, jugamos con los colores, cogemos insectos, recogemos frasquitos para meter los insectos, los vemos morir, y la muerte llega un día de fiesta, debajo de los cables de la luz. Y no quise volver.
26.7.08
Medusas
He doblado la esquina para no verte, me he adentrado en el laberinto, la piel llena de rasguños y aún te veo. La observo desde dentro. No le gustan los jardines. La observo desde afuera. Todo cuanto es lo lleva con ella por un mar lleno de medusas. Las cajas sólo contienen vacío que respira cuando no duerme. Pasan los días de sol y el cielo azul desaparece. El laberinto tiene escaleras que suben y bajan y no te llevan a ninguna parte. El laberinto tiene puertas que abres, cierras y abres hasta que compruebas que el siempre es sólo el ahora. El laberinto es como la torre de Babel pero sin lenguas. Es abrir los ojos y recoger piedras que luego has de tirar.
Este es mi laberinto, sin paredes. También lo es perderme en ti.
Este es mi laberinto, sin paredes. También lo es perderme en ti.
16.7.08
Piedras
Te deseo que seas muy feliz aunque suene a tópico, te deseo tardes de sol plenas frente a olas tranquilas. Palabras que no me llevo. Ella se perdió en los andenes, en todas las terminales donde tú esperabas y sólo llegaron nubes de agua. No me esperes o espérame siempre, necesito oír la flecha cruzando el aire, una flecha cargada de palabras. Estás en un silencio lejano, en un mar sin fechas. Las ventanillas de los trenes son frías, nos devuelven nuestro propio rostro y siluetas que esperan. La última vez que la vi me lo dijo, cuando hables con él dile que atravieso la noche con los bolsillos cargados de piedras y que todas llevan su nombre.
¿Y en qué mundo te lo digo?
¿Y en qué mundo te lo digo?
9.7.08
Coral negro
Cuando te acerques a la curva negra, no mires el reloj porque no importará la hora y en todas las estaciones hay lunas esperándote. Esa maldita curva que te espera como un presagio del amor pasado. Seguiremos jugando. Los ojos hasta el dolor de tan abiertos. Las luces, abiertas al mar. Los niños lloran agarrados a la falda de su madre. Lo veo todo al pasar y sólo recuerdo un envoltorio plateado. La luna de papel y detrás, la curva.
Me acerco a la curva y esta vez tampoco quiere jugar conmigo. Vale. No juego. Tú me esperas en las profundidades del cañón que alberga el coral negro, pero tampoco acudiré este verano a recoger las esponjas de cristal.
Me acerco a la curva y esta vez tampoco quiere jugar conmigo. Vale. No juego. Tú me esperas en las profundidades del cañón que alberga el coral negro, pero tampoco acudiré este verano a recoger las esponjas de cristal.
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