31.12.11

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Porque corren días de ira, y más que correrán, no pienso darle ninguna explicación ni a ella, la ira, ni a los padres de la ira. ¿Acaso os creéis que era mi padre un padre de la ira o un padre iracundo? Nunca hablo de mi padre, el personal, el muerto, el ausente, el borrado y el borrador. Y el hostigador. Hermosa semblanza, pensarán algunos. Eres hija y adquieres las palabras de la ira, las que discurren una tras otra atropelladamente. Freud enterrado y muerto, como la peste. Soy una gota más del río de aguas turbias que baja desbordado. Iracundos todos menos un tercio, justamente el tercio feliz, y el más airado por inercia propia. 

Un mundo de insectos ascendiendo. No cierres los ojos, ni los abras. No abras las manos, ni las cierres.

6 comentarios:

  1. No creo que sea consuelo, pero creo que mi padre y el tuyo deben de ser amigos...

    Un beso o 2 #

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  2. Eleanor,
    ciertamente que no es consuelo,pero el mío ya no está.
    Un beso.

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  3. Alimentemos sólo un tercio de la ira.
    Los otros dos que crezcan libres.
    Un abrazo, MJ, que el 2012 te venga sereno y luminoso.

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  4. Lo has sufrido en carne, sin embargo los iracundos son discapacitados del alma que no saben qué hacer con su amputación de sentimientos y se descargan con quienes tienen al lado.
    Pobres infelices que no saben hacerse expresar.
    Besos y felicidades en este nuevo año!!

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  5. Y a que velocidad se van los días, verdad?

    Feliz año nuevo y un abrazo.

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  6. Virgi,
    Etienne,
    la sonrisa de Hiperión,
    Gracias, gracias... por vuestras palabras.

    Abrazos.

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