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16.11.17

EL CUADERNO DE LA GUERRA (y algunas notas sobre la paz) / JUAN IGNACIO GONZÁLEZ

LOS NIÑOS DE LA GUERRA

Hay un destino cruel en el exilio,
trenes sin estaciones ni esperanza,
una madre que llora en el andén
en la estación de Hendaya.


Luego hay largos inviernos
por las gélidas aguas del Moscova.

El regreso,
siempre es un horizonte sin calendas,
una fecha que añora su almanaque.




El cuaderno de la guerra
(y algunas notas sobre la paz)
Juan  Ignacio González
Bajamar editores
Asturias 2017
 

10.9.16

Los nombres de la herida / Juan Ignacio González


UNA VENTANA AL SUR

Para que fuera posible la casa,
antes fue la madera
y el ramaje frondoso donde, a veces,
los pájaros construyen su linaje,
y, claro está,
                    la lluvia
que  anegó los paisajes del bosque de la infancia,
la sierra de metal del maderero
y el ebanista que amansó los nudos
sobre el febril tablero de la vida.

Y fue preciso entonces
que el amor levantara las paredes
a prueba de los golpes de la infamia,
los muros del cercado de la dicha
donde nació la vida
en el vientre sereno de la tarde
y una ventana al sur donde la espera
de los ojos de un niño,
que escrutaba el cristal de la memoria,
vio regresar los pasos de los suyos.

Copiado de Los nombres de la herida de Juan Ignacio González, editado por Playa de Akaba.
 

13.5.15

CUANDO ENERO FUE PASTO DE LAS LLAMAS / JUAN IGNACIO GONZÁLEZ

LA TERRE SANS TOI

"Islas  de paz en mares turbulentos"
E. S. serrano

¿Qué se puede esperar
de alguien que colecciona juguetes de hojalata,
postales, marca-páginas y ruido de galernas?

Podríamos hablar
de un ser que se resiste al latido del tiempo
y ofrece, a dentelladas, su boca al calendario
en el que, inexorables,
se acumulan las fechas de no hallarte,
de un edificio blanco junto a una vieja ría
con candados de amor
                                     sobre los puentes,
de muros encalados con fotos de Venecia,
y unas manos furtivas prendidas a las mías.

Partir de madrugada es solo un gris pretexto
para seguir tu rastro por las calles,
con olfato de lobo solitario.

Y cada anochecida,
después de recorrer los siete mares,
me acompañan las aves al ocaso
y son,
          como tus labios:
islas de paz en mares turbulentos.


Título : Cuando enero fue pasto de las llamas
Autor: Juan Ignacio González
Ediciones La Cruz de Grado
Gijón, 2014