22.5.12

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Con la llegada de la primavera me extenúo más que los tallos de los geranios mustios plantados en la hornacina de la entrada del portal. Para eso cantarán los grillos en julio, ya lo veréis. Sursum, sursum, sursum, y ninguna de vosotras recordará, ni siquiera el hombre chispa se acordará de los corazones de los grillos en julio, cuando todos cantan a la par las canciones de verano. Si ni fuera porque me grimo demasiado con mi propio cuerpo, lo expondría al sol hasta septiembre como una de las arcadas del parque grande de mi tierra para ser pisoteada inmunemente por las luciérnagas de la noche, es que lo pienso y me vomito en amarillo y verde luciérnaga.

3 comentarios:

  1. Los grillos no saben de luciérnagas y ni siquiera pueden olvidarlas porque no las recuerdan. Pero saben de tonadas, melancólicas algunas, otras un poco más alegres pero siempre, siempre los escucharás cantar!

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  2. Uno, con la llegada del verano, se extravía...

    Un abrazo, amiga (no me deja comentario en la entrada de mas arriba... Felicidades por esa bella noticia...

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