8.7.12

27

No puedo contarte nada. Cada día surge una alambrada nueva que atenaza. Caminas sobre tablas o sobre piedras o sobre granos de arena y todo se desliza a tu paso. 

Primero fue el desgaste propio del tiempo. La opacidad cubriendo el desgaste del brillo. No nos importó demasiado porque solo se trataba de barniz, algo innecesario.

6 comentarios:

  1. en este 27 hay tanto por debajo, tanto iceberg,tanto plegamiento, tanto por qué...

    tantas alambradas cotidianas...pero, siendo camino....*

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  2. Rayuela,
    exacto, todo se va cubriendo con el paso del tiempo, una capa y sobre esta, otra y así una y otra vez... sobre el camino.
    Un abrazo.

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  3. Esa última frase es definitiva y definitoria. La madera es lo que importa, su solidez y su calidez, no el barniz que le da brillo.
    Profundo y bello, MJ.
    Un beso.

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  4. Me gusta tu tiempo en bruto, MJ. Siempre que pienso en madera, pienso en mi violonchelo. Cuando lo compré, relucía. Ahora ya no tanto. También él ha ido perdiendo su barniz y reconozco en su sequedad todas mis horas de trabajo. Eso también es tiempo. Me gusta más el sonido a día de hoy que no brilla tanto. Me vale el tiempo en bruto, la música en bruto, la vida en bruto, sin
    maquillajes.
    Un abrazo grande.

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  5. El brillo nos encandila y no nos permite ver la auténtica corteza.
    Besos, MJ

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