17.2.15

Por la mujer que se tragó todas las balas antes de que la policía detuviera su coche y, ya muerta por sobredosis, nadie reclamó su cuerpo. 
Valiente ella y su espíritu que siguió conduciendo sin rumbo su vida hacia el abismo. 
Valientes ellas que apagaron su sed con más sed y saciadas se murieron sobre el gris.

1 comentario:

  1. Me gusta volver a esta ciudad y bebérmela.

    beso y verso

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