30.10.14

La culebra se negó a comer grillos. Pasaron los siete días de la semana y el grillo seguía allí, en lo que antes fue una pecera, hasta que le llevaron un ratón recién nacido vivo, eso era otra cosa, eso sí se lo comió rápido la culebra. 
Podría titular la escena “El restaurante zoológico de Yono”, piensa Yono que piensa Tito. Tito pasa de animales invitados y de las mascotas nuevas, por exóticas que sean, regaladas a Yono en el último festival de la sidra, donde las salpicaduras del líquido elemento sobre su falda de muaré le ocasionaron un grave disgusto. Contratiempo imperdonable le susurró a Tito. Mejor no abro la boca, porque si la abro saldrán sapos y culebras, pensaba mientras observaba varias cogorzas sidreras postradas sobre sus respectivas mesas. Estas cabezas acogorzadas no pueden ser un buen augurio, dijo Yono a una cabeza aún pensante que pasó a su lado y le rio la frase.  

1 comentario:

  1. Tuve un tiempo un tritón, creo que era mucho más sabio que los humanos que lo rodeaban.
    Besos

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