4.9.11

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Soy la chica de las bagatelas. Era niña bagatela hasta que el hombre chispa llegó al supermercado.

Qué niña más rica, decían babosos y babosas al llegar al anclaje de los carritos. Y yo dedicaba una sonrisa angelical a cada baba.

Llegó él y me dijo tú serás una bagatela en mi ciudad de chispas. Y yo feliz afilé mis uñas y mis dientes, sobre todo mis colmillos, y sonreí descontrolada y salvajemente.

Erosiono a las cajeras, solo el hombre chispa comprende. 

Cuando llegan mascotas corro hacia las puertas de cristal de la entrada y a modo de saludo extiendo uno de mis pies para ver feliz el aterrizaje.

Mantengo mis uñas y mi dentadura intactas porque algún día me cambiaré de supermercado y me trasladaré a ciudad chispa con hombre chispa.

7 comentarios:

  1. ¡Qué genial!
    No sabes lo que me ha gustado.
    Volveré seguro.
    Besitos

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  2. enamorada del hombre chispa?
    chispeante!
    está perfecto erosionar a las cajeras...creo que me trasladaré*

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  3. Virgi,
    no sé si seguiré con la 'serie' o se quedará aquí.
    Gracias.
    Un beso.



    Rayuela,
    pues, no sé, son comos vistas panorámicas sobre determinados personajes.
    Gracias,
    un beso.

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  4. Me gusta este cuento sobre la niña pérfida y el hombre chispa.

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  5. Creo que voy a titularlo historias de (o del) supermercado, porque todo empezó en la cola del supermercado observando a un señor que siempre está en el mismo lugar...
    Un abrazo.

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  6. Chicas bagatela, hombres chispa...

    Que bestiario tan hermoso... Propio de uno de esos codices medievales...

    Un abrazo

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  7. Antiqva,
    qué palabra más preciosa'bestiario',
    gracias.
    Un abrazo.

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