1.4.14

Yono se empeñó en que le cortaran la cabeza roja y negra de un pato salvaje que nadaba en la ría para adornar su tocado. El pato muy listo se zambulló bajo el agua y nada más hemos sabido de él, nadie lo ha visto reaparecer sobre las aguas. Yono contrató a doce detectives y los alineó a lo largo de la ría dispuestos de escopetas de caza por si aparecía el pato, con órdenes de tirar a matar. Tiro limpio y lejos de la cabeza, dijo. Los detectives llevan apostados en la orilla de la ría mirando el mar desde el fin de semana. Ni un solo pez saltarín, ni rastro de vida. Cordeles, tablas que Yono cree tablas de salvación, boyas, envases devueltos por el mar… pero del pato ni rastro. Las mujeres de la ciudad permanecen en sus casas cosiendo hermosos tocados para Yono, y para que se olvide del plumaje del pato salvaje. 

 (No hay valientes en el paraíso)

2 comentarios:

  1. Patos de cabeza roja y peces plateados enseñan a hacer hermosos tocados a las mujeres.

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  2. breve cuento poema sobre el absurdo del poder y sus manifestaciones... los subditos tampoco quedan demasiado bien..
    un saludo

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