7.1.12

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Es fácil imaginarse qué sucede en una ausencia. Hablo de mi ausencia, de la ausencia de mi cuerpo. De eso de que miras y no lo encuentras en la trayectoria de tu mirada ni en sus colaterales. En mi ausencia, el hueco donde vivía mi ausencia se convirtió en espacio de selva. Lo primero que vi en el ángulo formado por una de las baldosas del suelo y la pared fue un pez de plata, muy quieto. Yo observaba aquella línea oscurecida delante de la palmera. Era extraña aquella línea. Acerqué la puntera de mi zapato y aquel bichito salió arrastrándose a escasa velocidad. Lo empujé hacia la otra selva de asfalto, donde le será más fácil sobrevivir entre los restos que dejan las ratas, eso si ningún pie despistado lo pisa sin querer, si ningún niño con espíritu sádico superdesarrollado lo pisotea y que no caiga en manos de un niño con vocación científica. Por estos dos tipos de niños he renegado de los niños y me he convertido en madre estéril. Si alguien por error me llama mamá, lo miro cautelosamente a los ojos y ya pueden imaginarse el resto.  

9 comentarios:

  1. No todas las mujeres tenemos instinto maternal. A pesar de mi hermosa hija, no voy a volver a tener niños. No quiero. De hecho nunca quise ser madre. Creo que con el tiempo me fui acostumbrando y encariñándome con mi criatura.
    Sin embargo, alguna vez me planteé qué haría si volvía a tener "la dicha" de ser madre. Y mi respuesta sin vacilar fue: lo entrego en adopción para no negarle la posibilidad de vivir a esa criatura que no fue buscada.
    Un buen final para ambas partes: yo que no lo deseo criar y evitar la muerte mediante un aborto para esa criatura.

    Sé que quizás sueno mal y hasta se me tilde de mala persona, pero es lo que me generó tus letras finales y tuve ganas de compartirlo. Nada más. Es otro punto de vista, diferente quizás al de la mayoría. Sin intención de polemizar ni provocar.

    Un beso o 2 #

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  2. En una ausencia, se clavan todos los puñales...

    Saludos y buen fin de semana.

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  3. Eleanor,
    muchos de los llamados instintos, como el maternal, son solo adquisiciones culturales, desde niñas nos alimentan con esa 'instinto', en cambio a los niños,no.
    si algunas hablasemos de nuestras experiencias maternas crudamente, sin tapujos ni tonterías... ay, ay.
    Gracias por tu sinceridad. No eres ningún bicho raro.
    Abrazos.

    ...

    La sonrisa de Hiperión,
    pero no estás, se clavarán en el vacío, a no ser que sufras la ausencia de otro cuerpo y el dolor que sientes sea como esos puñales.
    abrazos.

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  4. Me cautivan los bichos de plata y como se comen los libros sin engordar.
    Besitos (tampoco tengo ese instinto)

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  5. Virgi,
    un día en el portal, mientras esperaba el ascensor, vi una línea marrón tan pegada a la línea que une la pared y el suelo..., le di con el pie... no era de color de plata pero me dijeron que era un pez de plata.
    Cómo y por qué estaba allí era un misterio, que si de la tienda de los chinos que está al lado, que si del piso que está en obras...
    A ver si suben y se comen los libros...
    Abrazos.

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  6. lo imagino, lo imagino. también conozco de mi ausencia y de esos niños*

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  7. Rayuela,
    ya sabes que mezclo demasiado lo real con lo imaginado, los cuerpos ocupan lugares, en su ausencia me imagino una pequeña selva.
    Abrazos.

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  8. felicitaciones a la sinceridad de Eleanor, pocas se atreven a confesarlo.. en cuanto a la ausencia del cuerpo no es más que otra aberración de nuestra scciedad, no somos ma´s que simples animales culturalizados.. un beso

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  9. Ico,
    estoy totalmente de acuerdo, muy pocas mujeres se atreven a decirlo.
    el cuento del instinto maternal y el instinto femenino, que ni es tan maternal ni tan femenino, ni siquiera es instinto sino un algo cultural donde la religión ha metido la pezuña y la ponzoña en la palabra.

    Un beso.

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