17.10.12

Tardará más de lo habitual en dar las doce. 

Con qué minuciosidad describirías cualquier mínima acción, incluso si no surgiesen imprevistos. O reducirlo a frases simples. Simplifiquemos. Ya habían dado las doce. Oímos las campanadas del reloj de la iglesia, aunque no nos detengamos a contarlas, ya eran las doce. La compra del pan, esperar el turno, oír comentarios de un lado y otro del mostrador. Si vas con calma sufrir las prisas de los otros. Encuentras a un amigo, te paras, hablas, te despides, sin prisa. 

La luz es como un túnel, puedes ver a las mujeres y a los hombres con rostros de calavera y con sus cuencas de ojos vacías. No le des más vueltas a la palabra del túnel, ni a la que nos ha dejado a ciegas en medio de la luz. Simplificar era solo otro recurso más del lenguaje. 
(De Cada día una aventura)

5 comentarios:

  1. De pequeña, la iglesia de al lado tocaba las doce, las siete, las nueve...
    En mis recuerdos, lo veo como algo fantástico, aquel sonido marcando el tiempo.
    Besos, MJ.

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  2. un deleite leerte,una maravilla, un asombro.
    alguna vez tenía que decírtelo!

    besos, mj*

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  3. Maravillosa aventura descubrir que hoy las doce llegaran algo retrasadas, a eso de las doce y cuarto, mas o menos...

    Maravilloso, amiga

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  4. cómo dilatas los tiempos mientras te leo!
    saludos

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  5. Siempre que te leo me da la sensación de:el mundo como supermercado, la superficilidad como forma de vida, la desolación inconsolable de las personas, la incomunicacion como el desierto del Sahara, la imposibilidad de encontrar,el conformismo de los tiempos.... una escritura lúcida y precisa de nuestros tiempos... no siempre te comento pero siempre te sigo..
    un beso

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