26.3.14

Diario de 

No permitas que nadie llore, Chet, no se trata del paraíso, pero que la tristeza no salte por las ventanas ni tranque las puertas como antiguos portalones. 

Dentro de la roca habita la sal, para cicatrizar la herida abierta. 

Dentro de tu corazón de roca habita la luz.

2 comentarios:

  1. La sal escuece pero sana.
    La luz deslumbra, pero guía.
    Un beso a Chet, otro para ti.

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  2. Todos tenemos una coraza de rocas que nos proteja de la sal de la vida.

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