3.1.16

Oh, padre, míranos no sabemos vivir sin ti
las inscripciones sobre piedras que dejaste son de año inmemorable
y nadie descifra los signos inconexos,
al atardecer morimos
reunidos sobre el fango
y sobrevivimos cubiertos por los plásticos
de las abundancias
cuando llega un nuevo día

oh, madre, qué sería de nosotros sin ti
tierra de rocas y de pleamares
cuerpos crecientes
con heridas que supuran hacia el interior

mientras en algún lugar alguien canta la canción
del adiós.

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