6.8.14

Diario de 

Las dos azafatas a la entrada de la jaima de pie bajo el sol. Hace mucho calor. La gente pasea. Las jaimas están cerradas y la gente pasa de largo. 

Si no fuera por la brisa que viene del mar, el asfalto bien podría ser un desierto de los cuentos sin camellos ni palmeras. 

Efervescencia de un mar bronquial dentro de tu pecho. Espuma de branquias.

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