23.9.11

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Chica chispa acaba de descubrir que hombre G no es un animal de cerebro plano y feliz. No. Él quiere descubrir los secretos, los familiares y los no familiares, y descifrar los sumarísimos, hasta llegar al primer texto original que según él se remonta a varios siglos previos a la escritura de la Biblia, muchísimo antes de ser vendida en cómodos y manejables tomos para decorar bibliotecas particulares y sacristías de ciudades desconocidas.

Lo primero que transcribe hombre G es un texto de uno de sus progenitores*:

Antaño fui un avezado regalador de velocípedos. Para R, H, J, X y algunos otros más, que se apostaban desasosegados frente a la puerta de mi casa después del primero. Me agradaría descifrar los rollos de papel higiénicos ajenos. Aparte de ser un terco cotilla, creo que leería más parábolas que en la Biblia.

(Firmado por el Conde de Galzerán, de la tercera dinastía del rey de Baviera, pariente directo del príncipe cruelmente asesinado un día de verano).

Hombre chispa exclama con gesto de sorpresa: al menos, ya sabemos a quién le corresponde correr la cortinilla de la hornacina de la estatua del príncipe en el hueco del ascensor. Sin duda Conde de Gelzerán fue un hombre adelantado a su tiempo. Copiaremos una parábola breve sobre el frío mármol de la entrada.

Alguien escribe en azul sobre la cristalera que protege los carritos:
Prohibidísimo leer biblias como objeto de fe, léanse como libros  líricos oníricos.

Chica chispa hace globos con el chicle mientras se lima las uñas apoyada en uno de los carritos y tararea una canción, y es que parezco tonta tonta.


*Comentario del Conde de Galzerán, espero que no le importe demasiado que lo haya intercalado aquí.

6 comentarios:

  1. cantando la canción se le puede atragantar la pompa del chicle

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  2. Sí, cualquier persona normal haría globos o tararearía la canción, pero ella es chica chispa.
    Gracias por el detalle.

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  3. Bravo! María Jesús. Pues sí, suele mi mirada recalar en esta grata ciudad regularmente. Sobre el asterisco final, por supuesto que no. Al contrario, pero no sospechaba que el Conde era el hombre G.
    Conde- por otra parte- de alpargatas y fiambrera. Nada que ver con los Agilofingios ni con Luís II de Baviera, ni con el III, sino con los Martínez García de toda la vida. La Biblia que dispongo y releo de vez en cuando, no es un disciplinante acto de fe, más bien una lectura casi lujuriosa; hay tanto que leer entre líneas….. y entre rollos de papel.

    Gracias y un abrazo.

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  4. Yo tampoco sabía quién era hombre G hasta que leí el fantástico comentario de ayer. NO importa el resto, los príncipes han adquirido costumbres muy plebeyas. Y todo me venía muy bien para el personaje.
    Es fantástico. Todo es fantástico.
    Muchísimas gracias por haber aparecido por esta ciudad, Martínez García o Conde de Galzerán.
    Un abracísimo.

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  5. y el hombre G se te ha revelado!!!
    sabés leer los signos, sos una chica maga...


    mil besos*

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  6. Siendo algo "atea" nunca leería la Biblia como objeto religioso.

    Un beso o 2 #

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