10.3.14

Cómo vivir en un cuerpo disidente
no sabe ser feliz
no puede ser feliz
ama el silencio y la palabra se ahoga
destruye la soledad a cada paso
añora el día azul del cielo que ya fue
el cuerpo se deforma
el cuerpo hincha y vuela como las nubes
y se convierte en nube rosa y dulce
de algodón
cerca de los pájaros y de los geranios
colgantes de las terrazas
rodea al niño con tus brazos
protégelo de la malaria y del olvido
tráelo en las palmas de las manos
como si fuera el último verso escrito
por tu voz.

1 comentario:

  1. Proteger al niño que llevamos dentro, la inocencia, la pureza de la mirada, esa que perdemos mientras seguimos viviendo. Difícil propuesta mantenerse en ese estado de alerta.
    un beso

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