14.5.14

Diario de

Regresar por el camino equivocado y distraerse con cualquier nimiedad, como si los pasos de un niño te guiasen, y convertir el tramo en obras de la ciudad en un laberinto de piedras. 

Aquí hubo un río, Chet. Aquí hubo una fuente que sustituyó al río. Los niños no hicieron barquitos de papel. 

Qué errático el sueño de la navegación más allá de los muros del recreo.

1 comentario:

  1. Los pasos de los niños son dulces, no importa que sean erróneos.
    Besitos

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