5.11.12

Hoy ha subido el cielo un punto. Las aguas fluyeron y viajaron en ida y vuelta como ríos de cursos reversibles 
temieron que la cordura fuera un desfiladero peligroso. Resbalaban ideas fuera de las palabras, solas, alborotadas y a trompicones 
escribí como pude los fragmentos y tú los leíste en mí. Los cristales se habían clavado en las manos 
solo por eso oía el sonido del mar que no era rumor de olas sino que la sangre se iba expandiendo y rellenaba todos los resquicios del cerebro 
como cualquier causa efecto a distancia en una onda expansiva y líquida y roja.

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