1.1.13

Por un momento pensé que Ubú había venido a visitarme.
Muchos quisieron imitarle pero sus piedras se cayeron por el camino y apenas el blanco iglú se dibujó a lo lejos entre líneas de seda de araña de una rama a otra como trazadas por un lápiz de punta finísima las líneas de los cuerpos y de los vestidos que recubrían los cuerpos. 
Una de las reinas dijo simples imitadores reinas mías y giró su cuerpo hacia el lado opuesto del ramaje, los niños lloraban cogidos a su ropaje, lágrimas rocío para las rosas se dijo la reina madre para sus adentros mientras acariciaba con su guante negro la mejilla del niño más sonriente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario