4.9.10

La vida en los pasillos

El peso de los hombros. Moles de peso sobre los hombros se van desplazando. El peso llega a los talones, las pantorrilas, las rodillas, vuelve a los talones, me siento enraizada al suelo. Es como ser un árbol de cemento que gira sin aire. ramas que giran cuando pasan rostros que sonríen. O rostros llorosos. Somos bosques en los pasillos. Silenciosos. o ruidosos. me arrancaré yo misma.
Al fin continúa sucediendo septiembre.  Descifro los objetos. las cajitas. Podré nombrar. Escribir sobre el muro.

9 comentarios:

  1. Somos bosques en los pasillos. Silenciosos. o ruidosos. me arrancaré yo misma.

    qué preciosoidad de imagen...

    ResponderEliminar
  2. Ya sabes, mj, yo soy árbol en río, liviano, sin raíces. Pero siento septiembre como lo sientes tú.
    Bs

    ResponderEliminar
  3. Siempre llega septiembre, con la misma mala baba de siempre... jaajaj

    Saludos y un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. ...Y es que penetra en la piel septiembre y nos obliga a recapacitar a sentirnos objetos, sujetos/sujetados... Sólidos partícipes de una vida enraizada difícil de inventar...

    Besitos.

    ResponderEliminar
  5. Son los pasillos de la vida, esos donde echan raices los sentimientos buenos...y a veces la rabia, abrazos.

    ResponderEliminar
  6. Toma esto que digo como algo muy sincero: te sigo leyendo -aunque no comente con asiduidad-, porque lo que escribes me llega hasta no sé donde, más allá del pensamiento y la lógica.

    Y ese "no sé donde" me dice que vuelva aquí una y otra vez.

    Ya te digo.
    Besos, amiga.

    ResponderEliminar
  7. llega septiembre y pasa, y todo pasa te lo digo de corazón maría jesús, fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  8. En todo caso, eres un árbol fuerte. Ningún pasillo va a poder contigo. También septiembre me da repelús.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. la vida en los pasillos, la vida de los otros, qué duro, amiga mia.
    Una abrazo de tu colega
    peter

    ResponderEliminar