5.10.14

Newton era un espantapájaros comparado conmigo y la Callas una dama fría comparada con la city del diluvio. Si no fuera porque detesto las comparaciones, me compararía con el centro mismo del universo con sus profundas oscuridades y sus falsas luminarias. Esto explicaba Yono, rodeada de micrófonos, a los concejales que la rodeaban y reían y sonreían las palabras con signos de aprobación. Todos bajitos y barrigudos. Todos engominados y perfumados. El gato parecía el más cuerdo del grupo, sentado a los pies de Yono y como pasando de todo. A la ciudad le falta una cueva, no hay ciudad digna de historia si no tiene una cueva prehistórica desde donde explicar sus raíces, la muralla no sirve de nada si no hay cueva prehistórica, explicaba Yono con desparpajo y altivez. Podrían ustedes empezar a cavar su tumba y convertirla en cueva esparraguera. Esta ciudad no es digna de elogio si solo tiene futuro, futuro incierto dados los tiempos que corren, los vientos alisios se transforman en contralisios y ustedes no podrán retroceder hacia un pasado que los albergue en la historia. ¿Verdad, amor?, le decía al felino. El felino ya no decía ni miau, con un leve movimiento de cola daba por entendido al mundo que estaba al corriente de todo y totalmente de acuerdo. 
(De No hay valientes en el paraíso)

4 comentarios:

  1. Esta señora, sin necesidades vitales perentorias, con sus gafitas sostenidas con el aire de su minúscula nariz, reparte teorías a los cuatro vientos acerca de su pensamiento subjetivo y posiblemente embebido de lo que viene en llamarse fama, no se sabe muy bien por qué, a todos los que quieran llenarse la cabeza de posibles necedades paridas en los instantes de creatividad divina.

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  2. Me quedo con el gato, seguro tiene una sabiduría a la que aún no hemos llegado.
    Besos

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  3. Así sucede cuando uno se cree algo más que lo que somos simples mortales, un puntito apenas en el unvierso. Buen texto como siempre.
    besos

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  4. Hola, Alfaro.
    Vuelvo después de mucho tiempo. No sé quién es Yono, pero me encanta. Y el gato también.

    Un abrazo.

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