6.7.12

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En la sección de carritos estas cosas no se hablan pero yo pasé la niñez entre carbayos, los niños jugaban a juegos de niños, juegos que ya apenas se juegan. Por eso me traje un roble, un poco de roble, muerto, claro, porque desgajas un poco de árbol y lo desangras. Si no le dais importancia a la mirada, a la mirada sobre el roble, podéis perder el camino de regreso y no llegaríais nunca más a la sección de las cajitas de madera, que nada tiene que ver con vuestras cajas recaudadoras, ni con vuestro oficio de cajeras.

3 comentarios:

  1. hablemos, yo tengo unas piñas de los pinos de la niñez...habré perdido el camino?

    besos*

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  2. Quiero que chica chispa sea mi maestra de palabras de efecto ácido.
    Un abrazo grande, MJ.

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  3. Rayuela,
    aquí las piñas se utilizaban para encender las cocinas de carbón, espero que no pases frío y puedas seguir conservándolas.
    Seguro que con piñas o sin ellas no has perdido ningún camino, el camino no se pierde cuando un@ mism@ es camino.
    Un abrazo grande.




    (*,
    y creo que ya sabes que la mejor maestra de efectos ácidos es el tiempo, los días, la vida...,
    mejor que no te deje demasiada acidez, que solo te deje las palabras que aproximen a ella.
    Pero de chica chispa puedes tener todo los efectos que por aquí vaya dejando.
    Un abrazo grande también para ti.

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