18.1.14

Llueve y miro las cabezas de los que pasan a mi lado como si fueran a florecer en pleno invierno. 

Los paraguas vuelan solitarios y mudos. 

Miro hacia la luz de las farolas y veo cómo flotan las gotas de lluvia, en suspenso en medio del frío al trasluz no parecen querer llegar nunca a tierra.

2 comentarios:

  1. Acá no llueve, de hecho podría hacerlo y nadie se quejaría.
    Los paraguas acumulan polvo y telarañas en algún rincón de los desvanes.
    Contra la luz del atardecer, se ve la fauna íntegra de insectos revolotear de aquí para allá, sin destino fijo.

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  2. Nunca quieren llegar a tierra las gotas de lluvia.

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