3.4.11

No sé, últimamente digo muchos tacos. De niña nunca dije ni uno. De mayor, tampoco. Ahora sí. Me desquito de la contención de la rabia oral. Uno es un taco muy francés, merde! pero lo digo en español, alto y claro, cuando me choco, cuando choco conmigo y me maltrato de cualquier manera pensable. Le sigue ¡joder!- yo nunca digo ¡joder de dios! eso que quede claro y en esto no entran asuntos ni creencias religiosas o el ser más o menos escéptica-, es por la jota, es mi palabra de admiración, de sorpresa por algo bueno. Como no me gusta nombrarme, de momento mis tacos no hacen referencia a parte alguna del cuerpo. Seguro que tiene que ver con las medicinas que tomo, o que la vida me cabrea mucho más que antes, seguro que por las dos cosas. No, seguro que es por contagio. Contagio feroz de las mordeduras.
Cuando la vida te va mordiendo. Así. Seguro que es por las mordeduras.

6 comentarios:

  1. Pues es que a mí, me está pasando algo parecido, pero además cuando me doy un golpe o tiro algo... Digo el taco más grande de mundo, como diría mi hija, lo que suelo hacerlo muy bajito, todavía arrastro mi pudor verbal por las esquinas.

    Besín

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  2. será que estoy perdiendo los pudores y me haré una deslenguada...
    Un beso.

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  3. Pasé a echar un ratito de lectura hoy domingo por tu casa. Encando.

    Saludos y un abrazo.

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  4. soy una deslenguada! pero no reproduciré aquí mis palabras.

    me sacaste una sonrisa con lo de la jota, en un día en que me asaltan las mordeduras.

    mil besos, maestra*

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  5. Rayuela,
    ay estos días llenos de acidez,
    un beso.

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  6. Hiperion,
    gracias por tu parada en la ciudad.
    Un abrazo.

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