13.1.14

Yono nos visitó una tarde de lluvia y viento huracanado, llegó en una limusina negra que apenas podía dar las curvas en las calles estrechas. Menos mal que tuvo el suficiente sentido común de salir de la limusina en cuanto se dio cuenta del problema, pero por más paraguas que quisieron acercarle el viento los volteó todos e incluso algunos rodaron calles abajo como si fueran barcos en deriva. Un horror de planeamiento -decía entre dientes Yono a su secretario-, este es el mayor error de planteamiento urbanístico y ciudadano que he visto en mi vida. Ella no contaba con nuestras estrechas calles romanas y los ríos mal encauzados que se reparten por la ciudad de sur a norte hacia el mar.

( No hay valientes en el paraíso)

3 comentarios:

  1. Mujer ocurrente donde las haya.

    Me recordó a un cuento zen donde alguien hablaba de ponerle patas de garza a una gallina.

    Muy bueno, MJ

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  2. Qué imágenes tan bellas describen el absurdo político en que vivimos..
    un saludo..

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  3. Yono viene de otro mundo.

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