10.5.14

Una epidemia de arañas marrones y patas largas y estilizadas se adentra en las casas de la ciudad, es peligroso para mi desfile por mucho que digan que las arañas no saldrán de sus nidos, podrían comenzar un desfile similar al nuestro y apresurado. Ahora que al fin hemos sustituido los paraguas por las sombrillas por este sol débil de mayo, los ediles no se organizan en la desgracia de la llegada imprevista de los arácnidos y solo nos depara una comitiva de máscaras. 
Y Yono, en estas condiciones, se niega a marchar sobre la ciudad. 

(No hay valientes en el paraíso)

2 comentarios:

  1. Los ediles no conocen las arañas, más bien las monedas.
    Y el sol también los alumbra, aunque no quisiéramos.
    Besos

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