26.5.12

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Después de tanto bullicio, propio de un fin de semana, me gusta reordenar y colocar con todo detalle los carritos, así tan vacíos. Luego de esa marabunta humana esto parece el fin de las guerras comerciales. Las cajeras ya se han ido. Hombre chispa no viene ya desde la caída de la escalera y, cuando voy a verlo al hospital, solo habla de iglesias y de cruces que odia como si le hubiera dado una de las peores ventoleras. Esta tierra de inseguridades empieza a aburrirme, unos devorándose a otros de cualquier manera. Busco la fórmula mágica que desligue mi cuerpo de la ley de la gravedad para ahorrarme los saltitos de piedra en piedra. Mientras, hago tiempo de mi tiempo, como que coloco y ordeno carritos para mañana.

3 comentarios:

  1. te leo y sonrío...es todo tan cercano...

    abrazo*

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  2. No hay peor cosa que el fin de semana acosado por la fiebre de compras, la marea humana arrasando...
    A mi me da ventolera, si si...

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  3. Chica chispa y su mente luminosa.
    Besos

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