6.12.12

La canción se repetía. En las colonias el verano era arbóreo. Ataban a un niño al árbol para que él solo jugara a ser indio, el indio odiado que arrancaba cabelleras, y los otros niños gritaban a su alrededor blandiendo en sus manos escopetas y hachas que el niño temía como si no fueran de juguete. Al final el niño atado al árbol sentía que el verano era angustioso. Los ojos de la iguana observaban la sombra del niño sobre el árbol.

3 comentarios:

  1. La crueldad va pareja con la infancia y los veranos no siempre eran como queremos recordarlos.
    Besos

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  2. la cierta perspectiva de la infancia.

    abrazo*

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  3. Ay, los niños, cuando actuan como desean...

    Esos dulcisimos seres, tan monstruosos...

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