16.12.11

Decimosexta brevedad


I
Hola, soy una extraña
dijo ella, cuando apareció ataviada con una túnica blanca como una vestal a la entrada del templo.


II
Hola, soy extranjera
así comienza el escrito sobre el cartón de la mujer que todos los días se sienta a la entrada del supermercado. 


III 
En el interior se remueve el lenguaje, se apodera de los extremos, el templo y el supermercado son decorados fiables.

7 comentarios:

  1. Hola, soy un ermitaño...
    Recién desciendo de mi hogar, allá en las colinas, para proveerme de cultura y alimentos.
    El supermercado me provee de lo último, mientras que la cultura se me escurre entre los dedos. El templo tiembla ante mi fe, creo en la naturaleza y sus fuerzas.
    La ciudad da cobijo a todos los extremos.

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  2. Y yo vendría a ser la extranjera. Al menos en tu tierra a la cual iré de paseo ~

    Un beso o 2 #

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  3. Etienne,
    la ciudad cobijo..., eso deberían ser las ciudades, pero cada vez son más agresoras.
    Un abrazo.

    ...

    Eleanor Smith,
    qué bien, pero no solo de paseo, tienes que ser una paseante futurista.
    Un abrazo.

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  4. Y yo, una seguidora tuya, al borde de tus palabras, en la ciudad que nos regalas.
    Besos, MJ

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  5. virgi,
    gracias por tus palabras siempre amables,
    otro beso para ti.

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  6. Yo prefiero a la vestal antes que a la rumana que pide a la puerta del super...

    Aunque tampoco me hago una idea de lo que podria hacer uno con una vestal.

    Un abrazo, amiga

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  7. muy bueno, qué gusto pasarse por aquí!

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