14.7.11

Decimotercer laberinto

Dentro de nada cerraré una puerta para siempre, una de esas puertas que dejan un portazo como eco. Ya no está sobre mis hombros, casa tejado, ni dentro de mi esternón refugiándose de las inclemencias y combatiéndome con todo el tiempo de sus habitantes y de sus huecos. Casa tejado de ausencias. Casa raíz ahora bajo mis pies. Me ha trasladado el dolor hacia el pie derecho. La casa sabe que la estoy pisoteando y se duele en mi pie.

10 comentarios:

  1. Si es para bien, cerrá "esa" puerta.

    Un beso o 2 #

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  2. dolor de la casa
    por no haberse atrevido
    a ser rizoma
    a ser camino*

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  3. Eleanor Smith,
    Sí que la cierro.
    dos besos, por el buen consejo...



    Rayuela,
    tu comentariopoema..., aparte de ser muy bueno, me ha dejado pensando en mí y en esa casa, me deprime la casa, me producía hasta un dolor en el pecho que ya me ha desapareido, hoy he ido al otorrino y he bajado del grado cuatro al grado dos..., la casa me estaba tragando, me estaba devorando...es como una casa hongo...

    Gracias a las dos,
    besos.

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  4. las casas deprimen demasiado en esta época.

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  5. J.G.
    en este caso, durante todo el año.

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  6. casa raíz ahora

    me de-moró

    espléndido!

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  7. Stalker,
    sí, casa raíz de mí si me veo como árbol que creció en esa casa,
    me encanta este 'de' como prefijo privativo que me expulsa del lugar: de-moró,ya no hay moradores,ni yo moro ya en ella, me expulsé cuando todo desapareció físicamente de ella y en ella.Me gusta como privativo más que como significado de 'rémora' o de 'demorar'.No quiero demorar más ese lugar, permanecer detenida en él.
    Gracias, gracias por este de-moró.
    Un abrazo.

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  8. Siempre que se cierra una puerta se abre una ventana...besos y ánimo

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  9. quizá..., por las corrientes o por la sensación de ahogo.
    Un beso.

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  10. Hay que cambiar de casa, quizás no con la frecuencia como cambiamos el vestido, pero sí antes de que guarden nuestros secretos y vidas en los huecos de sus muros, porque éstos, si volvemos, insisten en despertar los recuerdos. Como si en ese estar insistente y duradero les hubiéramos, sin darnos cuenta, encomendado esa tarea.
    Me encanta como escribes.
    Un abrazo.

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