24.1.11

Como no escucho música, no escribo, solo corrijo con dolor de fondo.
Me canso de corregir, de corregirme. Me canso de tanta yo misma. Mismamente me pondría en otro lado más ameno, un lado musical.
Algunos niños quieren ser cantantes. Mi hijo sin ir más lejos quiso ser violinista. Ahora tenemos dos violines guardados en algún armario de la casa. Yo nunca. Yo solo cantaba, y sigo cantando igual de mal. Tortura sonora para los allegados. Sin embargo, mentalmente canto muy bien. Sobre todo en inglés.
Es por dejadez, no buscar algo de música para estos días. El ritmo, la voz, la palabra.

5 comentarios:

  1. yo también necesito la música de fondo para escribir, los violines son un bonito recuerdo de aquellos tiempos en que los niños eran pequeños

    gracias por todo

    un abrazo

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  2. ay la mismidad, como cansa... Nosotras sino cantamos bailamos, no nos queda otra a si que la música siempre está presente...
    Besote

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  3. Di que sí, yo también estoy harto de mí mismo y eso que ya ni se si soy yo de tanto corregirme. Te estoy viendo cantando el corrido de Alfaro a voz en grito de los de tengo penas en el alma, que lo sepas.

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  4. la palabra...
    siempre la palabra...

    hay días en que "corregimos con dolor de fondo",pero cantemos, mentalmente y en inglés!(a mí me pasa lo mismo...)


    adoro tu estructura narrativa.
    mil besos*

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  5. arena,
    un ritmo marcando otro ritmo...,
    el violín lo tocan los niños ya algo mayorcitos también, pero exige mucha disciplina, muchas horas de aprendizaje y eso cansa...,
    de todos modos es mejor estudiar o hacer hacer lo que realmente gusta.
    Un abrazo.


    Begoña,
    lo malo es que no bailamos siempre al son que mejor toca.
    Un abrazo.


    Jose Zúñiga,
    no olvido tu canción...
    pero para escribir solo escucho música, sin letra, para no distraerme, por eso el jazz me va tan bien.
    Un abrazo.

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