26.2.14

La tempestad nos tira ramas, tejas, piedras, obeliscos y huesos de animales muertos, odio las tempestades que tiran de todo sobre una. Ataviada como voy sobre el carromato de uno de los barrios más carnavalesco, os digo que deberían haber conjurado las tempestades del norte y a ser posible las del sur, no nos merecemos tantos desmanes, pater meus, ni Doña Endrina hubiera consentido. Ya no sobre algodones, sobre espumas va el regidor hipnotizado por la reina y las damas de la fiesta. Zarzas caen de los balcones engalanados y a pesar de todo se desfila. Cuando finalmente entierren la sardina del barrio marinero, firmaré los legajos de personajes ilustres del ayuntamiento, que todos recuerden que Yono pasó por esta ciudad en tiempo de tempestades y nieves.

 (No hay valientes en el paraíso)

2 comentarios:

  1. El mar devuelve siempre lo que recibe, así algunos espero, reciban su justo merecido.. Los hay aun irreverentes, salvajes y valientes, que no se genuflexiones ante el rey y su cohorte..
    besos

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  2. A pesar de todo siguen desfilando, ellos, los que se creen que todo el campo es suyo.

    Abrazo

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