3.10.13

Dos horas tosiendo. Tres horas de tos interminable. Llega la tormenta y cesa la tos. Los dioses aplacan su ira. No hay director de escena. Ni capítulo interminable. Ellos duermen lejos de la luz. 

Por la tarde un martín pescador iluminó de azul las piedras próximas al mar y lejos de la fuente voló sobre las aguas. 

Regresé a casa con él y su vuelo se prolonga en la noche.

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