10.12.10

De lo que nunca escribo

No hay una literatura femenina. Hay mundos femeninos, o poéticas femeninas, del mismo modo que hay una poética de Georg Trakl, de William B. Yeats   o de cualquier otro universo masculino y notoriamente conocido en la Historia de la Literatura. Y las poéticas no podemos dividirlas en géneros, sean  estos  sexuales o de cualquier otro aspecto. Hacerlo es una manera burda de interpretar el mundo literario de cada escritor. Dicho esto, es de agradecer las pocas editoriales que solo editan literatura femenina, entendida esta como escrita por mujeres. Agradecerlo doblemente, dadas las trabas familiares y sociales que seguimos teniendo las mujeres para acceder, ya no diré solo al mundo editorial, al mundo de la creación literaria, pues en muchas circunstancias nos es difícil obtener tiempo y soledad para escribir, sea nuestra escritura más o menos válida literariamente.
Del mismo modo, no hay una poética emergente de poesía joven. Hay jóvenes, si pudiera escribir jóvenas estaría en otro mundo lingüístico, generando su propia imagen en un espejo de palabras que aún no se ha roto, cuando el espejo esté hecho añicos y los leamos en todos sus reflejos entonces nos haremos una idea de lo que hoy prometen en un mundo de marketing donde en ocasiones parece vender más la imagen física del poeta que la imagen poética en sí.
¿Qué sería un libro solo con el título?
Leer un libro sin saber absolutamente nada de quien lo escribió. Borrar las vanidades de autor. Hacer sombra sobre uno de sus yos que más sobresale y recoger en la lectura los infinitos yos que van mostrando las palabras. Sería el aspecto literario más gratuito, y seguramente más gratificante.

5 comentarios:

  1. Acertadamente escrito, he escrito.

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  2. Pienso, Alfaro, que la poesía que realmente valga algo la pena, sea escrita por mano de hombre o de mujer, acaba abriéndose camino, por su propio peso, tanto en la creación como en el mundo editorial. Si alguien cree en lo suyo, no se puede cejar en el empeño de escribir por muchos obstáculos que surjan. En la historia, hay menos mujeres que hayan hecho obra, pero la que vale vale y ahí está el tiempo para demostrarlo: ahí está la obra de Gabriela Mistral, la de Alejandra Pizarnik, la de Gloria Fuertes, la de tantas otras tan conocidas y otras menos conocidas pero también con un espacio propio. Ahora se atreve a escribir y publicar cada vez más gente, tanto machos como hembras. Y la verdad, aun así, en el panorama hay poca gente joven a la que realmente sea estrictamente la poesía lo que le mueve el pompis. Yo miro el poema, no el nombre ni el cómo me cae de bien ni el sexo de quien lo firma. Creo que es lo que hay que mirar para ser honestos con la poesía. Cuando leo cosas como "apunto el número/de un estudiante de filosofía/con el que me lié el otro día"...Dejo de leer, la verdad. Lo de vender la imagen física es un timo y no somos los únicos que se damos cuenta... Al final todos acabamos arrugados como pasas. Pero la poesía, en cambio, puede lograr la hazaña de permanecer joven, o madura, para siempre.

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  3. Absolutamente de acuerdo, existen las personas y las distintas sensibilidades, no el género, al menos en la escritura.
    Intento llevarme por el título, por lo que me sugiere y apostar por un autor sin conocer nada de él, no sólo es gratificante sino que te sientes el dios del libro que inaguras y descubres sin referencias.

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  4. sería lo mismo que el ser lector...el escritor nada sabe de quienes lo leemos...o sí? o nos imagina? o nos intuye?
    me pregunto si podríamos leer así, sin saber nada de quien dibujó esas letras, esa historia...podríamos guardar nuestra curiosidad, nuestras ansias de saber del otro, de tener un mínimo contacto?

    y qué te parece,mujer,(porque te supongo anónimamente mujer), si colaboramos en el estallido del espejo?

    besos*

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  5. Alfaro:

    estoy contigo, y pienso de verdad que la mujer esta en clara desventaja. Siendo hombre, me avergüenzan las estructuras patriarcales aún vigentes, la mirada disimétrica, reduccionista, erguida, que gobierna la cultura, la crítica literaria, la construcción del canon.

    Lo vengo denunciando desde que tengo uso de razón, porque hay quien se lleva a engaño en estos temas: una mujer, por el solo hecho de ser mujer, lo tiene incomparablemente más difícil en todos los aspectos: siempre será relegada en favor del hombre mediocre. Esto pesa y duele. Es muy molesto.

    En el panorama poético español rastreo esta tendencia en las resistencias que encuentran o han encontrado figuras como Olvido García Valdés y Chantal Maillard (las escrituras que más me interesan en este momento, por encima de canonizados como Gamoneda). Al final han encontrado su lugar y su público, pero aun así siguen siendo objeto de una negación constante, no siempre explícita, a veces desde el desdén y la mezquindad más absoluta.

    Respecto a quien utiliza más su imagen que su pluma para abrirse camino, sólo diré que las luces de neón se apagan, que la juventud y la imagen (que se venden para su consumo sin ningún escrúpulo) acaban siendo borradas por un puro imperativo biológico, y que si no hay literatura -si no hay nada que transite "del ojo al hueso", nada que trabaje el "abajo"- no hay nada que hacer, ya no habrá nada que vender ni consumir.

    Muy triste esta actitud en los "poetas emergentes" (preferiré siempre a los poetas sumergidos, claro),

    un abrazo

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