22.5.16

Búfalo perdido no lloró por la noche
contó los once dedos de sus manos treinta y dos veces antes de dormirse
ni siquiera soñó con las estrellas que habían desaparecido del cielo
en tierra de lluvias
cuando se despertó ya no llovía ni lucía el sol
y en vez de flores descubrió tijeras de acero inoxidable
sobre las plantas y los arbustos
no era ningún milagro imaginativo
se había despertado en tierra de despedidas.

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