24.5.14

El tren pasó como siempre. el hombre se lanzó entre dos vagones. Yono lo vio agitar los brazos, luego apoyado en la alambrada y después ya no estaba. Yono no sabe decir cuántos vagones de tren pasaron por encima del hombre que agitaba los brazos antes de tirarse al tren. No sabe cuántas ruedas le pasaron. Pero una tarde cuenta muy intrigada, iba un hombre pobremente vestido detrás de mí, hablaba solo, no entendí lo que mascullaba el hombre, no pensé en el hombre, pensé en un loco quizá con arma blanca detrás de mí y hablando solo, pensé en el arma blanca, pero nunca en ruedas de vagones de tren. Yono observó a la niña testigo del hombre que se lanzó al tren y luego leyó la prensa de la ciudad y subrayó un recuadro de la sección anuncios por palabras: Gigante carcomido por tiburón gris busca refugio en los sótanos del aparcamiento de la ciudad. No me desprenderá de este recuadro mientras viva, dijo a los ciudadanos que se acercaban a saludarla discretamente, quiero que el futuro sepa en qué tipo de ciudad he vivido. 

 (No hay valientes en el paraíso)

1 comentario:

  1. La deshumanización de las ciudades, el terror oculto, la marea de suicida que hay que callar.. hermoso texto como siempre
    beso

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