16.6.14

Por fin la ciudad a mis pies y el sol sobre mi pamela. Como si fueran ciudadanos de Dresde antes de la gran guerra, o como si estuvieran a punto de acompañar a Wagner en el último año de su vida. Inmortalizaremos el día antes de que lleguen los barcos de pesca, antes de que nos sirvan los bogavantes y deje la palabra Yono incrustada en el libro de firmas de la ciudad, antes de que se levanten los vientos iracundos y se lleven las redecillas y las motas de carboncillo nos sobrevuelen como si fueran nubes de cualquier parnaso estrafalario. 
(No hay valientes en el paraíso)

1 comentario:

  1. Esta botería, estas celebraciones reales o nupciales que nos esperan .. mejor salir huyendo..

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