10.1.13

Las tres de la madrugada, como un tam tam de puntualidad. La puntualidad de las tres de madrugada carece de campanas. Es una puntualidad cerebral. Cuando ya no ves las letras, cuando crees ver o ves realmente insectos por el suelo que nunca son reales, que surgen de tu retina y se rastrean por los tablones como si huyeran de la luz a los que los lanzas, entonces sabes que es la hora. 
La lágrima que ese desliza en vez de descender asciende. 

4 comentarios:

  1. Nunca llego consciente a las 3 de la mañana. Aunque a veces me levanto al baño, pero suele ser más tarde...
    Todo lo que se ve a la noche, es producto de sueños locos.

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  2. La hora fatal donde el cerebro toma conciencia y no puede descansar más... Se abre al mundo y sus horrores y sólo queda esperar a que el cansancio de nuevo lo haga descansar...

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  3. Pienso que ha pasado a ser la hora bruja, por ser el término o el comienzo.

    Besos.

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  4. Mala cosa cuando a esa mala hora la mente se empeña en huir de los sueños...

    Un abrazo, amiga

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